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A un alto precio el Estado logra mayor energía
01/06/2008
El Gobierno evita que la crisis energética se profundice, pero el costo es enorme: se duplicó el monto de subsidios para conseguir fuentes alternativas y congelar las tarifas.

El invierno irremediablemente llega todos los años. Y el debate sobre la capacidad de respuesta del parque energético, también.

Los primeros fríos ya dispararon la danza de los millones que se pagarán en subsidios, las llamadas de funcionarios que invitan a los industriales a no consumir más electricidad, los cortes de gas, los enojos del Gobierno y la falta de combustibles, entre otras cosas que ya forman parte del folklore energético argentino.

Todo esto ya sucedió después de la primera semana de temperaturas bajas. Empezaron los cortes; también, las llamadas, se publicaron y llegaron los dichos del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. "El sistema energético está sólido", dijo el ministro el viernes a la mañana, después de que las restriccciones ya habían ganado los titulares de los diarios.

Ahora bien, ¿cómo está el parque energético respecto del año pasado en el que hubo que soportar uno de los inviernos más crudos de las últimas décadas?

De acuerdo con la opinión de la mayoría de los consultados por LA NACION, tanto la oferta de gas como de electricidad serán mayores este invierno que la que se ofreció en 2006. Pero también hay acuerdo en que la demanda crecerá. Y hay un consenso más: que esta disponibilidad necesitará más desembolsos para poder asegurar el suministro. Dicho de otra forma, habrá más energía, pero a un precio mucho mayor.

La discusión pasará, entonces, por saber quién pagará ese incremento que, de acuerdo con algunas previsiones, llegará a algo más de 15.000 millones de pesos.

El interrogante ya ha empezado a develarse con algunos números que se desprenden del Ministerio de Economía. De acuerdo con los datos de ejecución presupuestaria correspondientes al primer trimestre del año, las erogaciones destinadas a la energía eléctrica aumentaron en este período un 132 por ciento. Transcurrido tres meses del 2007, se habían destinados a subsidiar la generación de energía 1980 millones de pesos, cifra que trepó a 4588 millones en los primeros tres meses del año.

De este cotejo de datos surge una de las respuestas: estarán disponibles todos los subsidios necesarios como para compensar la falta de gas natural con combustibles líquidos más caros.

"Toda esta cuenta termina cerrando con el dinero del Tesoro", resumió el ex presidente de YPF, Daniel Montamat.

Otros que aportarán lo suyo para pagar la emergencia energética serán los grandes consumidores. Varias industrias tuvieron el gas y la luz cortados el año pasado. Por ejemplo, el polo petroquímico de Bahía Blanca fue uno de los que más sufrieron la mengua de energía en 2007, es uno de los apuntados para solventar el costo del gas licuado que llegará por barco a un valor muy superior al gas que se paga a los productores locales o al que se importa desde Bolivia (ver aparte).

Un ejecutivo de una compañía energética, que pidió no ser nombrado, se mostró optimista frente a lo que vendrá en los próximos meses.

"Para este invierno, siempre que la comparación se haga frente al invierno pasado -sostuvo-, vamos a tener más oferta de transporte de gas porque vamos a tener alguna ampliación en los gasoductos que están terminándose. Además, va a estar la inyección adicional que vendrá del barco regasificador. También tenemos pronósticos de que no vamos a tener un invierno menos frío que el año pasado. Con todo, tenemos mejores expectativas en cuanto a disponibilidad de gas."

Siguió la charla un rato y repasó otras de las diferencias que habrá frente al año pasado. "Hay muchas empresas que decidieron reconvertirse a combustibles líquidos, después de haber quemado gas durante muchos años. Eso genera más disponibilidad. Será un invierno más tranquilo que el año pasado", sintetizó antes de volver a pedir mantener la conversación en estricto off the record .

Pero después de repasar las mejoras expresó sus dudas sobre algunas cuestiones. "El problema está en la demanda. Es posible que haya mucho más consumo domiciliario porque el gas no sale nada. Actualmente, calefaccionar un lugar con leña sale seis veces más que calentar ese mismo espacio con gas", finalizó.

En el mercado energético ya se han acostumbrado a convivir con algunas particularidades. La más llamativa, que, como se dijo, ya es parte del sistema energético criollo, es la diferencia que hay entre el costo marginal de la energía eléctrica y el costo de mercado. Dicho de otra forma, el valor que tiene la generación y el precio que pagan los usuarios. "Lo que hay en medio de ambos valores es subsidios", explican en el estudio de Montamat.

