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Crisis energetica: los empresarios adelantan producción
17/04/2008
 

Las interrupciones en el abastecimiento eléctrico y de gas golpearon más de lo previsto la productividad de la pyme durante 2007. Los ejecutivos de firmas industriales esperan que este problema se repita y profundice con la llegada del invierno.

Los pequeños, pero sobre todo los medianos empresarios industriales, ya empiezan a tomar medidas ante la proximidad de una problemática que, a esta misma altura del año pasado, observaban con cierta displicencia. Aunque un relevamiento privado, conocido recientemente, demostró que la crisis energética golpeó con fuerza a las pymes en 2007, hace exactamente 12 meses los ejecutivos dejaban en manos del azar el posible impacto del desabastecimiento eléctrico. Hoy el escenario giró 180 grados. La mayoría de las pymes espera sufrir cortes en el suministro, relacionan la fuerza de su impacto en gran medida al comportamiento del clima y demuestran su profunda preocupación a través de la implementación de planes de contingencia, que se empezaron a traducir en adelantos de producción para acumular stock. Los empresarios que se encuentran en condiciones de hacerlo –por el sector industrial al que pertenecen– confirman que están intensificando los procesos productivos en los meses de mayor temperatura y modificando, consecuentemente, las fechas de mantenimiento. Datos del Enargas refuerzan esta tendencia: la totalidad de la industria consumió en febrero 39,2 millones de metros cúbicos por día, un registro histórico para el período del año, que superan incluso el máximo anterior de abril de 2007, cuando el consumo llegó a 37,7 millones de metros cúbicos por día.

El dato que potencia el temor de los principales dirigentes industriales radica en que las proyecciones de varios analistas consultados afirma que, durante este invierno, pueden llegar a duplicarse la cantidad de días y la magnitud de los cortes de gas y electricidad. El año pasado, las restricciones de energía se sufrieron durante 73 días y las de gas, 31 días, siempre entre las 16 y las 24 horas. De sólo imaginar que la cantidad de días con esta problemática puede llegar a crecer hasta un 100%, los empresarios comienzan a tiritar.

Abel Viglione, economista de FIEL, adelanta que las pymes sufrirán en mayor medida la ausencia de electricidad, aunque la falta de gas también será importante. “Hasta el 2006 la restricción de gas era cubierta a través de gasoil, pero a un valor casi ocho veces superior al gas, con lo cual subían los costos. En 2007 todo se complicó al aparecer la restricción de gasoil, por lo que hoy la indisponibilidad de gas afectará con gran fuerza a las medianas”, destaca el economista. Además, enfatiza que la solución no transita por la autogeneración eléctrica, por sus elevados costos, y porque –sonríe– las empresas productoras de bienes no están para producir energía, sino bienes. “En 2007, ciertas empresas fabricante de ladrillos tuvieron sus hornos parados hasta tres meses, por eso ahora buscan el adelanto de producción”, sentencia Viglione.

Un reciente estudio de la Fundación Observatorio Pyme vislumbró que el impacto de la dificultad en el abastecimiento energético se tradujo en una caída del nivel de producción para el 92% de las pymes industriales. Y cinco de cada 10 se vieron obligadas a suspender o reacomodar turnos de trabajo.

Alerta continua

Los sectores que funcionan con un esquema de proceso continuo (que luego enfrentarán los mayores problemas) son los que están aprovechando para ocupar la escasa disponibilidad de capacidad instalada que poseen. Entre ellos, se destacan los vinculados con la industria plástica, química, textil, cementera y metalúrgica. El rubro alimentación, por ejemplo, no puede aplicar este plan, ya que es dominada por un alto grado de estacionalidad.

“Aquellos que tienen productos propios, que pueden manejar la comercialización, como los fabricantes de autopartes, de línea blanca, y los que tienen compromisos de exportación están produciendo fuertemente ahora, con la ayuda de ciertos proveedores que les han otorgado adelantos, y en parte también porque son obligadas por sus grandes demandantes”, grafica un empresario de la industria del plástico.

Un alto directivo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) ratifica esta situación afirmando que la industria metalmecánica puede parar y retomar el arranque de su proceso en menor tiempo, mientras que pero para la plástica y química, por ejemplo, volver a encender las máquinas representa mayores costos y pérdida de muchas horas hasta regular la producción.

