Noticias

Honduras: Detectan más fuentes radioactivas abandonadas
02/11/2010
Un sin número de fuentes radioactivas huérfanas se encuentran abandonadas a lo largo del territorio nacional, porque desde que ingresaron al país para fines médicos o industriales no se les dio seguimiento. Expertos en energía nuclear, como Marcos Flores, aseguran que aparte del dispositivo de cobalto botado en el crematorio municipal y la depositada en una bodega en Las Tapias, existe un tercer dispositivo abandonado en la colonia Alameda, en la clínica de un médico que murió precisamente de cáncer por estar expuesto a la radiación.

Las fuentes radiológicas huérfanas o que no tienen seguimiento del fabricante deben ser recogidas y hay que depositarlas en sitios seguros, tal como ha establecido el Departamento de Energía de los Estados Unidos que incluso estaba coordinando un programa de manejo de fuentes radioactivas en Honduras y no se sabe por qué no se materializó, señaló  Flores.

“Hay que recoger todas esas fuentes contaminantes en un bunker, porque hay muchas abandonadas en el país, hay una tirada en la colonia Alameda  que antes la utilizaba un médico para tratamientos de cáncer en el útero y el médico murió precisamente de cáncer. Seguramente por la contaminación radioactiva a la que estuvo expuesto, no sé si la habrán recogido, estoy seguro que no, allí debe estar todavía, y eso es altamente peligroso, porque las personas que se encuentren en el entorno pueden enfrentar problemas de salud”, alertó Flores.

El Departamento de Energía de Estados Unidos a través de la Secretaría de Recursos Naturales y del Ambiente (Serna) estaba gestionando que se almacenaran las fuentes radioactivas en un bunker situado en las instalaciones del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria  (Senasa), pero al parecer no lograron el objetivo, porque lo que construyeron en ese lugar ubicado en Las Tapias fue un pequeño cuarto de concreto expuesto al aire libre, refirió el experto en energía nuclear.

 

Bunker

A su consideración, ahora lo que se debe hacer es gestionar a través del Departamento de Energía de los Estados Unidos la construcción efectiva del bunker y almacenar allí las fuentes radioactivas.

“Norteamérica puede colaborar bien en este asunto tal como lo hizo en el 2007 en Puerto Cortés cuando encontraron en medio de una chatarra varias tabletas radioactivas”.

“Cuando existe la preocupación de que este material radioactivo pueda ser utilizado para atentados terroristas es necesaria la intervención del Gobierno estadounidense”.

“En el caso de tráfico de material radioactivo por Honduras y Centroamérica, lo que hemos sabido es que han entrado algunas al territorio nacional, pero es para aplicaciones industriales”.

Por ejemplo, El Salvador tiene un ente bien organizado y por eso tienen control de todas las fuentes radioactivas y cada ciudadano que posea una tiene que informar dónde la tiene y si la va trasladar a algún lado”.

“Pero sí pudiera darse el caso que entre una fuente radioactiva al país ya que las autoridades no tienen regulado esta situación, porque recién el año pasado el Congreso Nacional aprobó una Ley que fue enviada desde el 2005 y el ente regulador que es Serna no tiene la infraestructura para ejecutarla  a través de la Dirección de Energía”, expuso Flores.

“Ahora que está la Ley aprobada la Dirección de Energía tiene que tener un inventario de las fuentes radioactivas y hacer un seguimiento de las mismas para registrarlas, porque para el caso si desde El Salvador envían una para realizar determinada actividad industrial la fuente radioactiva entró al país, pero nadie se dio cuenta y que tal que alguien la pierda, ese material radioactivo queda olvidado y podría ser peligroso”, advirtió.

 

Cuerpo de bomberos

El Cuerpo de Bomberos está modificando una unidad de socorro para adaptarla a situaciones de tratamiento de exposiciones radioactivas de la población. No cuenta con el equipo necesario de monitoreo, pero hace los esfuerzos necesarios para estar preparados ante una eventualidad de esta naturaleza.

El teniente Manolo Laguardia, experto en radiación del Cuerpo de Bomberos,  explicó que lo encontrado en una de las instalaciones de Las Tapias fue un desecho de un equipo de cobalto que fue donado por la Cooperación Suiza y que cuando perdió su vida útil el aparato fue depositado en instalaciones de Senasa.

“El Cuerpo de Bomberos no cuenta con un equipo radiómetro, por eso el día del accidente lo que hicimos fue una evacuación preventiva del caserío Las Tapias y sus alrededores”, expuso el bombero.

“No tenemos equipo para monitorear fugas de contaminación y equipo para protegernos, ese día recuerdo que el Presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, prestó el avión para acudir a Guatemala a que le prestaran un equipo contra la radioactividad”.

