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El Gobierno australiano promociona su impuesto a las emisiones de CO2
12/07/2011
El Gobierno australiano comenzó este lunes una campaña de promoción del impuesto a las emisiones de dióxido de carbono (CO2) , que presentó la víspera como parte del plan para mitigar el cambio climático.

La primera ministra australiana, Julia Gillard, dijo hoy que “gastará las suelas de sus zapatos” para convencer a los empresarios y al pueblo de los beneficios de este plan, en una tarea a la que se han sumado los legisladores laboristas en el Parlamento de Camberra, informó la cadena de radio ABC.

Según el impuesto, unas 500 empresas consideradas como las mayores contaminadoras de Australia deberán pagar 23 dólares locales (24,7 dólares estadounidenses o 17,3 euros) por tonelada de carbono a partir del 1 de julio de 2012.

 La tarifa aumentará en un 2,5 por ciento anual hasta que se adapte en 2015 a un esquema de comercio de emisiones en el que el mercado internacional será el que fije los precios.

Como parte de la implementación de este plan, Camberra ha ofrecido miles de millones de dólares en compensaciones para la industria afectada directamente y para las familias que verán una subida indirecta en los precios.

La oposición conservadora, que ha dicho que se trata de un plan “socialista disfrazado de ambientalista”, considera que éste no contribuirá a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y tendrá un impacto negativo en los bolsillos y en el mercado laboral.

A pesar de que el plan ya cuenta con los votos necesarios para ser aprobado en el parlamento australiano, Gillard buscará el apoyo popular porque este impuesto “no formaba parte de las promesas electorales”.

Así lo explicó a Efe Telmo Languiller, representante laborista en el parlamento del estado de Victoria, quien admitió que Gillard tiene “el difícil reto de recuperar la credibilidad” y convencer a todos de que “Australia puede y debe” liderar a nivel mundial las acciones contra el cambio climático.

Australia, que emite cerca de un 1,5 por ciento del total de las emisiones globales y es una de las naciones con mayores niveles de contaminación per cápita, pretende reducir para 2020 en un 5 por ciento las emisiones de CO2, respecto al año 2000.

En el panorama mundial, donde EEUU y China principalmente son los mayores contaminadores, esta reducción australiana contribuye “poco” a los esfuerzos de cambio climático, pero se trata de un compromiso “moral” de un país con una fuerte economía que puede dar el “primer paso para que cambien las cosas”, acotó Languiller.

Pero el plan se mira con escepticismo en Australia. La poderosa industria minera, una de las más afectadas por la medida, advirtió de que habrá pérdidas masivas de trabajo por el cierre de las minas.

Por el contrario, el vicepresidente del sindicato nacional de mineros, Ian Murray, instó a los empresarios a “poner fin a su campaña de miedo contra el impuesto al carbono y comenzar a trabajar con el Gobierno y los trabajadores”, según la cadena ABC.

Otro sector fuertemente afectado es el de la generación de electricidad a base de carbón, que bajo el plan gubernamental recibirá ayudas como parte de la transición al uso de energías limpias.

Sin embargo el jefe de Macquarie Generation, Russell Skelton, cree que su empresa de generación de electricidad a base de carbón no podrá calificar para recibir las ayudas y “rápidamente” dejará de percibir beneficio.

 

 

 

Fuente: ABC Digital

 

 

 

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