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Brasil: tormenta política por el apagón
12/11/2009
La oposición y especialistas del sector energético acusan al gobierno de negligencia; convocarán al Congreso al ministro de Energía.

Horas después de que un gigantesco apagón dejara anteanoche a oscuras a 18 de los 27 estados de Brasil, una verdadera tormenta política estalló ayer en el país: la oposición acusó al presidente Luiz Inacio Lula da Silva y a dos de las principales figuras de su gobierno de negligencia en la gestión de la infraestructura eléctrica mientras la opinión pública exigía respuestas al peor incidente de este tipo en una década.

Los líderes opositores aprovecharon sus intervenciones tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado para exigir una explicación, ya que, al igual que algunos especialistas, advirtieron que es "poco creíble" que el apagón hubiera sido causado por problemas meteorológicos, como alega el Ministerio de Minas y Energía.

El apagón dejó a cerca de 60 millones de brasileños sin energía durante por lo menos cinco horas y golpeó a las principales ciudades de Brasil, donde se interrumpió el servicio de subterráneos y no funcionaban los semáforos ni los celulares.

El tránsito de las calles de San Pablo, donde se reportaron informes de asaltos masivos en estaciones de trenes y de ómnibus, entró en caos en medio de la oscuridad. Miles de pasajeros se vieron obligados a salir de los trenes subterráneos detenidos y caminar por las vías para regresar a las estaciones.

Escenas similares se vivieron en Río de Janeiro, donde el corte energético despertó dudas de que esta ciudad esté en condiciones de organizar los Juegos Olímpicos de 2016. Brasil será sede del Mundial de fútbol en 2014.

También Paraguay quedó brevemente a oscuras. "Lo que ocurrió fueron descargas atmosféricas, vientos y lluvias muy fuertes en Itaberá, [en el sur de] San Pablo. Hubo una concentración de esos fenómenos atmosféricos, lo que provocó un cortocircuito en tres circuitos que vienen de Itaipú y el sistema de protección actuó desconectando las líneas de transmisión para que no ocurriese un accidente mayor", dijo ministro de Minas y Energía, Edison Lobão.

"No tuvimos falta de generación de energía. Tuvimos un problema en la línea de transmisión", declaró Lula, que había convocado ayer a Lobão a una reunión urgente para pedirle explicaciones. Mientras tanto, el secretario del Ministerio de Minas y Energía, Marcio Zimmermann, negó ayer versiones de la prensa estadounidense de que la falla se hubiese producido por un "ciberataque".

Pero los especialistas del grupo de Electricidad Atmosférica del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE, por sus siglas en portugués) dijeron que "son mínimas" las chances de que el apagón hubiera sido provocado por un rayo.

"Aunque hubo una tempestad en la región cerca de Itaberá [...] en el horario del apagón, las descargas más próximas del sistema eléctrico estaban a cerca de 30 kilómetros de la subestación", dice el informe del INPE, publicado por el diario Fohla de S. Paulo en su edición de Internet. Y destaca que "la baja intensidad de la descarga no sería capaz de producir una desconexión de la línea".

En tanto, como parte de su embestida contra el gobierno, los miembros de la Comisión de Fiscalización y Control de la Cámara de Diputados aprobaron ayer una moción por la que se le pide a Lobão que se presente en el Congreso para dar explicaciones.

Dilma, en la mira

La oposición, además, se propone convocar a la jefa de gabinete y candidata oficialista para las elecciones de 2010, Dilma Rousseff, que fue ministra de Minas y Energía durante el primer mandato de Lula. Recientemente, Rousseff había dicho, en una crítica al anterior gobierno, que Brasil no volvería a sufrir apagones como los que afectaron al país en 2001.

"El apagón fue la cal para la sepultura de la candidatura de la ministra Dilma Rousseff. Ella vendía la imagen de técnica competente y ahora muestra que es incompetente en el área que trataba como su preferida", dijo el vocero del opositor Partido Demócrata (DEM), Ronaldo Caiado, en alusión la elegida por Lula para sucederlo en el poder.

"La oposición intentará usar el apagón electoralmente, pero las medidas adoptadas hasta ahora garantizan que no se repetirá", afirmó la vocera del gobierno en el Congreso, la senadora Ideli Salvatti y destacó que todos los ministros están dispuestos a presentarse en el Congreso para ofrecer las aclaraciones que sean necesarias.

