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Las pilas vuelven a la basura
03/09/2009
Licitan el tratamiento y la disposición final de las baterías que nadie quiere. Tras la campaña en la que reunió diez toneladas de pilas usadas y el rechazo de esos desperdicios en las provincias de Córdoba y Buenos Aires, el gobierno porteño propone tirarlas a la basura. Advertencias de Greenpeace y el INTI.

Después de recolectar diez toneladas de pilas que no fueron aceptados por las plantas ubicadas en las provincias de Córdoba y Buenos Aires, el gobierno porteño dice ahora que las baterías de descarte deben ser arrojadas a la basura domiciliaria. Esta nueva recomendación vale para las pilas comunes y las alcalinas, mientras que para las recargables que estén agotadas, la sugerencia oficial es que sean llevadas a los locales de las empresas productoras o importadoras. Desde la organización ambientalista Greenpeace advierten sobre el riesgo de arrojar las pilas comunes entre los residuos domiciliarios: “Aunque los nuevos productos ya no tienen mercurio, quedan en el mercado pilas con ese material. Además, están conformadas por otros metales contaminantes”, dijo a Página/12 Eugenia Testa, responsable del programa de residuos de esa entidad. Greenpeace reclama la sanción de una ley para la gestión de residuos electrónicos, un proyecto que duerme en una comisión del Senado.

El destino de las pilas usadas preocupa muchos usuarios que tienen la voluntad de no contaminar. Los que las guardaban en su casa a la espera de un programa oficial encontraron alivio en la propuesta de la Agencia de Protección Ambiental (APA) del gobierno de Mauricio Macri, que en noviembre pasado lanzó un programa de recolección en los Centros de Gestión y Participación de la Ciudad (CGP). La desilusión les llegó al poco tiempo, cuando el gobierno porteño no encontró destino para las 10 toneladas acumuladas: en el municipio de Bouwer, donde se encuentra una de las plantas capaces de almacenar residuos tóxicos, los vecinos se negaron; algo parecido ocurrió en la provincia de Buenos Aires, donde están radicadas las otras tres plantas que reciben residuos tóxicos: el gobierno provincial argumentó que está prohibido recibir basura tóxica de otros distritos.

El gobierno porteño acaba de lanzar una licitación para el “tratamiento, transporte y/o disposición final” de ese material contaminante acumulado. Por el momento, las diez toneladas de pilas quedaron acumuladas en un depósito ubicado en el Bajo Flores, donde funciona un Centro de Reciclado del gobierno porteño, gestionado por una cooperativa de cartoneros. “No está junto a una escuela infantil, como se publicó, sino a unos 300 metros, con una calle de por medio. Están en tambores plásticos de 200 litros, sellados y aislados contra incendio, por lo cual no presentan riesgos”, dijo a este diario una fuente de Protección Ambiental.

Ahora, con la nueva campaña lanzada por el gobierno porteño, los bonaerenses recibirán las pilas pero en menor dosis, mezcladas con la basura domiciliaria, en sus rellenos sanitarios. Es que la ciudad cambió de estrategia y ahora recomienda una separación de las pilas antes de descartarlas: por un lado, las llamadas “pilas primarias” (las no recargables, de carbón-zinc, litio o alcalinas) van directamente al tacho de basura; por otro, las “secundarias” o recargables, deberían ser desechadas en las agencias que representan las siguientes marcas: Canon, Eveready, Kodak, Hewlett Packard, Nextel, Rayovac, Sony, Nokia y Probattery. Las recargables que no tengan un productor identificado serán gestionadas por la Agencia de Protección Ambiental (en el sitio www.buenosaires.gov.ar está el detalle de las oficinas donde se pueden depositar).

“Lo importante de esta campaña es que logramos un acuerdo con los fabricantes para que se hagan cargo de lo que producen”, dijo a este diario Graciela Gerona, titular de la Agencia de Protección Ambiental.

¿Con qué criterio se adopta esta medida? Desde la agencia ambiental se argumenta que las pilas alcalinas que se comercializan actualmente están “libres de mercurio”, que es el componente más contaminante de las baterías. No obstante, la Ley nacional 26.184, de Energía Eléctrica Portátil, prohíbe la importación de pilas con mercurio (no hay fabricación local de estos productos) pero permite su comercialización hasta 2010. Desde la Agencia Ambiental porteña se recomienda comprar pilas que tengan la leyenda “0% Hg”, “Sin agregado de Hg” o “Sin agregado de mercurio”. “Sólo las pilas identificadas de este modo pueden desecharse con los residuos domiciliarios”, establece el organismo. Desde la APA se recomienda el uso de pilas recargables que, “si bien requieren una inversión inicial mayor (ya que son más caras que las alcalinas) pueden durar hasta cinco años, dependiendo de su uso y carga”.

Para Eugenia Testa, de Greenpeace, el problema es “el doble standard de las empresas productoras, que en la Unión Europea tienen programas para recibir estos residuos y someterlos a tratamiento, y aquí no lo hacen, salvo excepciones”. El otro problema es la falta de legislación, ya que no hay normativas que obliguen a las empresas a hacerse cargo de los residuos que ellas generan. En ese sentido, Greenpeace apoya el proyecto de “presupuestos mínimos de gestión de aparatos electrónicos”, presentado por el senador Daniel Filmus, que incluye la gestión de las baterías usadas. “La Comisión de Medio Ambiente, que debe tratar el tema, no se reúne desde abril”, advirtió Testa, que atribuyó las demoras al “lobby de las empresas para no hacerse cargo de las pilas”.

Si bien admite que las pilas que se comercializan actualmente no tienen mercurio, la especialista de Greenpeace advirtió que “están compuestas por otros metales que son contaminantes, como el litio, el zinc y el manganeso”.

Irene Alanis, coordinadora de la Unidad Técnica de Electrodisposición del INTI, sostiene que “no está mal tirar las pilas comunes a la basura domiciliaria”, pero opinó que ésa debe ser una “medida transitoria”, ya que lo recomendable es “que la ciudad tenga un relleno de seguridad”. Advirtió además que la propuesta del gobierno porteño no toma en cuenta las denominadas “pilas botón”, que suelen utilizarse en juguetes, relojes y cámaras fotográficas, entre otros. “Esas siguen teniendo mercurio, por lo cual no deben ser tiradas a la basura domiciliaria”, alertó.

“En Alemania y otros países de Europa se reciclan todas las pilas: se recuperan los metales que las componen –comentó Alanis a Página/12–. En el INTI, junto con la Universidad Tecnológica Nacional, Regional Avellaneda, y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) estamos haciendo un estudio económico-técnico ecológico para evaluar la factibilidad del reciclado de pilas, lámparas de mercurio y tubos fluorescentes.”

 

 

 

Fuente: Página/12

 

 

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