Noticias

La temperatura más benigna fue clave para aliviar la escasez de energía
28/08/2008
Un invierno benigno y cierta desaceleración en el crecimiento de la actividad fueron factores claves para que la situación energética pareciera controlada este año. Si se hubieran repetido las condiciones climáticas de 2007, otro hubiera sido el panorama, y sin duda habrían sido inevitables nuevas restricciones oficiales y prolongadas al consumo de luz y electricidad, como en el año anterior.

Antes de empezar la temporada invernal, el ministro Julio De Vido dijo que el sistema energético funcionaba a la perfección y que no habría problemas. Si no los hubo, fue por un imponderable como el clima.

La demanda de electricidad en hogares, que representa 40% del total, está creciendo entre 5% y 6% en el área metropolitana de Buenos Aires, frente a una tasa de incremento de 30% en el invierno de 2007. El consumo de industrias y comercios muestra hasta julio un ascenso modesto de 1% a 3%, lo que arroja, un aumento total, considerando todos los consumos, de 2,5% entre enero y julio.

Los datos a nivel nacional, en cambio, revelan que en todos los sectores hubo bajas del consumo en julio, con excepción de los grandes usuarios industriales que incrementaron el uso de la electricidad en 19%, según la información relevada por la Asociación de Distribuidoras Eléctricas de todo el país (ADEERA).

La cifra, sin embargo, es poco válida estadísticamente, porque se estima que esas mismas empresas tuvieron en igual mes de 2007, una restricción obligatoria de entre 6% y 10% con relación a sus necesidades.

En relación al consumo de gas, los datos están menos sistematizados. Pero el informe a la Bolsa de Comercio presentado por Gas Natural BAN para el primer semestre, muestra un caída de 8%. La empresa atribuyó esta disminución sobre todo a la merma del consumo residencial que en invierno puede llegar a 3 o 4 millones de metros cúbicos diarios de gas en esa zona. Aunque hubo pocos días con cortes a empresas de contrato interrumpible y menos jornadas aun en que se debió cortar el suministro a los que tienen contrato firme con ventana (días en que contractualmente se puede interrumpir el servicio), esto representaría entre 1 y 2 millones de metros cúbicos diarios, lo que no llega a compensar la caída en la demanda de hogares. Se puede considerar que los números de Gas Natural, tienen una aproximación con lo que debe haber ocurrido a nivel nacional.

 

Igual oferta

Desde el lado de la oferta eléctrica, no hubo hasta ahora nuevas incorporaciones significativas de generación y hasta este mes, se mantuvo en los mismo niveles de 2007. Aunque la instalación de las centrales Manuel Belgrano y General San Martín, en Campana y Timbúes respectivamente, son importantes ampliaciones de la capacidad de generación, lo cierto es que su aporte en este invierno, no fue el que pronosticó el gobierno.

La central Manuel Belgrano es la más avanzada, pero recién terminó las pruebas para funcionar a gasoil a principios de este mes. Aportó electricidad al sistema durante unos 40 días, funcionando a gas, particularmente para cubrir el horario pico de la demanda. En forma individual, las dos turbinas a gas superaron las expectativas, generando cada una unos 300 megavatios de potencia. Para la próxima temporada invernal, estaría cerrado el ciclo combinado, con la instalación de la turbina a vapor.

El aporte del central General San Martín, ubicada en Timbúes, Santa Fe, fue mucho menor. Hasta ahora sólo tiene una de las dos turbinas habilitada para operar a gas. Afirman que la segunda estaría esta semana en condiciones de empezar a funcionar. Las pruebas a gasoil, en cambio, terminarán entre octubre y noviembre.

Para responder a la demanda eléctrica, aun con una moderada tasa de crecimiento, el gobierno apeló desde mayo a la importación de electricidad de Brasil y a la de combustibles líquidos desde Venezuela para reemplazar el gas natural en los días de mayor demanda.

La energía brasileña tuvo dos procedencias: de centrales hidroeléctricas que se debe devolver en energía a partir de setiembre (ya hubo devoluciones en julio) y de centrales térmicas funcionando a líquidos que se paga en dinero.

La cifra de lo que se gastó por estos conceptos no está clara: cálculos discretos consideran que fueron $ 500 millones, por la importación de Brasil, sin contar la energía que falta reintegrar. Y que en la compra de fueloil y gasoil se gastaron alrededor de $ 2.700 millones.

