Noticias

Record de una tarde de verano
29/12/2010
El consumo de energía eléctrica llego ayer a 20.209 megavatios. De ese modo, superó los 19.894 megavatios que se habían alcanzado el miércoles, pero no fue suficiente para batir la marca de invierno de 20.843 MW, del pasado 3 de agosto. Edenor y Edesur les pidieron a sus usuarios un “uso racional”.

El consumo de energía eléctrica registró ayer a las 15 horas un nuevo record histórico de verano al llegar a 20.209 megavatios. De ese modo, superó los 19.894 MW que se habían alcanzado el miércoles, pero no fue suficiente para batir la marca de invierno de 20.843 MW, del pasado 3 de agosto. El calor agobiante incluso había llevado a la distribuidora Edenor a emitir un comunicado minutos antes de que se conociera el record pidiéndoles a los usuarios de Capital Federal y Gran Buenos que realicen un “uso racional” de la energía. “Con un mínimo esfuerzo se puede utilizar el servicio de manera más eficiente, lo que redunda en la disminución de fallas en la red”, dijo la compañía controlada por Marcelo Mindlin, que además solicitó puntualmente utilizar los acondicionadores de aire a una temperatura de 24 grados, en especial en el horario del consumo pico que va de 18 a 23 horas. Más tarde, Edesur también se sumó al pedido.

El consumo eléctrico creció fuerte en los últimos años de la mano de la reactivación económica. En julio de 2003 el record había sido de 13.754 MW y el pasado 3 de agosto llegó a 20.843 MW, 51,5 por ciento más. Esta fuerte suba pudo ser enfrentada sin grandes inconvenientes en la fase de generación debido a la inversión pública en nuevas centrales termoeléctricas como la de Timbúes, la recuperación hidráulica de represas, la incorporación de generadores rodantes para puntos críticos del sistema y el aliento a la inversión privada a través del plan Energía Plus, que permitió repotenciar, por ejemplo, la centrales térmicas de Güemes y Albanesi.

De hecho, a mediados de 2005 la potencia instalada era de 22.490 MW y el 30 de junio de este año ya había trepado a 27.671 MW. Al comparar con la demanda, esa capacidad de generación resulta suficiente, aun tomando en cuenta el mantenimiento de máquinas y el caudal de los ríos que en la actualidad reduce la cifra a poco más de 25.000 MW.

También se reacondicionaron líneas de alta tensión y de interconexión entre distintas regiones del país para adecuar la capacidad de transporte al incremento de la generación, pero la distribución no acompañó esa recuperación. El mejor ejemplo de que el principal problema se concentra en este último eslabón está dado por el tipo de cortes. Ya no son apagones generalizados como los que puede provocar la caída de una red de alta tensión, sino interrupciones puntuales en algunos barrios que, por lo general, no se extienden más allá de 24 o 48 horas.

Las “fallas” que se registran en la distribución tienen una explicación muy sencilla. Edenor y Edesur no están dispuestas a incrementar la inversión para que sus redes soporten una demanda record que sólo se observa en jornadas muy puntuales, con el calor agobiante de verano o el frío polar de invierno. La “solución” a la que recurren las empresas, y a la que pareciera que seguirán recurriendo mientras el Gobierno se niegue a convalidar un aumento generalizado de tarifas, es la de cortes acotados que van administrando de acuerdo a cómo evoluciona la demanda.

Igual no todos los cortes se explican por esta metodología, fundamentalmente en el verano cuando el calor recalienta algunas centrales y cableados. Edesur, que viene teniendo los mayores problemas, informó ayer que se batió el record histórico absoluto de demanda de energía en su área de concesión con 3512 MW a las 15.15, superando el registro de 3459 MW del 22 de diciembre y los cortes fueron menos que los denunciados la semana pasada. Por televisión se pudo ver a vecinos de algunos barrios quejarse porque no tenían luz desde la semana pasada, pero son una minoría insignificante en términos estadísticos.

Aunque hubo menos cortes, para evitar mayores contratiempos las empresas distribuidoras igual les pidieron ayer a los usuarios que realicen un uso racional de la energía, sobre todo a los que tienen acondicionadores de aire, que son cada vez más. Desde que se inició la recuperación económica se venden más de un millón de estos aparatos por año y su consumo de electricidad es muy alto, especialmente cuando se regulan por debajo de los 24 grados.

 

 

Los fundamentalistas del split

 

Desde 2005 se incorporaron entre 4,5 y 5 millones de equipos de aire. La venta de equipos de refrigeración, estimulada por las bajas tarifas en el área metropolitana, aportó al crecimiento exponencial del consumo. A esto se suma el mal uso: un aparato a 20 grados gasta el 30 por ciento más que a 24 grados.