Del informe sobre precios energéticos surge que el precio marginal de la energía eléctrica llega a 450 pesos por kW/h con máximos de 490 pesos en horas pico y con mínimos de 402 en los horarios menos demandados. Por su parte, el precio de mercado tiene un promedio de 96,79 pesos, con picos de 106 y mínimos de 86 pesos.

Dinero del Tesoro

¿Cómo se cumbre el resto? Con dinero del Tesoro. Estos números ya se notan claramente en la ejecución presupuestaria del sector, que, de lejos, está por encima del año pasado.

"El sector energético absorbió en el primer trimestre del año un 56 por ciento del total", da cuenta un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) sobre la ejecución del primer trimestre.

"En el sector energético se incluyen los subsidios y destinados a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) por 1227 millones de pesos para la compra de fueloil para las centrales térmicas; a Energía Argentina (Enarsa), por 448 millones de pesos, para la adquisición de gas de Bolivia; al Ente Binacional Yacyretá, por $ 179 millones, para compensar la cesión de energía eléctrica por parte de Paraguay; a Nucleoeléctrica, por $ 100 millones, y al Fondo Fiduciario para el Transporte Eléctrico Federal, por $ 91 millones, con el objeto de financiar el tendido de líneas del alta tensión", concluye el trabajo publicado por la ASAP.

Cammesa, la empresa que maneja el mercado eléctrico mayorista y que está presidida por De Vido, se ha convertido en una enorme carga financiera. Sucede que la empresa, que es la encargada de comprar la energía a un precio mayor del que después la comercializa, empezó a acumular un rojo en sus cuentas de la mano de los mayores costos.

Según datos de la propia Cammesa, el fondo de estabilización de la empresa tenía en mayo de 2003 -cuando asumió el ex presidente Néstor Kirchner- un saldo positivo de 46,9 millones de pesos. En enero de 2007, la curva de ganancias se había invertido y el saldo negativo llegaba a $ 1711,08 millones. Pero en abril la cifra se multiplicó: el rojo ya ascendía al mes pasado a 6327 millones de pesos.

Siempre de acuerdo con los datos de Cammesa, otra de las cuentas de la empresa, llamada Cuenta por Sobrecostos Transitorios de Despacho, sucedió algo similar desde 2003 hasta la fecha. En mayo de ese año, el saldo de la cuenta es de 9,3 millones de pesos. Para enero de 2007, el rojo ya acumulaba 1160 millones de pesos, que llegó a 3758 millones de pesos el mes pasado. El rojo de Cammesa, sin embargo, no deja de ser un asiento contable. Nadie la ejecutará, ya que el deudor sería el propio Estado. Se trata, pues, de otra forma de mirar los subsidios a la generación eléctrica.

Hasta los economistas que no se dedican a la energía han posado su vista en las consecuencias de la escasez. Sucede que los subsidios a ese sector han dejado de ser un gasto marginal para convertirse en parte estructural de las erogaciones públicas.

Uno de cada diez

El economista Camilo Tiscornia, por ejemplo, considera que este año los subsidios energéticos rozarán los 15.000 millones de pesos. Montamat sitúa la cifra más cerca, quizá por encima, de los 20.000 millones.

De cualquier manera, y con un presupuesto nacional de 161.486 millones de pesos, el Estado gastará cuanto menos uno de cada 10 pesos en subsidios energéticos en 2008.

Respecto de la oferta de energía eléctrica, el Gobierno ha mejorado el parque. La central termoeléctrica General Belgrano, ubicada en Campana, financiads con el dinero de las generadoras y distribuidoras, ha puesto en marcha dos turbinas de ciclo simple que serán de ciclo combinado a mediados del año que viene.

La planta aporta al sistema una potencia de 550 MW, que se completará con la turbina de vapor. Cuando esto ocurra, aportará al sistema 820 MW de potencia total. La central gemela, la Termoeléctrica General San Martín, localizada en Timbúes, todavía no fue inaugurada.

Mientras tanto, la demanda aprovecha los precios bajos, crece año tras año y torna neutra la mejora del parque. Pero, por ahora, la billetera oficial alcanza para subsidiar mayores costos.

Para pasar el invierno

Energía eléctrica: Se sumó al parque existente la Termoeléctrica General Belgrano, que aún no genera al máximo ni tiene continuidad en el despacho. Se decidió importar mucha más energía eléctrica desde Brasil, a un costo que, según el mercado, asciende a US$ 10 millones diarios.

Gas natural: La importación de gas boliviano cayó desde dos millones de metros cúbicos diarios a no más de dos millones. El Gobierno lo suplirá con gas licuado que llegará a través de un barco regasificador, a un costo de US$ 14 por millón de BTU, muy por encima de los dos dólares que cobra el productor local.

 

 

 

Fuente: La Nación

 

 

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