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Arreglaron todos los transformadores y sólo quedan "casos aislados" de vecinos sin luz
18/02/2010
Así lo informó el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Dijo que Edesur informó que durante la madrugada pudo poner en funcionamiento el último transformador que estaba fuera de servicio, tras el diluvio del lunes. En total en la Ciudad hubo 157.000 afectados por los cortes.

Casi 60 horas después del temporal de lluvia que se abatió sobre la ciudad de Buenos Aires se mantenían aún "casos aislados" de vecinos sin luz. Así lo afirmó esta mañana el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta. "Hablé con la gente de Edesur, con la cual hablamos casi todas las horas, me dijeron que los transformadores estaba funcionando, que pueden quedar casos aislados", señaló el funcionario.

Rodríguez Larreta dijo a la prensa que "a las 2 y media, 3 de la madrugada, levantaron el último transformador" que había quedado fuera de servicio tras el diluvio del lunes. De todos modos, instó a los vecinos afectados por los cortes de energía eléctrica a avisar al gobierno porteño o a las compañías distribuidoras si persisten los problemas.

Ayer, la esquina de Gaona y Artigas, en Flores, fue escenario de una triste protesta. Con tortas y kilos de pasta y pan, vecinos y comerciantes tapizaron ese cruce como símbolo de las pérdidas que sufrieron. Muchos seguían sin luz: habían pasado 36 horas desde el diluvio que inundó una parte de la Ciudad y dejó en evidencia su vulnerabilidad.

Anoche la empresa Edesur informó que aún había 2.180 hogares y negocios sin luz. Muchos, en las inmediaciones de San Martín y Juan B. Justo; en el perímetro conformado por Corrientes, Warnes, Humboldt y Ramírez de Velasco; y en sectores de las calles Luis Viale, Oroño y Luis Beláustegui.

A Edesur se le inundaron 102 cámaras que no pudieron arreglar -muchas quedaron destruidas- hasta no desagotarlas y en muchos casos, sólo fue posible acceder 24 horas después de la lluvia.

De los 127.000 clientes que inicialmente quedaron sin suministro, anoche restaba reestablecerlo al 3,8% de los casos, afirmó la empresa en un comunicado. Junto a los 30.000 clientes que no tuvieron luz de Edenor, suman 157.000 el total de afectados.

Ayer, los comercios de Gaona y Artigas continuaban con las persianas bajas. Algunos perdieron la mercadería y también el equipamiento, como heladeras y mostradores. El subsidio de $ 5.000 que ofrece la Ciudad, a los ojos de los comerciantes resulta poco. Darío tiene una panadería sobre la avenida Gaona y estima sus pérdidas en alrededor de $ 70.000: "No sé cómo le voy a pagar a mis empleados y tampoco si voy a poder volver a abrir, me fundieron", sentenció.

Luis, dueño de una fábrica de pastas justo en la esquina de la protesta, mostró su mostrador vacío porque todo se echó a perder. "Se nos inundó el sótano y nos pasamos cinco horas sacando agua", le contó a Clarín. Dice que para calcular las pérdidas no sólo hay que sumar la mercadería tirada sino también las ventas y las entregas no realizadas a negocios que él provee. A la hora de evaluar si presentará el pedido de subsidio dijo: "Lo que tiré ya me cuesta más de lo que me pueden pagar".

Pese a que por el agua y los cortes de luz muchos perdieron más que $ 5.000, vale aclarar que una vez que se opta por cobrar el subsidio se renuncia a cualquier otro tipo de acción judicial. Otro dato: la ley prevé que se destine hasta $ 5.000.000 por año a este tipo de emergencia. Es decir que alcanzaría para 1.000 reclamos.

El Gobierno porteño detalló que ayer 164 personas iniciaron los trámites en los CGPC para cobrar el subsidio; y otras 235 se llevaron los formularios necesarios.

El auto que murió en el túnel

Hundido. "Esto no sirve más, hay que venderlo y comprar otro nuevo", se lamentaba ayer Amadeo Walker, el dueño del taxi que quedó atrapado el lunes pasado por la inundación en el túnel de Dorrego y Muñecas. La noche de la tormenta, el vehículo estuvo sumergido allí más de ocho horas hasta que pudieron sacarlo. El daño que registra ahora es total. El tablero quedó inundado y la computadora ya no funciona. "Los $ 5000 del subsidio que da el Gobierno porteño no me alcanzan para nada, apenas me sirven para empezar", se quejó Walker, quien reconoció que si bien el taxi tiene un seguro contra todo riesgo, ya averiguó que la póliza no le cubre estos gastos porque se consideran "producidos por condiciones meteorológicas extraordinarias".

Para que el auto -un Renault Megane modelo 2008- pueda volver a las calles, el listado de reparaciones es extenso. Hay que cambiar el tablero. Hacer una limpieza profunda y un secado especial de los tapizados y las alfombras. Cambiar rodamientos y rulemanes porque el agua de lluvia es muy corrosiva y los oxida. Secar el motor. Limpiar los filtros de aceite. Cambiar las correas de distribución. Arreglar toda la parte electrónica, el equipo de radio y los sensores de GNC. Reparar el sistema de frenos. Y la lista continúa. "Todavía no puedo dar un valor total del arreglo porque recién lo estamos revisando, pero sólo para cambiar la computadora hay que pensar en un gasto de $ 4.000", explicó Pablo Serna, del taller mecánico Casa Mario adonde fue llevado el taxi hundido.

 

El Lagleyze, cerrado por inundación

Pacientes. Otra consecuencia ingrata de la tormenta del lunes la sufrieron los pacientes del Hospital Oftalmológico Pedro Lagleyze, que debieron ser trasladados, cuando el agua que se acumuló por la avenida Juan B. Justo trepó las escalinatas e inundó el edificio. "En el sótano, había dos metros y medio de agua, e incluso llegó a la guardia", precisó el doctor Ernesto Anauati, director del hospital que hasta ayer se encontraba preventivamente cerrado y sin luz. El generador de energía con el que el hospital cuenta sólo sirve para cubrir la guardia y los quirófanos. No tiene la potencia necesaria para los ascensores, ni para el resto del edificio. La Dirección de Defensa Civil acercó ayer por la mañana una bomba de desagote con la que comenzaron a retirar el agua. El doctor Anauati aseguró que con el correr de las horas, la empresa Edenor podría restablecer el servicio eléctrico y los pacientes que habían sido llevados al Hospital Santa Lucía ya podrían retornar. "Trabajo aquí desde hace 34 años y por más que esta es una zona que habitualmente se inunda, no sucedía algo así desde hace más de veinte años", comentó Anauati todavía sorprendido.

 

Fuente: Clarín

 

 

 

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