Los cortes de luz en varios barrios porteños y el conurbano desviaron las miradas a la falta de inversión que existe en la generación y distribución. Sin embargo, el principal inconveniente surge del aumento exponencial en el consumo de los últimos años. Desde 2005 a la actualidad los hogares incorporaron entre 4,5 y 5 millones de equipos de aire acondicionado, según informó el titular de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec), Oscar Dores. A esto se suma el mal uso que se hace de este tipo de artefactos. “Si uno pone el aire acondicionado en 20 grados en vez de 24, consume 30 por ciento más de energía, el equivalente a una heladera más funcionando”, explicó Dores. Esto se debe a que estos equipos, pasada cierta temperatura, fuerzan mucho más los motores y disparan el consumo.

El crecimiento de la actividad económica en los últimos años redundó en un mayor poder de compra de la gente, situación que se verificó principalmente en la adquisición de electrodomésticos. Los hogares se llenaron así de heladeras de última generación, televisores en más de una habitación, aires acondicionados, equipos sofisticados de audio y computadoras, entre otros. A esto se sumó el cambio tecnológico, a partir del cual artefactos de calefacción y cocinas pasaron a ser también eléctricos.

Todo esto incrementó seriamente el uso de la energía eléctrica. En la última década se duplicó el consumo. A pesar de lo que se esgrime habitualmente, el efecto de la mejora económica en la demanda eléctrica no proviene principalmente de la actividad empresaria. Según explicó Dores a este diario, la participación de las familias en el consumo eléctrico total pasó del 30 al 40 por ciento. “En cambio, las industrias están más eficientes y, a pesar del crecimiento del sector, su participación en el uso eléctrico pasó del 33 al 26 por ciento”, agregó el directivo de Fundelec. El resto corresponde a la actividad estatal, especialmente la iluminación pública.

Dentro de los hogares, los artefactos que más consumen son los equipos de aire acondicionado y de calefacción eléctrica, la plancha y las luminarias en interiores y exterior. También se cuenta a las heladeras, que acaparan el 20 por ciento del consumo del hogar. Sobre este último caso, la única recomendación es reducir la cantidad de veces que se abre la puerta para evitar la pérdida de frío. Dores sostuvo que el tema del ahorro responde en cierta medida a una cuestión tarifaria: en el interior del país se paga entre dos y tres veces más que en Capital Federal y el Gran Buenos Aires por el servicio, lo que actúa como un estímulo en las ventas y el uso de equipos en el área metropolitana.

El directivo insistió entonces en la necesidad de hacer “un uso racional de la energía”, sobre todo en estos días en que las altas temperaturas invitan a utilizar más el aire acondicionado. El promedio del año pasado para diciembre fue de 26,7 grados, mientras que hasta ayer, la de este año se ubicó en 30,5. “Gastamos 400 megavatios más, porque día tras día en que uno se siente acalorado tiende a encender más el aire acondicionado”, explicó. De todos modos, el mayor tiempo de uso es habitualmente acompañado por un ajuste del termostato para que enfríe cada vez más.

A modo de ejemplo, el uso de 45 minutos de un aire acondicionado de 3000 frigorías consume lo mismo que 50 horas de una lámpara incandescente, 12 horas de una heladera con freezer y 15 de un televisor. Según un informe de la entidad, una heladera con freezer funcionando 24 horas por día consume en el bimestre 100 kilowatts por hora (kWh), mientras que un aire acondicionado, utilizándolo cinco horas al día, gasta 390 kWh. En este caso también es crucial la temperatura a la cual se ajustan los equipos acondicionadores de aire. “Es como el consumo de combustible de un auto. A cierta velocidad mantiene un consumo que avanza progresivamente hasta pasar cierto límite. A 170 kilómetros el auto consume exponencialmente más que a 100”, detalló Dores. En los acondicionadores, el umbral se encuentra entre los 23 y 22 grados.

Pero no todo es el aire acondicionado. Los nuevos complejos habitacionales que se construyen en las zonas más exclusivas de la Capital Federal contemplan casi toda su estructura en la energía eléctrica. A un departamento que habitualmente cuenta con heladera, TV, computadora y lavarropas se suman ahora el sistema de calefacción y hornos y hornallas eléctricos. También se diseñan con sistemas de iluminación que en muchos casos no contemplan la posibilidad de utilizar lámparas de bajo consumo (ver aparte). Además, muchos de estos complejos cuentan con piscina, cancha de tenis, fútbol u otras actividades recreativas, que son iluminadas por grandes reflectores durante toda la noche. Todo este consumo es el que pone al sistema energético a funcionar al límite.

 

 

 

Fuente: Página/12

 

 

 

 

Información relacionada

Los nuevos equipos de aire usarán la mitad de la energía de El Chocón

El sistema eléctrico ante su máxima exigencia

Demanda record por el frío polar

Por segundo día, récord de consumo de electricidad

 

 

Copyright: 2007 - Afinidadelectrica.com. Contacto: . Diseño y Desarrollo Web: Centraldev. Alojado en Dreamhost.