Noticias

París, contra la corriente
14/09/2011
Cuando la industria nuclear de la energía recuperaba poco a poco el aliento después de un período negro, la onda de shock provocada por la catástrofe de Fukushima volvió a jaquear la mayoría de los programas de mantenimiento o instalación de nuevas centrales que veían la luz aquí y allá en Europa. En todas partes, salvo en Francia.

Después de Fukushima, acosados por una opinión pública francamente hostil, varios gobiernos decidieron paralizar sus programas o sus incipientes proyectos nucleares.

Con 55 centrales y 153 reactores, Europa es la región con más plantas atómicas para uso civil en el mundo. La mayoría de los países de la región posee centrales nucleares: Francia, con 19 centrales y 58 reactores, tiene el segundo parque nuclear del mundo, después de Estados Unidos.

El caso más espectacular fue el de Alemania, que decidió cerrar antes de 2022 sus 17 centrales nucleares.

También Italia tuvo que abandonar la idea de construir su primera central en un país que nunca tuvo industria atómica.

Por un momento atraído por esa fuente de energía barata, Silvio Berlusconi tuvo que olvidarla tras un referendo en el que el 95% de los votantes se pronunció en contra, poniendo punto final a la cuestión.

Austria, que rechazó la energía nuclear en 1978, exigió pruebas de resistencia para las centrales nucleares en Europa.

 

 

Pruebas "voluntarias"

La Unión Europea (UE) anunció entonces la realización de tests de resistencia "voluntarios" en todas las centrales nucleares europeas. Esas pruebas debían integrar riesgos naturales, como inundaciones, seísmos o tempestades, y ciertos peligros circunstanciales como accidentes de avión y explosiones. El único riesgo que no fue contemplado en un primer tiempo fue el atentado terrorista.

En Suiza -país que no pertenece a la Unión Europea-, las autoridades anunciaron la suspensión de los proyectos de renovación de sus centrales nucleares.

Dependiente del átomo para producir casi el 80% de su electricidad, Francia fue esta vez contra la corriente.

Tras desplegar considerables esfuerzos, las autoridades francesas consiguieron incluso hacer inscribir el átomo como "fuente de energía muy poco contaminante", apta para formar parte de la canasta energética de los países de la UE, en el marco de la lucha contra el recalentamiento climático.

Un cambio brutal de política del bloque en ese terreno no sólo significaría probablemente una condena a muerte para el grupo nuclear francés Areva, uno de los gigantes mundiales del sector: también llevaría a las nubes la factura de electricidad de los franceses, ya preocupados por los repetidos aumentos registrados desde que entró en vigor la liberalización del mercado europeo de la energía.

 

 

 

Fuente: La Nación

 

 

 

Información relacionada

Sarkozy llegó a Japón y defendió la era atómica

Francia genera energía de cactus

El grupo francés Alstom eliminará 4000 empleos en el sector de energía

 

 

 

Copyright: 2007 - Afinidadelectrica.com. Contacto: . Diseño y Desarrollo Web: Centraldev. Alojado en Dreamhost.