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IT contra el gasto energético
19/02/2008

La falta de fuentes generadoras -pero también la sobrecarga de la infraestructura- está convirtiendo a la energía en un problema de peso en el sector.

La experiencia de las empresas que optaron por encarar la cuestión A mí me gusta dejar la computadora prendida toda la noche para a la mañana, cuando llego, tener presente dónde arrancar con mi trabajo". La frase -casi a manera de confesión en el contexto de ahorro de energía forzado en que se vive hoy- se escuchó en una oficina porteña de boca de un empleado con hábitos que bien podrían replicarse en cientos de miles de personas, en cientos de empresas que usan los recursos sin medir las consecuencias.

La responsabilidad no es sólo de las personas

Individualmente: en una recorrida que este medio realizó por compañías con significativa facturación de diferentes rubros, nadie pudo mostrar desde su departamento de tecnología una política de ahorro energético. Queda la sensación de que mientras los enchufes provean energía, la planificación de su uso no está entre las prioridades de las empresas que operan en el país. Para el rubro de sistemas el problema es grande.

Los recursos informáticos que se utilizan actualmente, y por ende las lógicas con las que se planificaron las redes empresarias, no fueron concebidos para utilizar racionalmente la energía, sino más bien para ir demandando más consumo -y generando más calor- a medida que se mejoraba en la performance con las nuevas versiones. Por eso los fabricantes de chips, procesadores y otros dispositivos celebraron cuando pudieron ofrecer el doble de capacidad de procesamiento con la misma utilización de energía: no lograban todavía ahorrar, pero al menos consiguieron parar la escalada del consumo del recurso. Pero además, el negocio de la tecnología también complotó contra la racionalización energética.

Los bajos costos de los nuevos equipos hicieron que los usuarios corporativos se entusiasmen, y sumen más y más servidores, con más consumo tanto por los equipos en sí como por la necesidad de refrigerarlos. Para tener una idea, por cada 1 kw de potencia que tenga un servidor, será necesario 1 kw de consumo energético para extraer el calor y no sobrecalentar los sistemas ni dañar el hardware. De allí surge la ley de Moore, según la cual la cantidad de transistores que pueden agregarse sin grandes costos en un circuito integrado aumenta de manera exponencial, duplicándose aproximadamente cada dos años, eleva las "densidades de potencia" que se registran en el espacio de los centros de datos (kw/m2) a niveles muy elevados.

Según un documento sobre el tema de la empresa APC-MGE del grupo Schneider Electric, "en el mismo espacio que hace cinco años podían alojarse sólo cinco servidores con un consumo total de potencia de 1 kw, hoy pueden instalarse no menos de 40 servidores Blade, cuyo consumo total asciende a 20 kW".

La tecnología viene ofreciendo una nueva manera de trabajar, y dejó rápidamente atrás equipos mecánicos con los que antes se hacían algunas de las muchas cosas que hoy permite realizar la tecnología. Sin embargo, el cuello de botella del consumo energético puede llevar a la humanidad a una escena tan inesperada como posible: que dentro de algunos años, una máquina de escribir pueda recobrar su valor porque ofrece una disponibilidad 7x 24 que, tal vez, los sistemas no puedan brindar.

Los vendors entendieron que había un problema grave, que afecta tanto a la población mundial como a su propio negocio. Y comenzaron a trabajar en varios caminos relacionados con "hacer verde" la tecnología. Hay tres aspectos desde donde encararon el tema: reducir la utilización de materiales peligrosos en la fabricación de productos -como ejemplo, Intel anunció en noviembre pasado que el hafnio está reemplazando al silicio, y hasta bromearon con que el Silicon Valley debería cambiar de nombre-, hacer que los productos informáticos sean más reciclables, y finalmente optimizar la utilización de energía. En esa línea, once empresas de tecnología crearon el año pasado The Green Grid, un consorcio global dedicado a mejorar la problemática en datacenters y su ecosistema. Los miembros fundadores son AMD, APC, Dell, HP, IBM, Intel, Microsoft, Rackable Systems, SprayCool, Sun Microsystems y VMware. Mejores prácticas “Buscamos ofrecer a nuestros clientes nuestros mejores esfuerzos para hacer una empresa ecológica y por eso hemos sido socio fundadores de The Green Grid", explica David Garza, field application engineer de AMD. El tema que viene de la mano de lograr una administración más eficiente es si resulta necesario adquirir las ofertas que tienen los integrantes del grupo, es decir, de invertir la cuenta. Para muchos éste es un punto relevante, porque las empresas usuarias lograrían ahorros, pero tal vez tengan que renovar sus equipos.

