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Energía de las olas, otra opción 'verde'
09/02/2011
La investigación de una surfista está demostrando que la fuerza del oleaje marino generaría energía. La inspiración para hallar la forma de aprovechar la energía marina "de una forma práctica, eficiente y responsable" le llegó a Annette von Jouanne cuando hacía surfing en Hawai a los 26 años y era una joven estudiante.

"Tenía muchas ganas de hacer algo, de hallar o de mejorar el uso de alguna fuente renovable de energía que fuera limpia", dice la profesora de ingeniería eléctrica de la Universidad Estatal de Oregón.

"El sol comenzaba a bajar en el horizonte y ahí estaba yo, sentada sobre mi tabla de surf, subiendo y bajando suavemente entre las olas. Y entonces algo hizo clic en mi cabeza. ¡Las olas! Podría montar a caballo sobre las olas todo el día y toda la noche. La energía de las olas siempre está allí. Nunca se agota. Comencé a pensar que debería de existir una forma de aprovechar toda aquella energía de una forma limpia y relativamente fácil. Y no paré de pensar en ello nunca más".

Hoy, von Jouanne es la fuerza motriz de las investigaciones de punta en el creciente campo de la energía marina renovable. Su laboratorio, el Wallace Energy Systems & Renewables Facility, es el más sofisticado en su clase en EE.UU.

"Lo que hicimos fue diseñar varios prototipos de boyas capaces de extraer energía de las olas de forma muy eficiente. Lo llamamos direct drive, lo que significa que tenemos un acoplamiento directo de la velocidad y fuerza de las olas con la boya. El sistema no usa la hidráulica, así que eliminamos la compresión de fluidos; y no es neumático, con lo cual no hay compresión de aire. Esto reduce drásticamente el número de etapas del proceso".

El sistema, que aún no se ha implementado a escalas comerciales, consiste en un poste que permanece anclado en el lecho marino.

Un segundo componente es un imán asido a un flotador en forma de rosquilla que se desliza libremente con el movimiento de las olas sobre el poste anclado. A medida que el imán se mueve con las olas, su campo magnético se mueve a lo largo de un alambre de cobre enroscado en el poste. El movimiento induce una corriente en el cable.

Piense en un gran hongo de 4 metros de diámetro sobre un tallo de 8 metros de alto. Ahora piense en un 'arreglo floral' que agrupa a varios de estos hongos en un área costera de 5 kilómetros. Esta es la visión de von Jouanne. Los 'hongos' funcionarán, dice ella, porque las olas, no importa cuán pequeñas, contienen energía. "Una ola pequeña, digamos de 1.5 metros, genera unos 10 kilovatios de energía por metro de largo de cresta". La experta está convencida de que estos arreglos de boyas harían que algunos lugares no tuvieran que recurrir a las plataformas petroleras en sus costas.

Ahora bien, ¿cómo comparar la eficiencia de la energía de las olas con aquella del viento?

"El viento también es una maravillosa fuente de energía alternativa. Pero sucede que la densidad del agua es 822 veces mayor que la del aire. Eso significa que tenemos la oportunidad de extraer más energía de un menor volumen, lo cual se traduce en costos menores".

Otra ventaja, agrega, es la disponibilidad: ¿con qué frecuencia hay olas vs. viento? Y luego, ¿qué tan predecible es esta fuente energética? "Esto es importantísimo para las electrificadoras porque así les es posible determinar exactamente con cuánta electricidad va a contribuir una instalación de boyas al sistema. Resulta que la energía de las olas es predecible en un 90 por ciento".

Y los mejores lugares para pensar en aprovecharla son las costas que miran hacia occidente -como Oregón y Portugal-, por la prevalencia de los vientos globales, que soplan de oeste hacia el este.

El otro reto para von Jouanne es evitar que el mar, con su enorme poder corrosivo, acabe con las boyas.

"Estamos explorando avanzados materiales compuestos", dice. "Buscar materiales que inhiban el crecimiento de algas u otras formas de vida que interfieren con el movimiento del flotador. Hemos descubierto que a veces no es tanto el material que use, sino su textura y forma los que resultan funcionando".

Von Jouanne también está investigando los efectos ambientales en potencia de sus instalaciones de boyas. Por ejemplo, contrató a un biólogo marino para que estudie la forma de alejar a las ballenas (anualmente 20000 cetáceos migran frente a las costas de Oregón).

"Esas boyas producen electromagnetismo, y todos los animales se sienten atraídos hacia éste. Por eso estamos ensayando sonidos molestos -pero no peligrosos- que alejen a los mamíferos de las instalaciones de boyas".

La energía proveniente del océano es un campo que comienza a moverse a grandes velocidades y aun hay muchas preguntas sin resolver. Por eso el laboratorio de von Jouanne invita a compañías de energía, universidades e institutos de investigaciones de todo el mundo a que ensayen en su piscina especializada sus propios inventos de sistemas de energía marina renovable.

"Mi filosofía es que sacar la energía de las olas es un esfuerzo muy productivo, que debe ser internacional, y que merece explorarse en pleno y a fondo para hacer el proceso menos intimidante. Hemos de poder convertirlo en parte de nuestro arsenal de energías renovables y limpias".

 

 

 

Fuente: El Tiempo

 

 

 

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