Hasta el presidente del Senado, José Sarney, un importante aliado del gobierno, afirmó que el corte energético demostró "la fragilidad del sistema eléctrico" nacional.

El apagón, el peor en 10 años en Brasil, se suma a un racionamiento en Ecuador y cortes de energía en Venezuela, en momentos en que América latina comienza a despertarse de la crisis mundial, que frenó proyectos de inversión para reforzar la generación y modernizar la infraestructura.

 

La represa de Itaipú

-Binacional: La represa, ubicada en la frontera entre Brasil y Paraguay, es gestionada por la empresa Itaipú Binacional, brasileña y paraguaya en partes iguales.

-Capacidad: La hasta ahora mayor central hidroeléctrica del mundo genera 14.000 megawatts (que cubren el 19% de la electricidad que se consume en Brasil y el 95% de la de Paraguay).

-Distribución: Brasil, con 195 millones de habitantes, usa el 95% de la energía que genera Itaipú, y paga US$ 360 millones anuales para comprar electricidad no utilizada por Paraguay (que tiene 6 millones de habitantes).

-Construcción: De 196 metros de alto por 8 kilómetros de largo, comenzó a construirse en 1974 en Foz de Iguaçú, sobre el río Paraná. La obra duró ocho años y costó US$ 12.000 millones.

 

La infraestructura, punto vulnerable de la economía

El gigantesco apagón que dejó a decenas de millones de personas sin energía eléctrica durante horas en 18 estados brasileños y en Paraguay sembró dudas con respecto a la confiabilidad de la infraestructura energética de Brasil y subrayó la necesidad de aumentar las inversiones para asegurar que el sector esté a la par del robusto crecimiento económico del país.

En los últimos años, en la gestión del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, la economía brasileña creció y fue capaz de recuperarse rápidamente de los efectos de la crisis global, lo que llevó a convertirla en una de las favoritas de Wall Street. Pero áreas como el transporte y la energía siguen siendo puntos débiles del país más grande de América latina, que será sede en 2014 de la Copa Mundial de fútbol y, dos años más tarde, anfitrión de los Juegos Olímpicos.

"Las larguísimas líneas de transmisión eléctrica de Brasil están muy mal mantenidas", señaló Adriano Pires, director del Centro Brasileño de Estudios de Infraestructura.

"Este apagón demuestra que Brasil es muy vulnerable. No se puede dejar que un país de su tamaño sea rehén de accidentes", agregó Pires.

Analistas dicen que los apagones ocasionales son inevitables, pero que están sorprendidos de que un problema en el sur de Brasil afectara a estados miles de kilómetros al Norte.

"Es necesaria una mejor gestión del sector eléctrico. Al problema no debería restársele importancia [...] Hay un problema con el manejo de los accidentes", dijo Luiz Pinguelli Rosa, ex presidente del gigante estatal de la electricidad Eletrobras.

Por su parte, el director ejecutivo de la consultora Indeco Energía, Otavio Santoro, dijo que siempre hay problemas, pero que no deberían afectar a tantos estados. "El Ministerio de Energía necesita mejorar su coordinación para que esos problemas puedan ser aislados", añadió.

Otros expertos describieron el apagón de cinco horas, el peor en Brasil en una década, como un incidente aislado y no una reiteración de los problemas que obligaron al país a racionar energía ocho años atrás.

"Brasil no tiene problemas con el suministro eléctrico [...] El sistema es confiable, incluso cuando enfrenta el riesgo de este tipo de problemas", dijo César de Barros Pinto, de la Asociación Brasileña de Industrias de Transmisión Eléctrica (Abrate).

Brasil hizo avances en el sector eléctrico luego de una crisis en 2001 y 2002, cuando la falta de lluvias redujo la producción de las plantas hidroeléctricas, que generan más del 80% de la energía brasileña. En ese entonces, la situación dejó al país sin la electricidad suficiente y lo obligó a efectuar racionamientos.

En contraste, el apagón de anteayer fue provocado por fallas en las líneas de transmisión que conectan al país con la represa de Itaipú, en la frontera con Paraguay, que genera el 19% de la energía que se consume en Brasil.

