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Brasil: Uso de energías alternativas permite ahorrar R$ 4000 millones en generación térmica
29/10/2010
El aumento de la capacidad de generación de energía eléctrica a través de fuentes alternativas -biomasa, eólica y Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCHs)- y la anticipación del inicio de operaciones de la usina San Antonio, en el río Madeira, para diciembre de 2011, reducirán el gasto con generación térmica en Brasil en R$ 4000 millones hasta 2019.

El ahorro representa una reducción de 7,8% frente a un escenario sin las fuentes alternativas, según un trabajo de la consultora Excelência Energética basado en el Programa Decenal de Expansión de Energía 2019, de la Empresa de Investigación Energética (EPE, sigla en portugués). A diferencia de las térmicas, esas usinas no necesitan comprar combustible.

“Cuando comienzan a funcionar las usinas termoeléctricas, el gasto con combustible aumenta el precio de la energía a niveles de R$ 600 el magawatt/hora, muy superior al precio del resto de las fuentes, como la eólica, que se vende a R$ 130”, dijo Erik Rego, director de Excelência Energética.

A pesar de esa economía, el gasto con energía termoeléctrica continuará subiendo, con un crecimiento promedio de 5% anual. Según el estudio, de 2010 a 2019 los gastos con la operación de térmicas ascenderán a R$ 49.000 millones. Pero sin las fuentes alternativas, sumarían R$ 53.000 millones.

En tanto, se estima que en diez años la generación de energía térmica crecerá 100%, lo que representará un aumento de 4,6% a 6,4% de la participación en la oferta total del sistema. El programa decenal de energía, que aún está en etapa de consultas, prevé que el ingreso de nuevas usinas a gas concluya en 2014, y a petróleo, en 2013. La generación de energía eléctrica por fuentes alternativas crecerá 146% hasta 2019, con su representatividad en el sistema subiendo de 8% a 13%. La hídrica, a su vez, aumentará 41% en el período, y su participación se verá reducida de 84% a 78%.

Esos cambios se esperaban, porque con la construcción de usinas hidroeléctricas a hilo de agua (sin reservatorios), la tendencia es que crezca la necesidad de accionar otras fuentes, principalmente en el período seco del año (de mayo a octubre).

El impacto sobre el costo de la generación de energía térmica comenzará en 2012, con una caída de 12%, reflejo de la anticipación de la puesta en marcha de la usina hidroeléctrica San Antonio, con generación de 2.140 megawatt (MW) en promedio. A partir de 2013, se acentuará la reducción para un nivel de 20% con el ingreso de las fuentes alternativas contratadas en las últimas subastas realizadas en agosto. Serán 1.159 MW promedio de energía generada a partir de PCHs, eólicas y biomasa, a través de 70 centrales eólicas, 12 termoeléctricas a biomasa y 7 PCHs, con una inversión de R$ 9.700 millones.

Sin embargo, la reducción en el costo de generación térmica no debe representar un alivio para los consumidores. Según Rego, la previsión es que el costo para el consumidor atendido por las distribuidoras crezca entre 25% y 30% más que la inflación hasta 2015. Entre 2015 y 2019, sin la perspectiva de entrada en operaciones de nuevas termoeléctricas, la expectativa es que el costo se mantenga estable. “Esa evolución no considera el valor de las inversiones, lo que significa que el impacto sobre las tarifas resultará más alto”, afirmó Rego.

Para Mauricio Tolmasquim, presidente de EPE, el uso de las térmicas no será negativo. “La energía termoeléctrica integra nuestro sistema eléctrico. Si resulta más cara en la generación por el gasto con combustible, las demás tienen gastos en las inversiones, que también influyen en la tarifa”, señaló.

Según EPE, la participación de las hidroeléctricas en la capacidad instalada del sistema en Brasil, pasará de los 74% actuales a 70% en 2019. A su vez, el peso de las térmicas crecerá de 14% en 2010 a 15% en 2019. La diferencia quedará con las fuentes alternativas, de 10% a 13%, mientras la energía nuclear permanecerá con 2% del total.

Paulo Pedrosa, presidente de Abrace, entidad que representa a los grandes consumidores de energía, dijo que a la industria le interesa saber el precio final del insumo, lo que incluye no sólo el costo de generación. “Además del combustible, tenemos el costo de transmisión, con la generación de energía en locales distantes, y la venta de energía hidroeléctrica más barata en la subasta sustentada por un precio más alto en el mercado libre”‘, señaló el dirigente, quién destacó la preocupación del sector con el aumento del costo.

Flávio Neiva, presidente de Abrage, asociación de generadores de energía, criticó la opción del gobierno de invertir en usinas sin reservatorios. Para Neiva, esa elección significa la reducción de la garantía fija de las hidroeléctricas y el aumento de la necesidad de usar fuentes más caras. “Utilizar reservatorios tiene ventajas, como enfrentar períodos de hidrología desfavorable y aprovechar otros usos, como el turismo”, dijo.

 

 

Fuente: El Cronista

 

 

 

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