“Para las fábricas que tienen períodos que deben producir sin interrupciones por varios días, la situación es gravísima”, afirman desde una empresa de cerámicas, que teme que se repita la situación de 2007, cuando “la cantidad de gas que se nos habilitaba a usar entre las 16 y las 24 de cada día no permitía ni siquiera encender la extrusora. Como consecuencia, ese turno se dedica sólo al mantenimiento, y no quedó otra alternativa que adelantar, de un día para el otro, las vacaciones de parte del personal”.

Federico Mc Dougall, profesor del área de Finanzas de la Escuela de Economía y Negocios Internacionales (EENI) de la Universidad de Belgrano, destaca que el escenario 2008, desde mayo hasta septiembre, va a ser igual o ligeramente peor que el año pasado, ya que la demanda creció 7% y no se registraron inversiones. “La crisis energética significa una considerable disminución en la producción y la suba de los costos y, por otro lado, afectará directamente al consumo por la falta de oferta”, advierte el catedrático. Entonces, lo único que les queda a aquellos sectores que no pueden adelantar producción es suspender las exportaciones y sincerarse con sus clientes anticipándoles que no los va a poder satisfacer, dice.

Este proceso “se revertirá recién en 2011, cuando la economía llegue a tal nivel de desaceleración que provoque un equilibrio entre la oferta y la demanda. Hay que tener en claro que esto no es positivo. No significa que se solucionará la restricción energética, sino que la sociedad consumirá menos”, dice Mc Dougall.

Rotación de turnos, adelanto de vacaciones = mayor costo

El directivo de la CAME destaca además que, para mantener cierto stock, muchos empresarios ya han arreglado ‘de palabra’ la rotación de turnos si la situación lo amerita, el adelanto de vacaciones y hasta comentan la posibilidad de la adquisición o alquiler de generadores a gasoil, algo impensado unos años atrás para un mediano empresario, por su elevado costo.

No obstante, otro fantasma se instala en aquellos que pueden apostar a esta alternativa auxiliar, como la imposibilidad de conseguir el combustible y su precio, que amenaza con seguir escalando. Un generador de 500 KVA puede llegar a consumir alrededor de 200 litros de gasoil por día.

Daniel Montamat, ex secretario de Energía, coincide en que para el sector productivo en general, y las medianas empresas en particular, si tienen contratos de gas interrumpibles y no cuentan con medios de generación propios de electricidad. Hay factores que condicionan la magnitud del problema, sostiene el actual consultor: el rigor del invierno y sus días de duración, además de las lluvias en el Comahue hasta el mes de mayo y la tasa de expansión económica. “Bajo el supuesto de un invierno frío y poca lluvia en el Comahue pueden llegar a faltar alrededor de 2.000 MW de potencia. Parece que de Brasil vamos a poder importar menos que el año anterior (300 MW contra 700/1000), con lo cual pueden repetirse las restricciones de uso de potencia del año anterior”, sostiene Montamat.

Agrega que si la economía se desacelera, como lo muestran algunos síntomas, la presión de la demanda de energía va a ceder. En ese caso, las medianas empresas menos afectadas por la debilidad económica van a tener menos problemas para proveerse de energía.

Capacidad instalada al límite, un obstáculo más

Pero adelantar la producción tiene sus costos y la productividad no es la misma, ya que el trabajo debe hacerse mayormente en horario nocturno y eso se traduce en mayores erogaciones salariales. Otro inconveniente radica en la dificultad para adquirir capital de trabajo y financiamiento.

Pero quizás el mayor obstáculo, que resume los mencionados anteriormente, se relaciona con una capacidad instalada casi al límite que impide la acumulación de stock.

Este guarismo se mantiene en valores muy altos y según un relevamiento de la Fundación Observatorio Pyme, promedió el 80% en 2007 (cuatro puntos porcentuales más que en 2006). Los bloques manufactureros con mayor utilización se vinculan al grupo de “metales comunes y productos de metal”, donde la proporción utilizada alcanza el 83%, papel y cartón (75,4%) y productos alimenticios y bebidas (74,6%).

 

 

 

 

Fuente: Cronista.com

 

 

 

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