Ayer, Lula defendió la acción de su gobierno en el mantenimiento del sistema eléctrico y negó que el problema reflejara una falta de inversiones.

"No hubo una menor generación de energía. Tuvimos un problema en la línea de transmisión. En siete años hicimos el 30% de todas las líneas de transmisión que se hicieron en los 130 años anteriores”, sostuvo Lula.

Durante su gestión se construyeron nuevas plantas termoeléctricas, que ayudan a prevenir los cortes energéticos cuando no hay lluvias, y se aumentaron las conexiones al interior de la red nacional. Brasil siempre enfrentó grandes desafíos para distribuir la energía a través de su vasto territorio, por lo que requiere una extensa red de líneas de transmisión que, a menudo, pasan por áreas aisladas.

 

Preocupación

El apagón generó preocupación en Brasil, en el último tiempo centro de la atención mundial luego de que Río de Janeiro fue designada la primera sede olímpica sudamericana.

Ladrones aprovecharon la oscuridad para robar cerca del legendario estadio Maracaná, en Río de Janeiro, donde se realizarán la apertura y el cierre de los Juegos Olímpicos de 2016 y la final de la Copa Mundial de fútbol de 2014.

"Qué triste vivir en una ciudad tan linda, pero con una infraestructura tan precaria", se lamentó Igor Fernandes, un estudiante de derecho de 22 años. "Esto no debería ocurrir en una ciudad que va a ser anfitriona de los Juegos Olímpicos."

 

Una región con un déficit energético creciente

El reciente llamado del presidente venezolano, Hugo Chávez, a sus compatriotas para que cuando vayan al baño de noche lleven una linterna y eviten prender la luz tiene tanto de anecdótico como de ejemplo del creciente déficit energético latinoamericano.

La actual realidad energética, que afecta a una decena de países, es justificada en buena parte por el fenómeno de El Niño, que ha provocado fuertes sequías y golpea a algunos de los embalses generadores de energía en la región. El gigantesco corte que se produjo ayer en Brasil (ver aparte) es sólo una muestra del déficit energético regional.

La situación es aún más compleja en la República Dominicana, donde los apagones que sacuden a buena parte del país desde inicios de año causaron violentas protestas, que dejaron por lo menos un muerto. En Santiago, segunda ciudad del país, se reportan apagones de hasta 12 horas, mientras que en Santo Domingo hay cortes eléctricos de hasta 10 horas.

Ecuador, por su parte, está sometido desde el jueves pasado a una serie de racionamientos eléctricos debido a severos problemas de sequía en el Sur, que han afectado el funcionamiento de la central hidroeléctrica de Paute, la mayor del país. El presidente Rafael Correa dijo ayer que los racionamientos por sectores, de entre cuatro y cinco horas, podrían reducirse la próxima semana, pero insistió en su llamado a ahorrar energía.

En tanto, en México, el gobierno decretó el 11 de octubre la extinción de la compañía pública Luz y Fuerza del Centro (LyFC), que operaba en el centro del país, incluida la capital, por "ineficiente e inviable". En los días posteriores al cierre de la empresa, sus operaciones fueron asumidas por la también estatal Comisión Federal de Electricidad, fusión que derivó en algunos cortes de luz menores en las áreas que dependían de LyFC, donde residen 25 millones de personas.

En Cuba, el gobierno aplicó en junio último un drástico plan de ahorro. La campaña incluye severas medidas para los incumplidores en el sector estatal, como sanciones, cierre de empresas y restricciones en el uso de acondicionadores de aire.

Un país que superó una situación apremiante fue Uruguay, que vivió con preocupación el pasado verano por culpa de la sequía y la baja en el nivel de agua de los ríos Uruguay y Negro, donde se encuentran las represas que generan la casi totalidad de la electricidad del país. El gobierno, que tuvo que importar energía desde la Argentina y Brasil, ha comenzado a experimentar con energía eólica.

Por el contrario, naciones como Bolivia, que sufre de sequía actualmente en cuatro departamentos ?lo que ha reducido en 70% las reservas de agua en las represas que alimentan La Paz y El Alto, dicen no tener problemas de suministro eléctrico. En Nicaragua los problemas de suministro eléctrico parecen haberse superado tras recibir de Venezuela plantas térmicas para la generación de energía.

 

 

 

 

Fuente: La Nación

 

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