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Argentina y Brasil, más cerca en materia nuclear
07/07/2008

En febrero de este año los presidentes de la Argentina y Brasil suscribieron un amplio y desafiante documento que establece la voluntad política de avanzar de manera más decidida en la integración, incluyendo el siempre sensible campo de la energía nuclear y más concretamente en lo atinente a reactores de potencia mediana y enriquecimiento de uranio. La combinación de ambos lleva inmediatamente a pensar en un ambicioso proyecto que la administración del presidente Lula da Silva ha decidido impulsar y financiar: un submarino de propulsión nuclear para la Marina para antes del 2015. Emprendimiento que no viola ni contradice ninguno de los acuerdos y tratados de no proliferación que a escala internacional, hemisférica y bilateral firmados por Brasilia y Argentina.

En la visión de especialistas nacionales y extranjeros, nuestros países estarían en condiciones de establecer eventualmente una virtuosa "división del trabajo" en materia nuclear. La parte argentina presentaría avances más sustanciales a nivel de reactores medianos y su potencial mutación en motores para la propulsión de submarinos, en tanto que nuestro vecino se posicionaría en una situación de liderazgo en materia de enriquecimiento de uranio. Cabe recordar en este sentido, las tensiones existentes entre Brasilia y la Agencia Internacional de Energía Atómica en el año 2004 por la negativa del gobierno de Lula de permitir una inspección completa de la planta de enriquecimiento de Resende. A su vez, los acuerdos de febrero también estarían llamados a cumplir un eventual rol de contención frente a las crecientes evidencias sobre el interés de las grandes potencias de limitar al extremo, y si es posible sacar a algunos, del club de países con control de la tecnología nuclear. En este sentido, voces políticas y académicas de prominentes potencias de la OTAN convocan a analizar la conveniencia de bancos internacionales de uranio que eviten que países intermedios o medio-grandes como los nuestros se autoabastezcan de ese material.

El propio ministro de Defensa del Brasil, Nelson Jobim, ha subrayado la necesidad de contar con las capacidades que brinda un sumergible nuclear para defender la explotación y exploración petrolera y gasífera en el Atlántico. Bastaría tener en cuenta las proyecciones existentes sobre la persistencia en el mediano y largo plazo de un escenario signado por los altos precios de la materia prima y especial de los alimentos, energía y minerales. Ello de por sí comienza a acentuar la viabilidad tecnológica y económica de explorar y explotar riquezas naturales en el fondo del mar y en la misma Antártida.

Las fronteras marítimas y el control sobre las mismas y, en especial, sus ricos lechos y plataformas continentales serán una de las madres de las turbulencias del presente siglo, tanto como los límites terrestres lo fueron en el pasado. Cabe recordar que los países tienen hasta el 2009 para presentar sus reclamos sobre dichas plataformas y el Reino Unido ha demostrado su voluntad de potenciar su presencia militar, económica y política el Atlántico Sur y en el continente helado. Con esa orientación político-estratégica, el acuerdo con la Argentina seguramente será considerado por los brasileños como un instrumento, tal vez no menor, hacia la prosecución de estos objetivos.

Quizás, haya llegado el momento en que los tomadores de decisiones en la Argentina se respondan por sí o por no al desarrollo de tecnología nuclear basada en la defensa de lo propio y no en la apropiación de lo ajeno, tal como lo establece la Ley de Defensa Nacional y su reglamentación posterior. Una definición política clara y contundente en este sentido, será de gran valor para orientar a nuestros diplomáticos y técnicos en sus negociaciones con Brasil.

 

 

 

 

Fuente: Clarín

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