Noticias

Surge otro mercado negro en la Argentina: el de lámparas
17/03/2008

Cristina de Kirchner ya envió al Congreso el proyecto de ley que prohíbe a partir del 31 de diciembre de 2010 la venta, producción o importación de lámparas incandescentes para uso residencial en todo el país. El anuncio, que había hecho la Presidente junto a Julio De Vido en un acto en la Casa Rosada, la semana pasada, es la continuación del plan de Eficientización en el Uso de la Energía que comprende también el cambio de 2,5 millones de lamparitas incandescentes en edificios públicos y para usuarios particulares. La regla, de todas formas, no será uniforme: el proyecto faculta a Cristina de Kirchner a establecer excepciones «por razones técnicas, funcionales y operativas», sobre ciertos sistemas de iluminación.

Como en todo tema que llega desde el Poder Ejecutivo la regla para tratarlo será la celeridad, aunque en este caso no haga falta ya que fija la entrada en vigencia para la prohibición recién en 2010. El jueves, ingresó por mesa de entradas de Diputados y ya se anunció que será tratado dentro de una semana en la comisión de Energía para bajarlo al recinto en los primeros días de abril. El proyecto le da facultades al gobierno para «facilitar la importación de lámparas de bajo consumo, sus partes, insumos, componentes o el equipamiento». Es decir, que a falta de producción nacional de esas lámparas especiales de bajo consumo, se fijarán exenciones para la compra en el exterior y bajas de aranceles. La idea parece simple y de hecho los países que ya la han comenzado a implementar, como Australia y Canadá, están a la cabeza de los elogios de las organizaciones de defensa ambiental de todo el mundo.

Complicaciones

El problema es que el cambio compulsivo de todas las lámparas incandescentes del país tendrá sus complicaciones: Desde que Cristina de Kirchner anunció el primer plan de recambio de 2,5 millones de lamparitas comunes por las de bajo consumo quedó claro que esa medida -salvo en lo que se refiere a iluminación de edificios públicos- tendría un efecto casi simbólico en los hogares.

El recambio se está haciendo entregando dos lámparas por cada hogar, lo que no implica una solución para bajar el consumo o el gasto de las familias. Ahora la situación será distinta: en dos años todos los argentinos deberán comprar esas nuevas lámparas que la fabricación local no puede cubrir. El tema entonces es el precio: mientras una lamparita incandescente puede conseguirse -segunda marca y fabricación china- a menos de $ 2, las de bajo consumo arrancan desde $ 12. Con semejante diferencia, más la prohibición en marcha, se generará sin duda una tentación al mercado negro de lamparitas incandescentes para los hogares de menos recursos.

Si bien China es uno de los mayores fabricantes de lámparas de bajo consumo, también lo es de las más baratas incandescentes -en general de muy baja calidad- con las que inunda el mercado mundial. De hecho ya existieron en el país denuncias por ingreso de ese tipo de luminarias que no cumple con las normas que fija el Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Ese punto también tiene sus problemas en cuanto al rendimiento. El propio INTI ya cuestionó también que « algunas marcas» de lamparitas de bajo consumo no cumplen con el rendimiento con el que se las promociona -específicamente las importadas de Asia- y tampoco reducen el consumo en los niveles que son indicados. La cuestión no es menor si se asume que el precio en exceso pagado por esas lámparas se compensa con una duración promedio de dos años más una baja en el consumo, que en algunos casos no se daría. Por eso la importancia de las facultades que se darán al Poder Ejecutivo para controlar la importación de las anunciadas lámparas. El mismo organismo alertó también hace tiempo que las lámparas promocionadas por el gobierno no son aptas para utilizarse en cualquier lugar, menos cuando se realizan encendidos y apagados continuos, como dentro del hogar. Para esos casos las primeras marcas que se comercializan en el país ofrecen lámparas especiales, pero en esos casos -por ejemplo para sustituir una bombita común de 60 watts- el precio sube a los $ 20, imposibles de pagar para una familia carenciada.

Resta definir, también, cuáles serán las normas ambientales que fijará el gobierno para la disposición final de las lámparas de bajo consumo. Toxicólogos de todo el mundo ya advirtieron que el contenido fluorescente de las lámparas bajo consumo posee una pequeña cantidad de mercurio altamente contaminante.

 



Fuente: Ámbito Financiero

Más actualidad eléctrica


Copyright: 2007 - Afinidadelectrica.com. Contacto: . Diseño y Desarrollo Web: Centraldev. Alojado en Dreamhost.