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Brasil y sus nuevas represas ecológicas
23/10/2010
The Wall Street Journal -en su edición española del pasado 7 de octubre- se refiere a la construcción de una “represa ecológica” que puede cambiar la faz del Amazonas. Básicamente, menciona a la represa “Santo Antonio”, ubicada muy cerca de Porto Velho, capital del estado brasileño de Rondonia. Mediante sistemas de turbinas submarinas se generará electricidad a partir del agua que fluye por el río Madera. Se dice que con esta nueva tecnología no se producirán los desastres de la década de los 80 del siglo pasado que inundaron bosques y crearon serios problemas al medio ambiente. Este proyecto es el primer paso hacia la construcción de por lo menos 24 nuevas represas a lo largo de la cuenca amazónica por un valor de hasta 100.000 millones de dólares. Recordemos que Brasil ya tiene en operación más de 650 represas en todo su territorio y que el 80% de la energía que utiliza el gigantesco vecino se produce a través de la utilización de recursos hídricos.

La noticia prosigue explicando que la empresa constructora gastó casi 600 millones de dólares para evitarse problemas con grupos de defensa del medio ambiente y tribus indígenas. Agrega que capacitaron a miles de residentes de la selva para tener una base local de trabajadores y construyeron casas para las familias que serán desplazadas. Asimismo, crearon con alta tecnología una escalera para que diversos peces -como el bagre gigante-  puedan nadar cerca de la represa. También cumplieron una demanda local: construir un matadero de caimanes. La mayor innovación fue aprovechar el efecto de las turbinas para reducir la superficie a inundar. Santo Antonio generará energía a partir de 2012.

Esta “represa verde” sobre la que se nos informa, palía en parte las justificadas quejas pasadas de muchos ecologistas y tal vez abra el camino para amainar las fuertes protestas en marcha por la futura construcción de otro gran proyecto: Belo Monte en el río Xingu, obra que aún antes de su inicio ya está ocasionando fuertes reclamos de muchos grupos ambientalistas, incluido el famoso cineasta y director de “Avatar”, James Cameron.

Cerca de Santo Antonio y también sobre el Madera, se encuentra otra represa en construcción: Jirau. Ambas impactarán sobre el curso superior del río Madera, afectando a la parte del territorio boliviano que se encuentra dentro de esa subcuenca, particularmente Guayaramerín y Cachuela Esperanza. Como las represas, además de generar electricidad, crean canales que facilitan la navegación, cabe esperar que tal cosa suceda en el futuro y que mediante acuerdos bilaterales entre Bolivia y Brasil se logre superar el tema de los rápidos -o cachuelas- que por ahora dificultan la concreción de una hidrovía expedita desde nuestro país hacia Manaos y el Atlántico por el curso del río Amazonas.

En un Brasil con elevadas tasas de crecimiento y aspiraciones de ser potencia mundial, el dilema entre el desarrollo y la preservación de la naturaleza se hace cada vez más agudo. Cabe esperar que los brasileños encuentren una fórmula de desarrollo sostenible que pueda sustentar represas y vida silvestre conjuntamente. La Amazonia es un patrimonio de la humanidad y provee el 80% de la humedad de toda la corteza terrestre. Si las represas serán -o por lo menos tenderán a serlo- “ecológicas”, en buena hora. En todo caso y en lo que respecta a Bolivia, aún no hay datos precisos sobre el impacto que tendremos en nuestro territorio una vez se pongan en marcha Santo Antonio y Jirau. También deberán considerarse los impactos que surgirán de las represas que ineluctablemente seguirán construyéndose a lo largo de los ríos amazónicos.

 

 

 

Fuente: Opinión

 

 

 

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