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Cambio horario no sirvió para ahorro de energía
21/02/2008

A poco de haberse aprobado el Programa Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía (Pronuree), a fines de diciembre del año pasado, y con sólo un mes de aplicación de su medida principal (el cambio del huso horario), se ha notado un insólito interés por evaluar sus resultados aun antes de que éste se implemente en su mayor parte. Dado que la única dimensión efectiva de dicho plan hasta aquí ha sido el cambio en el huso horario, éste es el objeto de discusión. La disponibilidad de un único mes (enero 2008) para tal evaluación, de todas formas, parece insuficiente para realizar afirmaciones definitivas. No obstante, las mismas ya se han vertido. Desde el Poder Ejecutivo se señaló públicamente que las cifras del mes de enero último indican que se habría logrado un ahorro de 600 megavatios (sin aclarar si se trataba de potencia o de energía acumulada durante ese mes).

Periodísticamente se notó que dicha información sería consistente con el último informe de Fundelec, según el cual en enero del corriente año se registraron en promedio entre 600 y 800 megavatios de potencia menos que en julio y agosto pasados.

En el informe de Fundelec del 13 de febrero (titulado «Mayor consumo de energía y menor consumo de potencia en enero 2008») se indica que el nivel de consumo en enero 2008 fue superior al observado en julio y agosto de 2007, meses en los que -sin embargo-la demanda de potencia fue entre 600 y 800 MW superior, concluyéndose allí que ello «confirma que aún con un mayor consumo de energía existió una determinante dispersión en el consumo de potencia nocturno, moderando la exigencia del sistema en el horario pico como consecuencia del cambio del huso horario y las subsiguientes medidas del Plan de Uso eficiente de la Energía....» ¿Qué tan razonables o sólidas son estas conclusiones? Resulta cuanto menos llamativo que se intente afirmar una conclusión tan rotunda en base a una comparación tan rápida. Claramente, no tiene por qué existir la misma estacionalidad diaria en la demanda de energía en el invierno que en el verano, por lo cual la relación entre demandas de energía y potencia entre ambas estaciones, en años pasados, puede haber sido la misma que la observada entre julio-agosto 2007 y enero 2008, en cuyo caso el efecto del Pronuree sería puesto en duda.

1 - Del mismo modo, en vez de comparar los tamaños relativos de las demandas de potencia y energía entre el último invierno y el último mes de enero, correspondería comparar dichos crecimientos entre los meses de enero de cada año (en los cuales, se presume, la dispersión horaria del consumo de energía sería estable -a no ser por los cambios que se introdujeron en el Pronuree, hipotéticamente-). El cuadro que acompaña esta nota, presenta este último ejercicio.

2 - De allí pueden extraerse las siguientes conclusiones:

a. En enero 2008 no hubo un cambio visible en la velocidad de crecimiento de la demanda de energía y potencia: al igual que en los meses de enero de los tres años previos, las tasas de crecimiento interanuales en el consumo de energía fueron similares a las correspondientes tasas de crecimiento en la demanda de potencia (si bien el crecimiento en el consumo de energía fue superior al crecimiento en la demanda de potencia entre enero 2001 y enero 2004).

b. El crecimiento de la demanda eléctrica está fuertemente correlacionado con la actividad económica (tomando los datos correspondientes al mes de enero del Estimador Mensual de Actividad Económica, EMAE), aunque las demandas de energía y de potencia tienen ciclos menos pronunciados. En enero 2008, si bien el crecimiento de la demanda de energía y potencia lucen relativamente más lentos comparados con la evolución promedio entre enero 2004 y enero 2007 (tasas similares a pesar de un mayor crecimiento estimado del EMAE en enero 2008 -10% vs. 8,5%), las diferencias no son claras, máxime si se nota que 10% de crecimiento interanual asignado aquí al EMAE para enero 2008, aun si coincidiera con el valor que informe el INDEC en el mes de marzo, puede sobreestimar la realidad (por la creciente manipulación del IPC desde principios del año 2007).

c. En particular, si bien la temperatura media en enero 2008 fue 1 grado centígrado superior a los dos eneros previos, no hay diferencias entre el crecimiento del consumo de energía y la demanda máxima diaria (potencia), sugiriendo en todo caso que el cambio de huso horario trasladó la curva de consumo, sin achatarla.

En definitiva, no es fácil concluir sobre el ahorro en la demanda de potencia (o mayor dispersión intra-diaria en el consumo de energía, suavizando relativamente el pico de demanda) a partir de los datos de enero 2008, y tampoco se debe concluir que los datos consignados aquí demuestran la falta de efecto alguno a partir del cambio en el huso horario.

Una evaluación más detallada, además de incluir un número mayor de meses para evitar problemas de identificación de shocks aleatorios no contabilizados, debería distinguir las demandas residenciales del resto, y agotar las diversas comparaciones relevantes, en particular utilizando datos de alta frecuencia (consumos intra-diarios). Salvo que sólo importen las apariencias. De cualquier forma, los datos del invierno de 2007 contienen información sobre una demanda racionada -en particular los usuarios industriales- por lo cual en lo posible no debería ser punto de comparación.

Otro ejercicio factible, no realizado aquí, consiste en comparar la evolución de diciembre y enero de dos años consecutivos, y verificar si el crecimiento de la demanda de energía y potencia entre Dic.07 y Ene.08 tiene un patrón distinto al crecimiento de estas dos variables entre iguales meses de años previos.

 


Fuente: Ámbito Financiero

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