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Pilas usadas: una de cada cuatro personas las guarda en su casa
13/09/2009
Según una encuesta es porque los consumidores no saben qué hacer con ellas. Las autoridades dicen que a las pilas comunes hay que tirarlas a la basura, pero de a una. Los ambientalistas no coinciden.

Con la esperanza de que algún día se informe qué destino seguro darle a las pilas, uno de cada cuatro consumidores las guarda en su casa porque no sabe qué hacer con ellas. El resto las tira a la basura (50%) o las lleva a lugares donde son recolectadas (20%). Así lo revela una encuesta realizada en todo el país por D'Alessio Irol que, de alguna manera, muestra la falta de información y la confusión que hoy tienen los argentinos sobre el tema.

 

¿Son acciones seguras?

Las opiniones de autoridades sanitarias y ambientalistas están divididas. Los primeros dicen que acopiar pilas no tiene grandes riesgos, ni tampoco mandarlas al relleno sanitario. Los ambientalistas, en cambio, aseguran que no hay pila inocua. Pero en algo coinciden: las recargables, las "botón" (de reloj, por ejemplo) y las baterías de celulares no deben tirarse a la basura porque son muy tóxicas, algo que el 21% hace, según la encuesta a la que accedió Clarín.

Las pilas son generadores portátiles que, a través de reacciones químicas, convierten la energía química en energía eléctrica. No son todas iguales. Se las clasifica en dos grandes tipos: las comunes -una vez utilizadas se descartan- y las recargables, las tipo "botón" y baterías de celulares o de notebooks, entre otras. La ley 24.051 las considera residuos peligrosos.

Las comunes que más se usan son las de carbón-zinc y las alcalinas (zinc y dióxido de manganeso). "Si bien ya no tienen mercurio y es baja la cantidad de metales pesados que poseen, siguen siendo un residuo peligroso", aclara a Clarín Irene Alanis, del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). "En los rellenos sanitarios las carcasas se corroen por la acción climática y los procesos de fermentación de la basura: sus compuestos se escurren (lixivian) y contaminan suelos, napas y cursos de agua", explica Eugenia Testa, de Greenpeace. "Una pila común puede contaminar 200 mil litros de agua", acota Gustavo Protomastro, director ambiental de Sylkers, gestora de residuos electrónicos.

Las recargables tienen una vida útil más prolongada. Cuestan 4 veces más que las comunes pero soportan unas 400 cargas. A diferencia de las comunes, sus componentes (cadmio, níquel, cobalto y litio) pueden ser reciclados y reutilizados en otras pilas recargables.

El dilema es qué hacer con ellas cuando termina su vida útil. ¿Guardarlas? El 26% de los consultados las guarda en envases de plástico o de vidrio, en algunos casos desde hace años. Los expertos advierten que ese acopio -seguramente de pilas con distintos niveles de toxicidad- tiene sus riesgos. "Si las carcasas se deterioran, pueden drenar líquidos que resultan muy irritantes para el organismo. También en el hogar los niños se las pueden llevar a la boca, sobre todo las botón", explica Alanis.

 

¿Tirarlas a la basura?

Autoridades porteñas y nacionales dicen que no hay riesgos de tirar las comunes. Pero aclaran: "hay que desecharlas de a una". "Son peligrosas si el metal sale del armazón, pero las actuales están bien fabricadas", señala Esteban Lyons, director nacional de Control y Fiscalización de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Marcela De Luca, del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la UBA, dice que "hay estudios técnicos que demuestran que el escaso metal que poseen no pasa al agua".

Por ahora, los ambientalistas que creen que la basura "no es el mejor destino", aconsejan dejar de comprar pilas comunes y usar recargables. Y, en adelante, reclaman una política de "responsabilidad extendida al productor" de todas las pilas y para todo el país.

 

Las recargables y las de celulares, las más tóxicas

El 21% de los consumidores del país tira a la basura pilas recargables, "botón" y baterías de celulares, sin saber que sus componentes -níquel, cadmio, cobalto y litio- son metales mucho más tóxicos que los que poseen las pilas comunes. La encuesta de D'Alessio Irol señala, además, que el 86% considera que las comunes son las más contaminantes, mientras que el porcentaje baja 76 en el caso de las recargables. Pero es al revés. La confusión, tal vez, se origina en que se las considera "ecológicas" porque como se recargan con energía eléctrica se pueden usar cientos de veces y así se evita la compra de muchas pilas comunes.

Sólo en la Ciudad de Buenos Aires se tiran 100 kilos de pilas peligrosas por día, señala un reciente estudio del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Se hizo en base a las 10 toneladas de pilas (comunes y recargables) recolectadas por el Gobierno porteño durante ocho meses. Hasta fin de mes se reciben las propuestas de una licitación pública que determinará dónde llevarlas.

"Vimos que las pilas y baterías eran el 0,123% total del flujo de residuos. Parece un número chico, pero son 117 toneladas por año: cerca de 300 kilos por día. De ese total, alrededor del 32% de las pilas que se desechan son altamente contaminantes: unos 100 kilos diarios", informa Marcela De Luca, una de las autoras del estudio.

La Ciudad tiene una norma que obliga a las empresas que venden, producen o importan pilas recargables y baterías, a gestionar sus propios residuos. Kodak, Eveready y Nokia son algunas de las firmas que fijaron diez lugares para que la gente las lleve. El listado está en www.agenciaambiental.gov.ar.

 

 

 

Fuente: Clarín

 

 

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