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La culpa del desabastecimiento energético no es del clima ni del campo
07/07/2008

El conflicto con el campo ha vuelto a poner de manifiesto una de las situaciones más críticas que atraviesa nuestro país: el abastecimiento energético. Se ha intentado culpar al campo del desabastecimiento de combustibles líquidos cuando la realidad, expresada por el propio Gobierno hace muy pocos días, es muy distinta y nos lleva nuevamente a la crisis energética estructural en la que estamos inmersos desde hace ya varios años.

Muy pocos días atrás, el jefe de Gabinete de Ministros respondió con una imprecisión asombrosa, en su Informe a la Cámara de Senadores, las preguntas que le fueron formuladas en relación con el abastecimiento de gasoil. Estimando un consumo del orden de 15,4 millones de metros cúbicos para este año, indicó en esa oportunidad que el abastecimiento se aseguraba con la producción local más importaciones.

El costo fiscal de las importaciones necesarias, de acuerdo a su informe, ascendería este año a 960 millones de pesos, definiendo este costo fiscal como la falta de percepción del ICLG, y del impuesto o tasa específica sobre el gasoil. Este costo tiene como base un valor en planta de almacenaje de gasoil igual a 1,11 $/litro. Las importaciones estimadas para satisfacer la demanda de este año, siempre de acuerdo al informe del Jefe de Gabinete, ascenderán a 2,16 millones de metros cúbicos, es decir casi el 15% del consumo total, de los cuales el Estado a través de Enarsa-Cammesa importaría al menos 950 mil metros cúbicos, desconociendo las autoridades si las petroleras importarán el 1,2 millón restante.

Al calcular el déficit resultante de estas importaciones, en pocos días el Gobierno se equivocó en por lo menos un 34% ya que calculó un precio CIF del gasoil importado de 830 u$s/m3 cuando en mayo, en promedio, ya se ubicaba en 1.114 u$s/m3. Esto significa un precio sin impuestos de 3,36 $/litro contra un valor promedio de 2 $/litro al público en todo el país. Si no sabemos cómo se cubrirá el faltante de 1,2 millón de metros cúbicos que reconoce el Gobierno, mucha menos información tenemos sobre el abastecimiento de gas natural. En cambio, sí se sabe que la producción en mayo de este año ha sufrido una merma interanual del 10%, tomando el promedio anual móvil, que no podrá ser cubierta por el gas de Bolivia, y que es parcialmente mitigada por el barco regasificador estacionado en Bahía Blanca a un costo enorme que agregará, al déficit anteriormente citado, una cifra del orden de los 370 millones de dólares en los 90 días del invierno en los cuales se estima que este aporte entregará un promedio de 8 millones de metros cúbicos de gas natural diario.

En síntesis, la crisis energética está instalada en nuestro país a pesar de las sistemáticas negativas del Gobierno ante la opinión pública, las que, a su vez, se ven desmentidas por el Informe del Jefe de Gabinete de Ministros y por los cotidianos problemas y cortes de suministro que se efectúan, en particular a las industrias y en el interior del país. El costo de esta crisis es cada vez mayor, los números aquí presentados muy probablemente se vean superados por la realidad de retomar el crecimiento económico la senda interrumpida por el reciente conflicto.

El desabastecimiento de diversos productos, gas natural, gasoil y energía eléctrica, crecerá en el tiempo, con mayor intensidad en el interior del país y con picos de tensión provocados por causas climáticas o por conflictos sectoriales como el que estamos atravesando. Sin embargo, debe quedar claro que la culpa del desabastecimiento no es del clima, no es del campo ni de cualquier otro conflicto social, sino que es la ausencia total de políticas y las persistentes contradicciones e ineficiencias del Gobierno en la fijación de políticas energéticas, y la sistemática negativa del problema.

 


 

Fuente: El Cronista

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