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Vienen a mostrar la fórmula danesa para crecer sin problemas energéticos
13/09/2008

La semana próxima llegará una ministra con empresarios. Impulsan el consumo de energía eólica.

Apenas se atraviesa la puerta de ingreso al Ministerio de Clima y Energía danés aparece una bicicleta negra, discreta, apoyada contra una pared. "Bicicleta de la ministra", informa un cartel, que no habla sólo de sus apetencias deportivas. Además del dato, tan obvio como lacerante para los ojos argentinos, de un miembro del gabinete que se mueve sin custodia ni vidrios polarizados, que Connie Hedegaard pedalee cada día 9 kilómetros desde su casa a su oficina, en el centro de Copenhague, habla de que la bicicleta es política de Estado. Icono del estilo de vida danés: simple, saludable, no contaminante y desestresante. Uno de cada dos habitantes de la capital pedalea por sus calles para llegar al trabajo.

El auto sigue siendo símbolo de status y de progreso individual en muchos países. Así lo reivindicó Cristina Kirchner hace pocas semanas al visitar una planta automotriz. No es el caso de Dinamarca, que grava con un 180% la compra de un vehículo nuevo y le pone un impuesto tan alto a la nafta que el litro de diesel ronda los US$ 2,20. "En este mundo, subsidiar los combustibles fósiles es una locura", asegura Hedegaard, y eso que el gasoil de los surtidores daneses tiene 10 PPM (partes de sulfuro por millón) contra los 1.000 PPM del gasoil argentino, cien veces más contaminante.

Viajar hoy por las rutas danesas es encontrar un paisaje tapizado de molinos blancos, agrupados de a dos, cinco, diez. Pero como la tierra es escasa, las "granjas de viento" más grandes se levantan sobre el agua. Centenares de gigantes agitan sus brazos entre la bruma del Báltico y el Mar del Norte. Lo que podría ser un delirio quijotesco es el orgullo danés porque ya obtienen casi el 20% de la electricidad que consumen de sus molinos. Y eso que la intensidad de los vientos no llega a la mitad de los de la Patagonia, la tierra prometida de la energía eólica, donde casi todo está por hacerse.

Pero no es sólo soplar y hacer luz. La biomasa (a partir de la combustión de paja, madera o basura) es fundamental en el abastecimiento de industrial. El 60% de los hogares daneses recibe calefacción por red, desde plantas que generan al mismo tiempo energía eléctrica y calor.

Esta "eficiencia energética", explica Hedegaard, es la clave para entender cómo hizo su país para crecer un 70% en los últimos 30 años, manteniendo estable su consumo energético y reduciendo drásticamente las emisiones de dióxido de carbono. Y por eso su gobierno invitó a Clarín, entre otros medios del mundo, a observar el "milagro danés" en la víspera de la cumbre mundial de cambio climático (COP 15) que se realizará el año próximo en Copenhague.

Pero antes, Hedegaard desembarcará la semana próxima en Argentina. Primero, participará en El Calafate de una mesa de diálogo con 25 ministros de medio ambiente de todo el mundo con miras a la COP 15. Y el 19 presidirá un seminario en Buenos Aires junto a empresarios daneses que ofrecerán opciones tecnológicas para la producción eficiente de energía.

 

 

 

 

Fuente: Clarín

 

 

 

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