“Entonces a partir de esta experiencia en Las Tapias al no contar con el equipo anti radioactividad este debiera ser una prioridad del Estado, esto ya nos dejó al desnudo y no podemos quedarnos con los brazos cruzados, porque somos signatarios de varios convenios de seguridad internacional y antiterrorismo y estos indican que debemos estar equipados para hacerle frente a actos terroristas y accidentes contaminantes. Si hubiese en este momento un atentado terrorista con radiación sinceramente que estaríamos en problemas, porque no contamos con equipos para cubrir este tipo de emergencias”, sostuvo Laguardia.

Dijo además que no existe una Ley de Ambiente nacional que les ampare para hacer inspecciones en fábricas o instalaciones respecto al manejo de los nueve grupos de materiales peligrosos,  entre ellos:  los explosivos nocivos, productos venenosos, combustible, radioactivo y misceláneos, pese que los convenios de seguridad que suscribió Honduras desde los años sesenta así lo contemplan.

“En el caso del dispositivo de cobalto que se encuentra enterrado en el crematorio municipal no hemos podido hacer una inspección, porque no contamos con el equipo de monitoreo de radioactividad”, se quejó.

“Sabemos que Serna adquirió un equipo moderno detector de radiación, vamos  a reunirnos con ellos para ver cómo se puede hacer una comisión interinstitucional y hacer un inventario de todos los dispositivos de cobalto que se encuentren en el país y dar las normativas en caso de irradiación”, expresó.

 

¡Trasiego de material radioactivo en Honduras!

Material radiactivo está entrando y saliendo de Honduras sin ningún control. El país no cuenta con suficiente equipo de seguimiento y aseguramiento de este tipo de cargas de materiales altamente peligrosos. En caso de un accidente o un atentado terrorista, las pérdidas humanas serían de miles, señalan investigadores del tema.

Metales peligrosos como el cobalto y cesio han ingresado al país sin seguir las normas de seguimiento y aseguramiento por parte de las autoridades respectivas como Salud Pública y la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente.

Asimismo, las carreteras del país se prestan para que transiten libremente rastras llenas de chatarra con equipo médicos desechados altamente contaminantes, que son llevadas a Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.

En un caso reciente, las autoridades salvadoreñas alertaron la entrada a Honduras de una fuente radiactiva y sus homólogas no hicieron nada, porque aparte de la ignorancia que tienen en este tema carecen de equipo de detección, aseguramiento y contención en caso de desastres radiactivos, reveló Marco Flores, un profesor de energía nuclear de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

A criterio de Flores, algunos de estos dispositivos radiactivos se encuentran expuestos a la población hondureña sin saberlo, porque lo usan en la industria, los hospitales y algunas empresas privadas. Otros están abandonados y se les llama huérfanos, porque el fabricante no sabe dónde se encuentran.

La realidad de que el país está expuesto a una inminente tragedia radioactiva la desnudó la alerta de un sistema de radiación de cobalto que se disparó inexplicablemente en instalaciones de Servicio Nacional de Seguridad Agropecuaria (Senasa) a inicios de octubre, aunque algunos empleados especularon que se trató de un movimiento sísmico.

Los organismos de socorro como el Cuerpo de Bomberos cuentan con algunos técnicos, pero a raíz de este caso sucedido en unas instalaciones de Senasa, situadas en el caserío de Las Tapias, se supo que se declararon incompetentes para cubrir una tragedia de grandes proporciones, porque no poseen el equipo necesario e inclusive morirían de inmediato a una exposición de material radiactivo.

El Presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, habría puesto a disposición el avión presidencial para que en caso de una tragedia pedir ayuda a Guatemala y traer equipo y expertos en radiología, porque Honduras carece del mismo, se conoció.

Al final no fue necesario el viaje, porque se dijo que el dispositivo de cobalto no disparó radiactividad, profesores de Física Elemental de la UNAH que disponen de un lector de radioactividad se presentaron al sitio del accidente y confirmaron que no había presencia radiactiva dañina para la salud humana.

Sin embargo, mantienen su preocupación porque el sistema dispositivo de cobalto fue abandonado en estas instalaciones desde el 2000 y se encuentra sin las debidas medidas de seguridad por personal de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), luego de haber sido utilizado para combatir larvas como el gusano barrenador.

En estas instalaciones, Serna había autorizado la construcción de un bunker para depositar todo aquel material peligroso que despidiera irradiación de materiales peligrosos como el Cobalto y Cesio, pero con las debidas instrucciones en materia de seguridad radiológica y no en una pequeña caja de cemento como la que se construyó en ese lugar, indicaron expertos en radiología de la UNAH.

 

El uso

Las fuentes radioactivas de cobalto son utilizadas comúnmente en los hospitales para tomar radiografías. Si una persona se expone a altos niveles de radiación corre el peligro de morir de cáncer y sufrir impotencia sexual, a criterio de los especialistas.

También estas pastillas de Cobalto son utilizadas por la industria para diversas actividades como la irradiación de contaminantes en las gaseosas, frutas y vegetales, por lo que la población está expuesta sin saberlo.

El dispositivo que se utiliza para destruir algunas células dañadas por el cáncer y que ha sido desechado por algunos hospitales,  porque ya prestó su vida útil es material radiactivo contenido en una tableta;  es muy poderoso y aunque no explota, sí puede contaminar de radiación a las personas que estén en su entorno y pueden morir de cáncer, expuso Marco Flores, experto en energía nuclear.

