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Carbón Sudafricano para No Depender del Gas Boliviano
19/02/2008

La escasez de gas, que el invierno pasado paralizó a gran parte de la industria durante semanas, y continuará este año, estimuló en el Gobierno la búsqueda de sustitutos. Por precio, abundancia a nivel mundial y eficiencia de generación, el carbón –aunque parezca antiguo– puede ganar espacio en la matriz de generación energética argentina, donde no llega siquiera al 1%. “Como durante muchos años se dejó de utilizar, hay abundancia de carbón. Además, a raíz de la escasez de gas y petróleo, se le volvió a dar importancia en muchos países”, admitió un funcionario.

En la Argentina, el año pasado la producción de gas bajó algo más del 1% en relación al 2006: casi 51 millones de metros cúbicos, contra 51,6 millones, según datos de la Secretaría de Energía. Además, Bolivia está enviando la mitad o menos del gas prometido; 2,5 a 4 millones de metros cúbicos diarios, cuando deberían ser casi 8 millones. Y el canciller de Brasil, Celso Amorim, apuntó ayer que su país no cederá parte del gas que le prometió Evo Morales para la Argentina (ver abajo). “Como el gas boliviano no ofrece garantías de provisión en continuidad ni cantidad, apostaremos a sustitutos como el carbón sudafricano”, comentó una fuente oficial, previendo un fracaso en el encuentro presidencial Cristina-Evo y el brasileño Lula da Silva del sábado próximo. En cambio, en el país de Nelson Mandela hay una producción de carbón que alcanza para abastecer a muchos destinos, y sin necesidad de construir obras de infraestructura como un gasoducto.

En la Argentina, el primer paso será construir –en Río Turbio– una central térmica a carbón de 240 Megawats (MW), que exigirá más producción del yacimiento local. Pero el proyecto más ambicioso es construir centrales cuya potencia sea superior a 1.000 MW, que serían licitadas por Enarsa. Actualmente, la usina de carbón más grande es la que opera AES en San Nicolás y llega a 350 MW. Las megausinas superiores a 1.000 MW son un proyecto que el ministro de Planificación, Julio de Vido, analiza desde principios del 2006, cuando ejecutivos de un grupo privado le acercaron esta posibilidad para sustituir al gas boliviano. En aquel momento, el costo de producir energía mediante carbón equiparaba al del gas proveniente del Altiplano. Hoy lo supera, pero no llega a costar tanto como el fuel oil. Los grandes proveedores mundiales son, además de Sudáfrica, Canadá, Australia y Colombia.

La demanda de India y China hizo subir los precios durante los últimos años, aunque todavía la disponibilidad es alta. El costo de construir una usina térmica a carbón casi duplica al de una gasífera: u$s 1.100 contra u$s 600 el kilowatt, pero sin contar gasoductos.

El impacto ambiental no es tan nocivo como hace años. En países donde se controla bastante la emisión de dióxido de carbono, el carbón puede conformar el 20% de la matriz energética, como en Estados Unidos; o más aún, como en algunas naciones de Europa. “La tecnología de emisión limpia avanzó mucho. General Electric, por ejemplo, desarrolló un filtro para chimeneas que elimina hasta 90% las emisiones de dióxido de carbono”, expresó un funcionario K que asistió a la última Oil & Gas. El sábado, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le pedirá más gas a su par boliviano, Evo Morales. Como este pedido –presión brasileña mediante– puede no ser correspondido, ya se trabaja para acelerar el Plan C (de Carbón).

 


Fuente: El Cronista

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