Barcos de GNL

En cuanto a la oferta de gas, ésta se vio reforzada por la importación de Gas Natural Licuado (GNL) que se regasificó en el buque de la empresa americana Excelerate Energy, contratado por YPF, como mandataria de ENARSA, la empresa estatal de energía.

Por esta vía ingresaron al sistema de gasoductos unos 8 millones de metros cúbicos diarios desde junio, equivalentes a 8% del producto que circuló por los troncales en el mismo período. El precio del GNL importado fue subiendo entre junio y agosto de u$s 14,57 a casi u$s 17 en agosto.

Se estima que por esta compra, el Estado gastó un promedio de $ 15 millones diarios, que totalizan $ 1.800 millones para los 120 días que estará el buque en el puerto de Bahía Blanca. Este suministro adicional de gas sustituyó la merma de 2 a 3 millones de metros cúbicos en la producción de la cuenca neuquina por declinación de los yacimientos, en particular el de Loma de La Lata.

También reemplazó en parte los 7,7 millones de metros cúbicos que Bolivia debía ingresar este año a nuestro país. La importación de Bolivia promedió 2,69 millones de metros cúbicos diarios en julio, y 1,64 en los primeros 20 días de agosto.

Al menor ingreso de gas boliviano en este último mes, se sumó una temperatura más fría que en julio, por lo cual nuevamente declinaron las exportaciones a Chile, otra de las claves para responder a la demanda gasífera local.

En julio, a la zona central de Santiago, se enviaron 1,11 millones de metros cúbicos diarios. En los primeros 20 días de agosto, el envío fue de 6,21 millones diarios. En conjunto, lo que se envía a Chile y la exportación a Uruguay representaron 63% de la importación de Bolivia en julio y 68% en agosto.

El costo de importar GNL se traslada como impuesto a las exportaciones de Chile, mientras esté operándose con el buque regasificador. Cuando se vaya en setiembre, ya no se podrá trasladar, según la reglamentación del propio gobierno nacional, por lo cual no es mucho lo que podrá recuperarse por esta vía.

En marzo, el gobierno había prometido reabrir las exportaciones a Chile desde el Sur para la empresa canadiense Methanex, de modo de paliar el impacto del GNL importado en las cuentas fiscales. Por casualidad o por criterio político, el gobierno terminó sin tomar esa medida. Se afirma que terminó predominando la decisión -no cuestionable- de sentarse sobre las reservas on y off shore de Tierra del Fuego, pensando que en el invierno de 2009 podría estar terminado el nuevo gasoducto submarino que cruza el estrecho de Magallanes y la ampliación del Gasoducto del Sur.

Interrumpible

Sería válido preguntarse por qué el gobierno utilizó gas a u$s 17 dólares el millón de BTU (unidad de medida para el gas) para suministrarlo a empresas que contratan servicio interrumpible, por lo cual pagan una tarifa más barata, inferior a u$s 2, cuando el marco regulatorio del gas permite el corte.

Las opiniones están divididas. Los que creen que la situación política definida por el paro del campo y el voto «no positivo» de Julio Cobos, no dejaron espacio para cortes de gas, salvo en los días más fríos, como a fines de mayo, en los que también hubo restricciones no oficiales (vía pedido telefónico) a grandes usuarios eléctricos.

Otros sostienen, en cambio, que el gobierno, a través de ENARSA, debió mostrarse como un comprador confiable frente al proveedor de GNL, porque necesita seguir adquiriendo el producto en los próximos cuatro inviernos, por lo menos hasta 2012, según se afirma. Esto se debe, sobre todo, a las dificultades políticas de Bolivia que continúan desalentando la inversión en el desarrollo de los yacimientos gasíferos.

Si se cumplen los últimos plazos esbozados por el gobierno boliviano, recién en 2013 se estarían incrementando significativamente los envíos, pero hasta 2015 por lo menos, no se llegaría a los 27,7 millones de metros cúbicos diarios, que alguna vez se pensó, entrarían entre 2009 y 2010.

De ahí que el buque regasificador sería siendo la tabla de salvataje en los próximos inviernos, con seguridad hasta 2011, cuando termina el mandato de Cristina de Kirchner.

 

 

 

 

Fuente: Ámbito Financiero

 

 

 

La gestión de la distribución eléctrica y la configuración metropolitana en Buenos Aires

 

La gestión de los PCB en Argentina

 

Bacterias: Una nueva fuente de energía

Copyright: 2007 - Afinidadelectrica.com. Contacto: . Diseño y Desarrollo Web: Centraldev. Alojado en Dreamhost.