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Cuba: En fase de prueba parque eólico Gibara II
01/10/2010
Actualmente en fase de prueba y puesta en marcha, el segundo parque eólico de esta provincia ofrecerá a la población de Gibara y de otros asentamientos del vecino municipio de Rafael Freyre, la posibilidad de disponer de electricidad en caso de que cualquier percance técnico o catástrofe natural interrumpa la conexión con el resto del país.

Se trata del Gibara II, que dispone de seis aerogenadores capaces de aportar al Sistema Energético Nacional 4,5 MegaWatts/hora cuando estén al tope de sus posibilidades.

Resultado de un contrato con la firma china Goldwind, la nueva instalación, en conjunto con Gibara I (capacidad máxima de 5,1 MegaWatts) y una batería de grupos electrógenos, asegura la autonomía energética de la zona en los casos de aislamiento de la red nacional, explicó el ingeniero en automatización José Piferrer Martínez, jefe de la Unidad Empresarial de Base de Generación Eólica.

Señaló que la batería de grupos electrógenos (genera 14 MegaWatts) ubicada en las cercanías de la ciudad de Gibara, es indispensable desde el punto de vista técnico porque les ofrece a ambos parques la referencia de la energía que deben entregar.

En un año de trabajo la nueva instalación tributará más de 10 GigaWatts, que de ser generados por equipos de combustión, arrojarían un consumo de más de 2 000 toneladas de petróleo y la emanación de miles de metros cúbicos de dióxido de carbono y otros gases dañinos.

 

Recursos a cuidar

Con un presupuesto superior a 10 millones de pesos, la obra fue acometida en la franja costera del Norte de Holguín, con condiciones favorables para usar los vientos en interés de la producción de energía según rigurosos estudios, apunta el licenciado Orlando Leyva López, jefe del Grupo de Inversiones mayores de la Empresa Eléctrica Holguín.

Para la ejecución se recurrió a la Empresa de Servicios de Ingeniería y Diseños VERTICE, añade el arquitecto Pedro Dorta Aguilera, quien manifiesta satisfacción por el trabajo de las fuerzas del Ministerio de la Construcción contratadas.

En el momento pico de las labores llegaron a tener tres brigadas con 80 trabajadores pertenecientes a la Empresa Nacional de Montaje Especializado y la Empresa Constructora de Obras Industriales Número 19, que emplearon sus experiencias y calificación técnica para asumir por primera vez una obra de este tipo.

"Una de las tareas más complejas resultó la excavación y fundición de cimientos. Hubo que emplear explosivos y luego moldear con martillos neumáticos porque esto es puro diente de perro. En cada uno se emplearon 20 toneladas de acero y 230 metros cúbicos de hormigón para soportar el peso de los mástiles con las góndolas y las aspas, que en conjunto suman unas 80 toneladas".

Los mástiles y las turbinas pueden soportar rachas de vientos de 242 kilómetros por hora y vientos sostenidos de 198 kilómetros por hora.

El proceso de construcción civil también tuvo en cuenta medidas contra la posible penetración del mar, un fenómeno frecuente en la zona. El edificio principal o Casa de Control es de dos pisos, de manera que en la planta alta están instalados los medios de operaciones y comunicación.

Al construir las bases de los mástiles y de las casetas, igualmente se tuvo en cuenta elevarlas sobre un fuste de unos dos metros con el fin de proteger los interruptores y transformadores.

La calidad caracterizó igualmente la labor de los especialistas del grupo Geysel, quienes asumieron la parte eléctrica y de automatización, y de Cubatel, responsable de instalar los medios de comunicación, ambos de la Unión Nacional Eléctrica.

 

Calidad técnica y humana

Un equipo de 11 personas es responsable de la operación de los dos parques eólicos. El contenido y la intensidad del trabajo y el nivel profesional del personal de operaciones y de mantenimiento determinaron incorporar solo dos trabajadores a la plantilla.

La aptitud del colectivo ha sido sometida a severas pruebas. En septiembre del 2008, ante el avance del huracán Ike, varios hombres del Gibara I se mantuvieron en sus puestos hasta que se les ordenó abandonarlos por razones de seguridad. Al retornar comprobaron que el mar había penetrado y dañado severamente los medios de la Casa de Control y la parte baja de las torres.

Sin embargo, la instalación comenzó a funcionar sin la intervención de los técnicos de la firma que suministró la tecnología y participó en el montaje.

"En un primer momento -cuenta Piferrer- con las pocas piezas que quedaban en reserva y la recuperación de muchas partes electrónicas, pudimos arrancar dos aerogeneradores. Luego les retiramos a esas máquinas los mismos elementos y una a una pusimos en marcha el resto, comprobando así los componentes que necesitaban. A partir de ahí se hizo un listado de lo que inevitablemente debía comprar el país para recuperar el parque".

Desde su reincorporación al Sistema Energético Nacional en enero del presente año, la instalación ha entregado casi 7 000 MegaWatts y evitó el consumo de cerca de 2 000 toneladas de combustible.

Disponer de esa posibilidad no es motivo de suerte ni de ubicación en una zona favorecida por vientos capaces de mover las palas de las turbinas. Es cuestión de voluntad política del Estado y uso racional de recursos monetarios y humanos desde que se planificó la inversión. "Por eso -afirma Piferrer- hay que lograr el funcionamiento óptimo de ambos parques".

 

 

 

Fuente: Ahora

 

 

 

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