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Hidrógeno para rodar en la carretera y electricidad para la ciudad
19/12/2009
Reducir las emisiones de CO2 y desarrollar vehículos alternativos a los tradicionales ha llevado a la industria del automóvil a una carrera tecnológica desconcertante. Con la primera generación de biocombustibles ya descartada, nadie da por muerto al motor convencional, pero la gran apuesta de grupos como Toyota o General Motors son los híbridos, mientras que otros como Renault o Nissan se deciden por el vehículo eléctrico. Más allá, la pila de combustible comienza a asomar como una alternativa que goza cada vez de más crédito.

Con este panorama, Daimler ha optado por un enfoque «amplio y diversificado» que, traducido a su oferta de coches en el futuro, supone mantener los motores de gasolina y diésel como su opción más importante, acompañada por los vehículos eléctricos como una baza destacada para las ciudades y los de pila de combustible alimentada por hidrógeno para la carretera, siempre que se asegure el abastecimiento a través de una infraestructura lo suficientemente densa.

«Las baterías actuales y las que están por llegar no ofrecen suficiente autonomía como para desvincular el coche eléctrico de la ciudad y, francamente, no creemos que las estaciones de intercambio de baterías en la carretera sean viables ni desde el punto de vista económico ni desde el industrial», explica el responsable de desarrollo del Smart eléctrico, Peter Moos.

En cualquier caso, la intención del grupo alemán es dar mayor protagonismo a las tecnologías alternativas. El primer paso será distribuir desde mañana 1.000 Smart eléctricos por distintas ciudades europeas y norteamericanas, empezando por Berlín.

El modelo también se venderá en España, acogido a las ayudas del Plan Movele y con contratos de leasing de cuatro años o 60.000 kilómetros. El precio, que podría ser el doble del convencional, está lejos de las posibilidades de la mayoría de los particulares. Dispone de una batería de iones de litio con la que consigue una autonomía de hasta 135 kilómetros. Su velocidad está limitada a 100 kilómetros por hora y la carga se realiza en ocho horas.

«En ciudad, la gran mayoría de los conductores no se desplaza más de 40 kilómetros, de manera que la autonomía es suficiente», asegura Moos. A partir de 2012, el Smart eléctrico se fabricará en grandes series y estará disponible de forma general.

 

Autonomía de 400 kilómetros

Para un fabricante de coches de gama alta y tamaños entre medianos y grandes como es Mercedes, las limitaciones técnicas del vehículo eléctrico son las razones importantes para mirar a largo plazo en busca de tecnologías que encajen con su estilo, sobre todo en lo referente a potencia y autonomía. En este sentido, la mejor opción para el grupo alemán es la pila de combustible, un componente del vehículo que transforma el hidrógeno en electricidad para moverse sin emisiones y con un radio de acción suficientemente amplio.

Mercedes ya tiene en producción 200 unidades de un gran monovolumen como es el Clase B que serán entregadas en distintos países europeos y norteamericanos desde el año que viene. La autonomía de este vehículo es 400 kilómetros. Dado que sin estaciones de recarga será imposible vender el vehículo, Daimler promueve junto a otras grandes compañías un proyecto para contar con 1.000 hidrogeneras en Alemania en 2015.

 

Fuente: El Mundo

 

 

 

 

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