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El sector eólico de EE.UU. necesitará apoyo fiscal por mucho tiempo
08/10/2012
La advertencia es un indicio de la potente tecnología que se construye aquí: Danotek está desarrollando nuevos generadores magnéticos permanentes que venderá a fabricantes de turbinas para reducir el costo y aumentar la confiabilidad de la energía eólica.

Este es exactamente el tipo de empresa de energía renovable que esperaba la administración de Obama, para que ayude a cerrar la brecha que dejó el deterioro de las industrias tradicionales en Estados Unidos.

Sin embargo, Danotek enfrenta un futuro incierto. Las ventas por exportaciones deberían ser suficientes para sostener a la empresa aun si el mercado interno se evapora. Pero Don Naab, su presidente, dijo que la amenaza al crédito fiscal a la producción ya está golpeando a los mercados internacionales. “Para Vestas, Siemens y Gamesa, la cuestión sobre el crédito fiscal a la producción está afectando sus pronósticos de crecimiento”, señaló.

Después de China, que se ha convertido en un mercado cada vez más difícil para las compañías extranjeras debido al desarrollo de su industria doméstica, EE.UU. es el segundo mercado de energía eólica más grande del mundo. El año pasado, 28% de todas las inversiones eólicas fuera de China, por capacidad instalada, se realizaron en EE.UU. El mercado estadounidense está en auge. Este año se instalarán cerca de 12.500 megavatios de capacidad, según el grupo de investigación IHS, que supera el pico anterior de 10.000 megavatios registrado en 2009.

 

Agitación que precede al colapso

El mercado de EE.UU. depende del crédito fiscal a la producción, creado en 1992 y aplicado intermitentemente hasta 2005. Desde entonces, ha estado disponible ininterrumpidamente y la industria estadounidense experimentó un gran auge, con la instalación de aproximadamente 85% de la capacidad eólica actual en la red eléctrica.

El mercado estadounidense resulta extremadamente atractivo para las compañías generadoras de energía eólica, incluyendo empresas tales como Next-Era Energy Resources, la propietaria de la empresa de servicios públicos con sede en Florida, MidAmerican Energy, propiedad de Berkshire Hathaway de Warren Buffet, y grupos internacionales como Iberdrola de España, EDP de Portugal y BP del Reino Unido, que está construyendo un parque eólico valuado en u$s 800 millones en Kansas.

También atrae a un número cada vez mayor de fabricantes. La estadounidense General Electric es la más grande, con una participación de mercado de 29% el año pasado, seguida por la dinamarquesa Vestas y la alemana Siemens. Los principales fabricantes chinos, Goldwind y Sinovel, tienen planes de convertirse en grandes proveedores en EE.UU., aunque hasta el momento no han logrado importantes avances, ya que vendieron sólo cuatro turbinas en 2011

Pero toda esta actividad depende fundamentalmente del crédito fiscal, valuado en u$s 22 por megavatio hora generado, que generalmente reduce el costo de un proyecto eólico de 20% a 30%.

Con el crédito y la ayuda de otros incentivos, tales como las directivas estatales tendientes a que las empresas generadoras de energía produzcan una proporción fija de electricidad renovable, el aspecto económico de la energía eólica en EE.UU. es favorable.

Sin los incentivos, los costos son prohibitivos, según señalan los fabricantes, desarrolladores e inversores.

“El crédito fiscal a la producción hace una diferencia sustancial. Sin él, el tipo de oferta que tenemos se hace mucho más cara”, dijo Blake Nixon, el presidente de Geronimo Wind, que es proveedora de clientes corporativos.

Si el crédito se agota, no habrá ninguna alternativa a la demanda de combustible.

La ilusión de que la energía eólica pueda ser competitiva sin subsidios se ha visto frustrada por la caída de los precios del gas natural en América del Norte.

En el año 2008, cuando el precio del gas alcanzó el pico de u$s 13 por millón de unidades térmicas británicas (BTU), la energía eólica constituía una opción económica para la generación de energía en estados como Texas. Ahora, el gas está a u$s 3 por millón de BTUs y a pesar de que el costo de generación de energía eólica se redujo un poco, no hay manera de que lo haga al mismo ritmo que el precio del gas.

El problema del crédito fiscal a la producción es que se ha convertido en una cuestión muy politizada en un año electoral. Los republicanos, escépticos ante la amenaza del cambio climático, hostiles a los intentos del gobierno de "elegir a los ganadores" de la industria y cercanos a los sectores del petróleo, el gas y el carbón, sostienen que el crédito no debería renovarse cuando se agote a fin de año y Mitt Romney, el candidato a la presidencia por el partido, apoya esa iniciativa.

No todas las compañías energéticas están a favor de la extensión del crédito. Desde Exelon, el grupo de Chicago que depende de las centrales eléctricas nucleares y de carbón, sostienen que se debe dejar que el crédito caduque.

Por ahora, los desarrolladores se están esforzando para cumplir con los requisitos de elegibilidad para el crédito fiscal a la producción - deben estar suministrando energía a la red eléctrica antes de fin de año - razón por la cual muchos fabricantes están trabajando a toda máquina.

 

 

 

Fuente: Cronista

 

 

 

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