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Nicaragua: Energía renovable impulsa las inversiones
30/12/2009
Los planes de incrementar la generación de energía eléctrica a base de recursos renovables en Nicaragua, es un camino que están siguiendo todos los países centroamericanos, que en conjunto planean destinar 3400 millones de dólares para generar 1527 megavatios de aquí al 2011, según la Estrategia 2020, publicada por la Comisión Económica para América Latina, Cepal.

El Gobierno de Nicaragua anunció que a partir de 2010, tienen previsto invertir cerca de 497 millones de dólares en una serie de proyectos de generación eléctrica a base de recursos renovables, lo que va de la mano con los planes de todos los países del istmo, que en conjunto invertirán 3400 millones de dólares para generar 1527 megavatios de aquí al 2011, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina, Cepal.

El organismo de las Naciones Unidas publicó el informe “Istmo centroamericano, las fuentes renovables de energía y el cumplimiento de la Estrategia 2020”, que se refiere a las metas que Centroamérica tiene para los próximos años en el campo energético, aprobada por los ministros de Energía del área.

Según la Cepal, la Estrategia 2020 provee una visión común de desarrollo e integración energética y establece metas para reducir la dependencia de los hidrocarburos, aumentar la participación de las fuentes renovables de energía, disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, ampliar la cobertura de energía eléctrica e incrementar la eficiencia en la oferta y demanda de energía.

“La inversión requerida para asegurar el suministro de energía a los países del istmo centroamericano oscilaría así entre 13 mil y 18 mil millones de dólares para los escenarios extremos, 92 por ciento correspondiente a las nuevas centrales de generación eléctrica”, explica el documento.

El informe de la Cepal señala que toda Centroamérica está emprendiendo actualmente una serie de proyectos de generación de energía renovable.

Región con gran potencial

El documento de la Cepal dice que “debido a su clima tropical, en Centroamérica abundan las lluvias, la biomasa vegetal y los buenos regímenes de sol. El vulcanismo, presente en todos los países, permite los aprovechamientos geotérmicos y existen sitios con buenas posibilidades para la energía eólica”.

“Centroamérica está bien dotada de recursos energéticos renovables y el potencial teórico de hidroelectricidad y geotermia sería suficiente para abastecer las necesidades de la próximas décadas, sin contar con la energía eólica, la biomasa y la solar”, agrega.

Explica, sin embargo, que estas cifras pueden ser engañosas si no se consideran las barreras tecnológicas, económicas, ambientales y sociales que operan en el mundo real y que condicionarían el desarrollo futuro de estas fuentes de energía.

Destaca que en la región la fuente de energía autóctona más importante para generar electricidad es, sin duda, la hidráulica.

De acuerdo con la información de los países miembros del CEAC (Consejo de Electrificación para América Central), el istmo cuenta con un potencial de 22 mil megavatios de los que hasta la fecha, se han explotado sólo 17 por ciento, equivalente a un potencial de 18 mil megavatios aún por explotar.

 

Los nuevos proyectos de Nicaragua

En el caso de Nicaragua, el informe de la Cepal destaca la reciente incorporación del parque eólico Amayo, de 40 megavatios (que constituye la segunda experiencia de esa tecnología en el istmo) y la autorización para reanudar la construcción de la segunda fase de dicho proyecto eólico (23 megavatios que entrarán en operación en 2010).

Agrega que en geotermia se suscribió un contrato de construcción para expandir una central de 24 megavatios, programada para iniciar operaciones en 2011 y se realizan estudios de factibilidad de varias centrales hidroeléctricas y actividades de exploración en dos áreas geotérmicas.

Recientemente, Álvaro Baltodano, delgado presidencial para inversiones, destacó los planes de ejecución de una serie de proyectos de inversión en el área de energía eléctrica, que además de cambiar la matriz de generación, impulsarán el monto de inversión en los próximos años.

Hizo énfasis en los dos proyectos hidroeléctricos Tumarín y Brito, que significarían cerca de 600 millones de dólares en inversión cada uno y que con los 400 megavatios de electricidad que producirían, cambiarían la matriz energética del país.

En esa misma línea, el Ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, dijo en días pasados que el Gobierno de Nicaragua prevé inversiones por el orden de los 497 millones de dólares en los próximos cuatro años en proyectos de energía renovable, que reducirá considerablemente la dependencia del petróleo para generar electricidad.

El funcionario detalló que son 207 millones de dólares en ampliar la capacidad instalada de San Jacinto-Tizate de 10 a 36 megavatios de energía en la primera etapa para abril de 2011, y de 36 megavatios a 72 megavatios para abril de 2012.

Además, la ejecución del proyecto hidroeléctrico El Salto YY, que incorporará 25 megavatios adicionales y en el cual se invertirán 70 millones de dólares.

Rappaccioli también mencionó los proyectos Hidropantasma y Larreynaga, en los que se invertirán 40 millones de dólares para generar 72 megavatios entre los dos.

Agregó que otros 50 millones de dólares se invertirán en la segunda fase del parque eólico Amayo, en el que se pretenden instalar 11 aerogeneradores para añadir 23,1 megavatios de energía a los 40 que está produciendo.

El ministro señaló que la otra empresa eólica, es Eolo de Nicaragua, invertirá 70 millones de dólares para instalar 37 megavatios de energía adicionales.

Rappaccioli dijo que todos esos proyectos contabilizan 497 millones de dólares de inversión en generación eléctrica para el período 2010-2013.

Según los cálculos del Gobierno, en el año 2014 el sistema interconectado de generación de energía en Nicaragua dependerá en un 75 por ciento de recursos naturales y en un 25 por ciento en térmica.

Producción y consumo de energía en CA

La Estrategia 2020 de energía en Centroamérica, publicada por la Cepal, afirma que se estima que en 2008 los países del istmo alcanzaron un consumo final de energía de 179,8 Mbep (Millones de barriles equivalentes de petróleo), 44 por ciento cubierto principalmente por derivados del petróleo, 43 por ciento por biomasa, 12 por ciento electricidad y 1 por ciento por otros.

Agrega que los sectores de mayor consumo energético son el residencial con 45 por ciento (la leña representó el 85 por ciento del mismo) y el transporte con 29 por ciento, principalmente de derivados líquidos del petróleo. Únicamente con respecto al consumo total de derivados de petróleo, el sector transporte utilizó aproximadamente 66 por ciento.

El documento indica que en el Plan Indicativo Regional de Expansión de Generación del período 2009-2023 de mayo de 2009, aparece un listado de 62 proyectos hidroeléctricos que suman 7604,5 megavatios, cifra probablemente más realista del potencial hidroeléctrico del istmo.

 

 

Fuente: El Nuevo Diario

 

 

 

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