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Habrían visto otro tipo de magnetismo
04/09/2009
Sería la confirmación de una teoría de 1931. Son los llamados "monopolos magnéticos".

Cualquiera que haya jugado con un imán sabe que tiene dos polos: norte y sur. No importa en cuántas partes lo rompa, cada uno de los trozos resultantes seguirá teniendo un polo norte y uno sur. Y esto ocurre en todos los imanes que se conocen: todas las formas de magnetismo que hasta ahora se habían observado en la naturaleza están basadas en dipolos (dos polos) magnéticos.

Ahora, de acuerdo con un trabajo que se publica en la edición online de Science, un grupo internacional de físicos que trabajó en el Centro Helmholtz, de Berlín, afirma haber observado una rareza que se perseguía desde hace más de setenta años: un monopolo magnético.

"Del mismo modo en que la electricidad tiene cargas positivas y negativas (protones y electrones, respectivamente), que se pueden encontrar separadamente, en 1931 un célebre físico llamado Paul Dirac predijo teóricamente que tenían que existir monopolos magnéticos elementales” explica Santiago Grigera, investigador del Conicet que, junto con el escocés Alan Tennant, dirigió el trabajo mientras era profesor asociado en la Universidad St. Andrews, en Gran Bretaña. Cuando uno dice que tiene un material cargado positiva o negativamente, sabe que tiene más protones que electrones o a la inversa. Cuando uno tiene imanes, lo que les da la magnetización son dipolos que tienen adentro. Lo más elemental que conocemos son los dipolos. Por ejemplo, los electrones mismos tienen un momento dipolar, los átomos pueden desarrollar un momento dipolar según cómo están ordenados los electrones. Así como un electroimán hace que la corriente circule por una espira y produce un campo magnético, los electrones que giran alrededor del núcleo también pueden generar un dipolito magnético."

Una entidad elusiva

En definitiva, explica Grigera, las unidades elementales son en sí mismas dipolos. La pregunta que permanecía pendiente de comprobación era si se podía pensar en cargas magnéticas norte y sur separadas. La respuesta que dio Dirac es que sí y que si las hubiera, tenían que tener ciertas características muy abstrusas, como que cada monopolo tuviera una "cuerda" pegada y que ésta fuera invisible.

Para su experimento, los científicos estudiaron un cristal llamado titanato de disprosio a temperaturas de alrededor de -272 grados. "Lo que observamos nosotros es mucho más simple” continúa: vimos monopolos que no son elementales, sino producto de la excitación de un material; es decir que ocurren dentro del material y no solos en el espacio. Y también logramos ver esas cuerdas, que son como espaguetis. O sea, no es que uno lo vea directamente, lo que ve son neutrones que se van dispersando en distintas direcciones, lo que nos indica la presencia de monopolos. Es un poco como cuando uno ve algo a partir de su sombra..."

Según Grigera, que desde marzo está nuevamente en la Argentina y trabaja en el Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos, este avance en el conocimiento podría ayudar a desarrollar materiales para refrigeración magnética más silenciosos y más eficientes.

Otros físicos, sin embargo, aconsejan tomar estos resultados con cuidado. Consultado vía telefónica, Fidel Shaposnik, de la Universidad de La Plata, afirmó: "A lo largo de todos estos años, la búsqueda de los monopolos magnéticos resultó ser tan ardua que hay quienes, como Alfred Goldhaber, la compararon con la del unicornio. Ocurre que hay tubos de «enrollamientos» magnéticos (solenoides) cuyos efectos son similares a los de un monopolo de la misma forma en que el cuerno de un rinoceronte se parece al del unicornio".

 

 

 

 

Fuente: La Nación

 

 

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