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El riesgo de volver a ser importador
07/04/2008

Al margen de las contradicciones y cuestiones aún irresueltas, dos hechos confirman el principio del fin del “intervencionismo” de mercado en el sector ampliado de la energía. El primero de ellos, el lanzamiento y la ejecución del Plan Energético 2004-2013 (analizado oportunamente en el suplemento económico de Página/12, Cash, 27/1/08). Y el segundo, la decisión oficial de convertir al Estado (a través de Enarsa) en el principal actor exploratorio y productor de petróleo y gas natural del país.

En este sentido, Enarsa retoma la tradición exploratoria y productiva de la YPF estatal, y lo hace en un contexto desfavorable en materia de acceso a las cuencas productivas y a las mejores no productivas on-shore con las que cuenta el país. De aquí que sus mayores esfuerzos exploratorios se concentren en el mar argentino, sin que por ello implique cesión alguna de las áreas trabajadas o de las reservas descubiertas. La producción se controlará a través del Estado y se priorizará el abastecimiento interno. Enarsa pone a disposición ocho áreas de su titularidad para las tareas exploratorias off-shore, previendo el lanzamiento de otras nuevas y que en muy poco tiempo ampliarán el espectro operatorio con el objetivo final de su desarrollo total. Asimismo, y según trascendió, se espera que la primera perforación estatal en el mar argentino (en alianza con Repsol–YPF, Sipetrol y Enap) se realice durante el segundo semestre de este año. De continuar la inactividad exploratoria privada en el continente, las diferencias en inversión e iniciativas entre Enarsa y las restantes empresas no harán más que ratificar la inoperancia y el desinterés de las privadas (y Petrobras) a la hora de compatibilizar el pago de dividendos a sus accionistas con la seguridad energética nacional.

En materia de provisión de petróleo, Pdvsa y Enarsa finalmente acordaron para el bloque 6 de la Faja del Orinoco un 60 y 40 por ciento, respectivamente. El acuerdo asegurará al país una producción de 200 a 250 mil barriles diarios durante los próximos 20 años, abierto a renovaciones futuras. Una cifra cercana a la producción promedio registrada por Repsol–YPF durante 2007 o al 36 por ciento de la producción total nacional a diciembre de 2007. Una vez concluida la certificación del bloque, prevista para mediados de año, se comenzará con la construcción de una planta mejoradora de crudo (extra pesado a convencional) y con la elaboración del plan de desarrollo del campo. De no existir mayores inconvenientes, la primera e histórica perforación será una realidad para fines de 2008, principios de 2009.

En cuanto a la provisión de gas natural, Enarsa prevé en breve la construcción de una planta de regasificación de gas natural licuado en Bahía Blanca, con capacidad máxima para unos 10 millones de m3 diarios. El gas procesado por esta planta vendrá fundamentalmente de Venezuela, entre otras potencias gasíferas. Asimismo y consecuencia de un acuerdo 50-50 entre Enarsa, Ancap y UTE, una segunda planta espera construirse en Uruguay, de igual capacidad que la anterior. Si bien una cantidad importante del gas regasificado se destinará al mercado uruguayo, la Argentina recibirá una proporción destacable. La sumatoria de esos proyectos más el gas boliviano traído vía Gasoducto del NEA (27,7 millones de m3 diarios en 2011) harán de la oferta primaria gasífera en manos de Enarsa la principal del país a partir de 2011-2012.

Ante la inacción de los operadores privados y de Petrobras, con el objetivo de detener la caída progresiva del horizonte de reservas (desde 1989) y satisfacer la creciente demanda interna, el Estado se perfila como el principal productor (proveedor) de petróleo y gas natural del país en los próximos años, única fórmula compatible con un modelo nacional productivo y socioeconómicamente justo y desarrollado.


 

Fuente: Página 12

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