El peligro que existe es que el dispositivo que se encuentra botado en el crematorio municipal de Tegucigalpa está contenido en una cápsula como forma de una pelota de plomo, el problema de esta es que quedó enterrada allí en el crematorio y en algún momento los líquidos que se producen en la basura van a atacar ese material y lo van a romper y la pastilla de Cobalto va quedar expuesta al ambiente, no sabemos en cuántos años puede pasar esto y si ya pasó, advirtió Flores.

Esta materia radiactiva puede contaminar los ríos, fuentes de agua del consumo humano, porque se puede filtrar fácilmente, así como las excretas de un pozo séptico se pueden salir y contaminar fuentes de agua o que tal a alguien se le ocurre construir una colonia en este crematorio municipal cuando ya no sea utilizado como tal, todas las personas que vivieran en ese sector en determinado momento estarían expuestas a la irradiación y tener problemas en su salud.

 

El peligro

Un vigilante de la entonces Secretaría de Comunicaciones, Obras Públicas y Transporte (Secopt), ahora llamada Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi), a mediados de la década de los ochentas murió de cáncer, luego de estar expuesto a una fuente de cobalto propiedad del Hospital San Felipe y que fue tirada en un chatarrero situado contiguo a la terminal sur del Aeropuerto Internacional de Toncontín, revelaron fuentes conocedoras de este hecho.

Luego por disposición e ignorancia de los funcionarios de Secopt el dispositivo de cobalto fue tirado en el crematorio municipal, situado en la salida a la carretera al departamento de Olancho, donde se mantuvo expuesto por varios meses a los recolectores de basura.

Empleados de la Alcaldía del Distrito Central confirmaron que el aparato fue enterrado a 25 metros de profundidad en el antiguo relleno sanitario. Dicho relleno se encuentra a unos 300 metros de distancia de la aldea El Guanábano y otros sitios urbanizados de la capital, por lo que corren el riesgo de ser contaminados si el material de hierro que lo protege se desintegra con la acción de la humedad. En tanto, el agua subterránea es recogida por los pobladores.

Profesionales del Departamento de Física de la UNAH en días pasados llegaron a inspeccionar el relleno sanitario, pero no detectaron el sitio donde se encuentra enterrado el dispositivo de cobalto.

Recolectores de basura que operan en este lugar desde 1982 revelaron a LA TRIBUNA que en efecto en ese relleno sanitario se enterró el dispositivo de Cobalto y que sólo una persona conocida con el nombre de Adolfo se reportó con cáncer, pero consideran que lo adquirió bajo otras circunstancias y no precisamente por la presencia de este aparato radiactivo, ya que ellos por muchos años han estado en ese sitio y no se han enfermado.

Sin embargo, existe la preocupación de expertos en radiología de la máxima casa de estudios sobre la posibilidad que se pierda la capacidad de mantener hermética la pastilla de cobalto y que hayan emanaciones radioctivas cuando el hierro sea deteriorado por la  humedad que produce la tierra y la basura, por lo que es necesario su sustracción y situarlo en un sitio seguro contra la irradiación.

La exposición a materiales radiactivos en el país ha sido constante, especialmente por parte de pobladores humildes que se dedican a la recolección de chatarra.

Asimismo, los desechos metálicos que se transportan en rastras no son llevados debidamente con las respectivas medidas de seguridad ambientales por las carreteras del país.

La demanda de compra y venta de chatarra ha crecido en el país, porque hay ofertas cuantiosas en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica e inclusive en los Estados Unidos debido al cierre temporal de las minas de la República de Chile por el accidente que sufrieron 32 mineros, se informó.

Los intermediarios pequeños han estado vendiendo la tonelada de chatarra a 300 dólares, pero en la medida que la demanda aumenta los inversionistas compran más y no les importa que en la carga vaya cualquier material ferroso radiactivo.

Consultados algunos chatarreros que operan en torno al crematorio municipal sobre la forma de seleccionar y vender el material, indicaron que ellos se la compran a niños y adultos que se dedican a recogerla del basurero, luego ellos se la venden a compradores locales y algunos chinos.

Según dijeron los chatarreros, los chinos son meticulosos con la carga porque no les aceptan materiales que muestren sospecha de radiactividad, sin embargo, cuando la oferta de compra y venta aumenta algunos intermediarios compran todo tipo de chatarra y no se percatan del peligro de la misma.

 

 

 

Fuente: La Tribuna

 

 

 

 

Información relacionada

Honduras: rayo provoca un apagón nacional

Honduras: Fuego consume área de enfriamiento de Enersa

Honduras: 200 millones de lempiras para reparar fisuras en “El Cajón”

Honduras reporta “muy altas” pérdidas de energía

 

 

 

Copyright: 2007 - Afinidadelectrica.com. Contacto: . Diseño y Desarrollo Web: Centraldev. Alojado en Dreamhost.