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El mundo atrasará planes para cuidar el ambiente
31/10/2008
No sólo la actividad petrolera se verá afectada por la crisis financiera internacional. «La contracción radical de la liquidez mundial reducirá también las inversiones en energías no carbónicas, como la eólica, solar y de biocombustibles, haciendo más lenta la revolución energética, pues pierde el gran estímulo de los altos precios del petróleo», dijo Eduardo Viola, experto de la Universidad de Brasilia, a la agencia «IPS».

En su opinión, «el carbón tenderá a ser más usado ante la escasez de crédito que dificultará la construcción de centrales hidroeléctricas en países como China e India, que necesitan ampliar sus fuentes de energía para sostener la expansión económica».

Según Viola, «la crisis no es buena para la cuestión climática». «Aunque frene el aumento de las emisiones de los gases invernadero, porque congela la situación, también se postergarán políticas de mitigación para no perder empleos», indicó.

Tratando de ver el costado positivo, el analista destacó que la humanidad «puede cambiar mentalidades y valores, cuestionando el modo de vida consumista e inmediatista, pero el momento es aún de mucha incertidumbre, y todo depende de si el mundo elige la cooperación para un nuevo ordenamiento financiero, que tendría efectos positivos en el área ambiental, o si la opción será por el conflicto».

Por su parte, Roberto Smeraldi, director de la ONG Amigos de la Tierra/Amazonia Brasileña dijo a «IPS», que «la escasez de capital puede retardar la renovación tecnológica, prorrogando la utilización de tecnologías obsoletas, mientras que el abaratamiento del petróleo haría abandonar esfuerzos para su sustitución por fuentes energéticas más sustentables».

Smeraldi también consideró que el hecho de que haya «menos dinero fácil obligará al mundo a valorar la eficiencia y a quitar recursos de proyectos que sólo se justificaban por la supuesta abundancia de liquidez». En ese sentido, mencionó la previsible reducción del ritmo de extracción mineral y de la extensión de la agricultura de exportación, que deriva a la ganadería a terrenos que se deben deforestar.

La expansión de la ganadería, que necesita extensas tierras baratas, es la principal causa de la deforestación amazónica, fuente de 75% de los gases de efecto invernadero emitidos en Brasil. La soja, otras siembras y la extracción maderera también forman parte del mismo proceso de daño a la naturaleza. Algo similar, aunque en menor proporción, a lo que ocurre en nuestro país en la zona del Delta, donde la quema de pastizales para recuperar terrenos para la ganadería, produjo el humo que llegó hasta la Capital Federal entre abril y mayo. Por un problema de costos, la crisis mundial retardará los programas de lucha contra el cambio climático y la contaminación. En ese sentido, la Unión Europea ya se vio envuelta hace pocas semanas en un debate impulsado por Italia para frenar los cronogramas.

En tanto, la falta de crédito limitará la búsqueda de alternativas al petróleo que no impliquen el uso desenfrenado de cultivos que deben destinarse principalmente a la alimentación.

 

 

 

Fuente: Ámbito Financiero

 

 

 

 

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