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Instan a buscar nuevas fuentes de energía y ofrecen soluciones
30/10/2008
Presentan en Buenos Aires un estudio realizado por cien academias de ciencia.

El crecimiento económico mundial depende de la energía. El 80% es provista por los combustibles fósiles. El carbón es el principal productor de gases de efecto invernadero. Y si el consumo sigue creciendo al ritmo actual, en cuatro décadas se habrán agotado las reservas accesibles de petróleo.

He aquí, planteado a trazos gruesos, un problema de dimensiones planetarias. Para muchos, "el" desafío que tenemos por delante. La mala noticia es que ya no hay tiempo que perder. La buena, que el conocimiento para desarrollar tecnologías innovadoras, y para identificar oportunidades y soluciones sostenibles ya existe.

Un informe elaborado por representantes de 100 academias nacionales de ciencias lo analiza en profundidad y sugiere soluciones. El trabajo, Iluminando el camino para un futuro mejor, elaborado por el Consejo Interacadémico (IAC, según sus siglas en inglés), se discutirá hoy y mañana en el Centro Argentino de Ingenieros durante un taller internacional que intentará aplicar sus recomendaciones a las necesidades y posibilidades locales. (Puede consultarse en www.interacademycouncil.net  )

"Hace alrededor de diez años, las academias de todo el mundo comenzaron a trabajar en conjunto ?cuenta el físico John Boright, ex integrante de la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca durante la administración Clinton, actual director de la Oficina de Asuntos Internacionales de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos y uno de los fundadores del IAC?. Primero se hicieron declaraciones comunes acerca de problemas globales, como la población, el cambio climático y otros. Pero luego se decidió que lo que realmente queríamos era ser organizaciones «de servicio» en cada uno de nuestros países y contribuir a la toma de decisiones que exigieran conocimiento tecnológico o científico. Es con esta intención que se hizo este estudio."

Realizado por un panel de expertos en todas las aristas de la ecuación energética, el estudio fue sometido a un extenso proceso de revisión y ahora es propiedad de todas las academias.

A lo largo de casi doscientas páginas, hace la disección del proceso de reemplazo de los combustibles fósiles por fuentes sostenibles y formula recomendaciones.

Por ejemplo, incrementar la eficiencia en el uso de los primeros (que aún deberán seguir empleándose durante décadas), gravar las emisiones de dióxido de carbono y otras que contribuyen al efecto invernadero, acelerar el desarrollo y testeo de técnicas para la captura de este gas, intensificar el esfuerzo para mejorar y desplegar sistemas que obtengan energía del sol y otras fuentes renovables.

Uno de los primeros y urgentes pasos que sugieren dar los científicos es aumentar el acceso a la información confiable y trabajar intensamente en la eficiencia energética. "Hay subsistemas políticos que hacen mejor las cosas, explica Boright: en California, el crecimiento del consumo de la energía fue la mitad de lo que aumentó en el resto del país. Otro caso es Japón. Desde la crisis del petróleo de 1970, invirtió fuertemente en esto y ahora consume mucho menos que otros países en su actividad económica."

Abanico de opciones

Para John Millhone, consultor del gobierno de los Estados Unidos en temas de energía que, como Boright, vino al país a presentar el informe, "Siempre un mix de opciones será mucho mejor que poner todos lo huevos en la misma canasta. Se necesitarán recetas a medida para cada país. Por esa razón son tan importantes encuentros como éste. Si uno lo piensa bien, la energía solar, la eólica y otras no tienen en cuenta las fronteras políticas. De modo que si se trabaja en conjunto para desarrollar estas tecnologías, el costo-efectividad de los esfuerzos será mayor y el mercado será mucho más atractivo. Esto permite a los países que tienen fuentes de energía en común trabajar juntos para desarrollarlas."

Se calcula que los seres humanos necesitan entre 2000 y 3000 kilocalorías diarias para tener una vida saludable. Sin embargo, el ciudadano norteamericano promedio consume 230.000, el europeo, 115.000, y el de Namibia, 2000. Esas diferencias subrayan otra de las prioridades formuladas por el panel internacional: reducir las desigualdades.

"Quizás el desafío más grande es encontrar la forma de hacer que una enorme cantidad de personas que están acostumbradas a consumir cantidades excesivas de energía dejen de hacerlo", destaca el doctor Eduardo Charreau, presidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas.

 

 

 

Fuente: La Nación

 

 

 

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