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Subsidios: dan US$ 8,2 millones por día a dos empresas de energía
15/02/2010
Es lo que destinó el Gobierno a Cammesa y Enarsa en 2009 para apuntalar el servicio eléctrico. El sector insume más fondos que la asignación por hijo.

En el país hay empresas y empresas, pero dos de ellas manejan miles de millones por año y son prácticamente desconocidas. En 2009 recibieron más dinero fresco que el que necesitó el Gobierno para, por ejemplo, la creación de la asignación universal por hijo ($ 7560 millones al año para 3,5 millones de chicos).

Se trata de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista eléctrico (Cammesa) y de Energía Argentina (Enarsa), dos empresas prácticamente anónimas que recibieron del Estado, en 2009, la friolera de 11.278 millones de pesos o, lo que es lo mismo, casi US$ 3000 millones si se toma la cotización del dólar del viernes pasado. Dicho de otra manera, cada día, Cammesa y Enarsa juntas recibieron 8,2 millones de dólares, a razón de 342.000 por hora.

Según el Informe de Ejecución Presupuestaria correspondiente al cuarto trimestre de 2009 que elabora la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), las dos empresas se han convertido en el principal canal de pago por donde el Gobierno subsidia al sector energético argentino. "Los fondos destinados al sector energético están concentrados principalmente en Cammesa ($ 8538 millones), que financia el abastecimiento de las centrales térmicas. Les siguen en importancia los fondos destinados al financiamiento de la empresa Enarsa ($ 2740 millones).

Las dos compañías reciben cinco veces más dinero que el que tiene presupuestado para todo 2010 el Ministerio de Ciencia y Técnica, y el doble del que contará el de Producción y Turismo. También recibe cuatro veces los subsidios que obtuvo Aerolíneas Argentinas en 2009. Si bien son sociedades anónimas, Cammesa y Enarsa están dominadas --por el Ministerio de Planificación, que conduce Julio De Vido.

Cammesa, por caso, tiene como presidente al propio ministro, después de una modificación estatutaria que le quitó el sillón de mandamás de la compañía al secretario de Energía, cargo que actualmente tiene Daniel Cameron. El día de la firma es manejado por el influyente secretario de Coordinación y Control de Gestión, Roberto Baratta, un licenciado en comercio exterior que administra la energía de todo el país. Enarsa, que ganó fama por ser la empresa que rentó el avión que trajo al país al venezolano Guido Antonini Wilson con su ya célebre valija llena de dólares, es presidida por Exequiel Espinoza, otro de los pasajeros de aquel sospechado viaje de 2008. La Nación intentó oficialmente hablar con las dos empresas. Pero el silencio de ambas fue otra de las coincidencias que mostraron las sociedades.

Cammesa es, en rigor, una compañía mixta: fue conformada en la década del 90 cuando se privatizó el sector eléctrico y en ella están representados, a través de sus empresas, todos los sectores involucrados como la generación, la distribución y el transporte. La finalidad de la firma, de perfil absolutamente técnico, era manejar el despacho y administrar la disponibilidad de parque eléctrico. Poco ha quedado de aquello, apenas un panel de técnicos, muy reconocidos, que llevan la voz cantante cuando llegan los picos de demanda y empiezan los cortes obligados en el suministro, como volvió a suceder este verano y que, a pesar de los millones que vuelca en subsidios, el Gobierno no logra evitar.

"Tiene un cuadro técnico muy valorado. Lo que pasa es que todo está subsumido a las decisiones políticas", dijo un hombre que pertenece a Cammesa.

Desde hace unos años, el Gobierno decidió congelar las tarifas eléctricas, y de a poco, el costo de generar la energía se fue separando del costo que pagan los consumidores. El principal motivo de esto fue el paulatino reemplazo del gas por combustibles líquidos en la generación. Gran parte de ese dinero es para pagar el fueloil y el gasoil que se compra para generar. Hay mucho de esto que proviene de Venezuela, según contó otra de las fuentes consultadas que también recorre a diario los pasillos de la empresa. ¿Cuánto y a qué precio?, preguntó La Nación. "Si yo supiera... ése es un gran secreto al que no es fácil acceder, por lo menos para los privados y menos para los periodistas", afirmó la fuente. Luego confirmó que la mayoría del combustible se compra a Venezuela. El precio es el mismo que el de mercado ya que Venezuela no lo trae de allá, sino que lo compra en el mercado disponible. La ventaja es la cómoda financiación que otorga el gobierno de Hugo Chávez.

 

Resignación

En Cammesa ya no hay alarmas por las formas. Las desprolijidades a las que someten a sus directores y ejecutivos, que hace unos años eran fuertemente cuestionadas, ya no llaman la atención. Hay una suerte de aceptación de que las cosas son así, lejos de los apegos legales y de la previsibilidad. "Ya nadie discute nada", se resignó un ejecutivo de una empresa que tiene representación en la compañía y que rogó que no haya un sólo rastro en la nota que lo pudiera identificar.

Más allá de los millones que recibió en 2009, Cammesa no puede hacer frente a todas las deudas que acumula. Tanto en 2008 como en 2009 generó una deuda de 900 millones de pesos por año con el sector eléctrico. A fin de mes empezará a deber por otro concepto. Tiene que empezar a devolver en 120 meses los 600 millones de dólares que las generadoras pusieron para construir las dos centrales de Timbúes y Campana. "No creo que devuelva nada, no tiene dinero para hacerlo, se resignó" la tercera fuente de la empresa.

En Enarsa las cosas no andan mejor. Recibe dinero del Gobierno para varias finalidades, entre ellas también, comprar combustibles líquidos. Los contratos de compra también son secretos de Estado y el silencio y el temor reinan entre sus ejecutivos. La progresión de transferencias a Enarsa, un emprendimiento de Guillermo Moreno en sus épocas de secretario de Comunicaciones, muestra un gran crecimiento de la mano de algunas obras que ella misma licita. ¿Por qué no licita el Estado esas usinas en vez de Enarsa?, preguntó La Nación a un hombre que conoce de cerca la petrolera estatal. No hubo respuesta; apenas pícaras risitas. En 2007, los desembolsos para Enarsa fueron de $ 680 millones; en 2008 llegaron a $ 2766 millones y en 2009, a $ 2740 millones.

Poco se conoce de Enarsa y Cammesa, pero entre las dos concentraron algo más del 30% del total de subsidios, que en 2009 llegaron a 33.333 millones de pesos. Apenas se sabe el consolidado de los subsidios que se plasman en el presupuesto. Conocer los números de lo que se hace y se paga con esos miles de millones es un secreto de pocos. De muy pocos.

 

Fuente: La Nación

 

 

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