En la visión de Intel, no será necesario invertir más: "Por lo general, las empresas tienen un ciclo de recambio de equipamiento de entre tres y cinco años, dependiendo del tipo de equipo (notebook, desktop, servidor). El momento de recambio es cuando se detienen a evaluar el producto a comprar. Es entonces cuando sumamos las mejoras en la utilización de energía que nuestros productos ofrecen", asegura Gabriela Gallardo, business developer manager de Intel Corporation. Pero Gallardo igualmente advierte sobre la necesidad de evaluar la tecnología que utilizan las empresas. "Lo que sugerimos es que si la empresa tiene un centro de cómputos, aunque no estén en etapa de recambio sus equipos, deberían evaluar el valor del recambio versus el ahorro de energía que obtendrán.

Recordemos que los servidores de más de dos años comparados con los de microarquitectura CORE (disponibles desde julio de 2006) han doblado su desempeño, por lo que, podrían reemplazar dos equipos por uno, previo estudio de compatibilidad de aplicaciones a consolidar". La presencia de IBM, VMWare, Sun Microsystems y HP entre otros en el Green Grid puede leerse a partir de sus servidores, pero también desde la virtualización y consolidación de servidores, que permite ahorros del orden del 75%. "La virtualización dinámica y la consolidación de servidores son dos recursos que logran increíbles reducciones. En IBM Argentina hemos trabajado con clientes que, ante la necesidad de incrementar la capacidad de procesamiento de sus centros de datos, se han encontrado con que el diseño de éste no estaba preparado para tolerar esa carga, lo que le impedía responder a las necesidades de su negocio", asevera Roberto Cruz, gerente de Hardware de IBM Argentina. Los centro de datos son los que consumen energía a escala superior, y llegaron al estado actual debido al abaratamiento de la tecnología. Si en 1996 había en todo el mundo algo más de cinco millones de servidores en uso, para 2010, los datos de la consultora IDC indican que esa cifra se elevará a cerca de 45 millones de servidores. 225% más de servidores en todo el mundo. Ese incremento no equivale al costo de las empresas en adquirirlos, que obviamente fue menor. En 1996, un servidor promedio costaba unos u$s 35.000, mientras que para 2010 se estima que su precio rondará los u$s 5.000. Quiero ser verde Aquí, la evaluación de costos tomó un dramático cambio: ya no se gasta tanto en los equipos en sí, como en administrarlos y hacerlos funcionar. En particular, "los costos de energía y enfriamiento relativos a los servidores se elevan a una tasa ocho veces superior a la correspondiente a la inversión en servidores nuevos, y equivaldrán a 2/3 de esa inversión hacia el año 2010 (en comparación con 1/10 en 1996)", según los datos de APC-MGE. La ONG Greenpeace lanzó la "Guide to Greener Electronics" (www.greenpeace.org/electronics/), un índice de cuán "verde" son las empresas de tecnología en la fabricación de sus equipos. Si bien Nintendo, Philips y Microsoft se llevan la peor parte, la parte verde del índice no muestra a ninguna compañía que hoy esté fabricando equipos que se consideren 100% aptos para el cuidado del medio ambiente y la energía.

Ahorro en recursos

En un comunicado del 21 de diciembre pasado, la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) informó que suscribió el acuerdo propuesto por el Gobierno para el uso racional de la energía. Sin embargo, el convenio es genérico y apunta al ahorro de energía en varios aspectos (iluminación de oficinas, distintos artefactos como cafeteras automáticas y, sobre todo, marquesinas e iluminación de publicidades), y no se refiere en particular a la energía utilizada en los sistemas. Es que las computadoras de las empresas no siempre pueden apagarse por la noche, porque las actualizaciones de software se hacen con los equipos encendidos en momentos en que los trabajadores no están en sus puestos. Guillermo Bonahora, gerente de Relaciones Institucionales del Banco Santander Río, dice que la entidad -con cerca de 6.500 empleados- promovió el ahorro tanto en sus recursos como lo utilizó a manera de sugerencia en los empleados para su vida privada. "Además tomamos medidas internas, hicimos una recomendación a los empleados a través de la intranet del banco, con una serie de recomendaciones, como desenchufar los cargadores de celulares y cámaras digitales cuando no estén utilizándose", acota Bonahora.

En las empresas y en los centros de datos, tal vez en el futuro tengamos la paradoja de enormes espacios físicos en los data centers para alojar sólo a un rack, que procesará la misma información para la cual antes era necesario tener todo el ambiente lleno de equipos. Si ese día llegará, el medio ambiente y los recursos tendrán más margen para respirar.

 


Fuente: El Cronista

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