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Reactores nucleares más pequeños y baratos
19/02/2010
Una nueva clase de reactor nuclear más pequeño que el vagón de un tren y alrededor de una décima parte del costo de una planta grande? está surgiendo como un rival a tomar en cuenta en la reforma de la industria de la energía nuclear de Estados Unidos.

El miércoles, tres grandes eléctricas del país, Tennessee Valley Autority, First Energy Corp. y Oglethorpe Power Corp., firmaron un acuerdo con Babcock & Wilcox, una subsidiaria de McDermott International Inc., por el que se comprometen a conseguir la aprobación del gobierno para que el nuevo reactor pueda operar comercialmente en el país.

Pese a que Babcock & Wilcox no promociona activamente el reactor fuera de EE.UU., la compañía cree en su potencial en países con redes eléctricas pequeñas. Una regla de sentido común en el sector es que ninguna planta eléctrica debería producir más de 15% de la capacidad total de la red a la que alimenta. La mayoría de las redes de mundo son demasiado pequeñas para los reactores grandes. En todo caso, se necesitarían permisos especiales para exportar esta tecnología.

Pese a que nadie ha prometido comprar los reactores, el compromiso de las compañías debería servir como trampolín para acelerar la aceptación de la tecnología. Se trata de un primer paso sustancial para conseguir que el diseño del reactor obtenga la certificación de la Comisión Reguladora Nuclear de EE.UU.

El presidente Barack Obama acaba de anunciar de préstamos de más de US$8.000 millones, que allanarían el camino para la primera planta de energía nuclear en el país en décadas. El gobierno ha propuesto triplicar las garantías de préstamos federales para la construcción de reactores a US$54.000 millones.

El reactor más pequeño de Babcock & Wilcox genera entre 125 y 140 megavatios de electricidad, en torno a una décima parte de lo que produce uno grande. Sin embargo, las empresas creen que estos reactores más pequeños y simples pueden ser fabricados con rapidez e instalados en decenas de emplazamientos nucleares existentes o reemplazar a las plantas a carbón que podrían volverse obsoletas con las nuevas restricciones de emisiones que se avecinan. "Vemos ventajas significativas en esta nueva tecnología modular", dice Donald Moul, subdirector del departamento de energía nuclear de First Energy, una eléctrica de Ohio.

Los reactores más pequeños, no obstante, afrontan los mismos problemas de las centrales mayores, como dónde depositar sus residuos y el temor del público a la contaminación, en caso de un accidente. También podrían hacer sonar las alarmas como posibles blancos terroristas, si se instalan en áreas densamente pobladas.

Pesos pesados del sector eléctrico estadounidense como NRG Energy Inc., Duke Energy Corp. y Southern Co. planean construir grandes reactores que pueden llegar a costar US$10.000 millones cada uno y que generan suficiente electricidad para alumbrar una ciudad de 700.000 habitantes.

Los altos precios han empezado a ahuyentar a algunos ejecutivos de la industria. John Rowe, presidente ejecutivo de Exelon Corp, que opera la mayor cantidad de plantas nucleares en EE.UU., tenía la esperanza de construir una central en Texas. Pero al no conseguir las garantías de préstamo del gobierno, reconoce que se lo está replanteando. En su lugar, su compañía está expandiendo la capacidad de sus centrales existentes y estudia el diseño de Babcock & Wilcox.

Para las eléctricas, un reactor pequeño tiene varias ventajas, empezando por el precio. Se calcula que costarán unos US$5.000 por kilovatio de capacidad, o US$750 millones por una de las unidades de Babcock & Wilcox. En comparación, los reactores grandes cuestan entre US$5.000 millones y US$10.000 millones y generan entre 1.100 y 1.700 megavatios de electricidad.

Mientras los grandes reactores se construyen in situ, un proceso que puede demorar hasta cinco años, los reactores más pequeños podrían fabricarse en las plantas de Babcock & Wilcox, en los estados de Indiana, Ohio y Virginia, para luego ser transportados en tren o buque de carga. Eso reduciría el tiempo de construcción a la mitad, estiman los expertos.

Dado que pueden ser enfriados tanto por agua como por aire, los reactores pequeños no precisarían ser colocados cerca de grandes fuentes de agua, otro problema de sus hermanos mayores que exigen millones de litros al día. Y por último, los reactores pequeños almacenarán todos sus residuos en el mismo lugar durante la vida útil de cada uno, que se estima será de unos 60 años.

Con todo, el desarrollo nuclear avanza a paso de tortuga. La nueva ola de grandes reactores no empezaría a funcionar sino hasta 2016 o 2017, según los cálculos más optimistas. Se espera que la primera solicitud de certificación para el diseño de un reactor pequeño de Babcock & Wilcox llegará en 2012. Las primeras unidades arrancarían después de 2018. Pese a las ventajas, también hay escépticos que creen que si la industria se vuelca a los reactores pequeños, la energía nuclear en EE.UU. podría volverse dominante ya que más compañías la podrían costear.

 

Fuente: La Nación

 

 

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