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El Gobierno apuesta a la energía nuclear, pese a críticas ecologistas
16/07/2009
Los costos y la contaminación son los ejes de un debate que se renovó en todo el mundo.

Avanza la construcción de la central nuclear Atucha II, en Zárate, y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) estudia la reactivación de complejos mineros de uranio, el combustible utilizado en las plantas Atucha I y Embalse, mientras se atiza el debate sobre el desarrollo de la energía nuclear en todo el mundo. La polémica, que se nutre de nuevos bríos a medida que trepa el precio del petróleo y que progresa el proyecto de ley que prevé la construcción de una cuarta planta, discurre en dos grandes ejes: al impacto ambiental de la actividad se opone la defensa de una fuente de energía definida como limpia y barata. La energía nuclear es responsable del 9% de la generación eléctrica del sistema argentino. La incorporación de los 750 MW de Atucha II, en junio de 2011, elevará ese aporte al 15%. Esta cifra crecerá si el Congreso aprueba el mencionado proyecto de ley. El uranio es importado por Nucleoeléctrica Argentina (NASA) y refinado por Dioxitek, ambas estatales, al igual que las centrales.

"La energía nuclear implica continuar con un esquema basado en subsidios imposible de sostener", dijo el director de campaña de Greenpeace, Juan Carlos Villalonga. Según sus cálculos, a los US$ 4000 millones que cuesta Atucha II -desde el inicio de la obra, en 1983- habría que sumarle los costos de importación del uranio, de seguros y de fondos de tratamiento de residuos. "Así, el costo de generación no es rentable. Es una industria que necesita del Estado para sobrevivir."

La opinión de que los costos de Atucha II son más altos que los de cualquier otra central es unánime. El presupuesto previsto para la cuarta planta, que duplicaría la generación de su antecesora, demandará la mitad de la inversión, unos US$ 2200 millones. "Pero no se puede juzgar la energía nuclear por Atucha II, ni a la hidroeléctrica por Yacyretá porque son dos casos excepcionales", advirtió el ex secretario de Energía Jorge Lapeña. Destacó que, aunque las centrales nucleares son más costosas que las térmicas convencionales, tienen costos de funcionamiento más baratos porque el precio del uranio es más competitivo que el del petróleo.

El precio al que NASA importa el uranio asciende a US$ 150 el kilo. De los $ 69,73 que cuesta el MW/hora en Atucha I, $ 33 son de combustible (96 kilos de uranio diarios). "Para funcionar, Atucha II necesitará 180 kilos de uranio por día. En cambio, una central térmica equivalente usa 3000 millones de kilos de gasoil, 3 millones de metros cúbicos de gas o 12.000 kilos de carbón", comparó el director de la central en construcción, José Luis Antúnez. "Con una tarifa de 32 dólares el megavatio, la central recupera la inversión inicial de 2700 millones en menos de 11 años", calculó.

La contaminación en las zonas de extracción del uranio es una de las principales objeciones ambientales. "En las zonas de Los Gigantes (Córdoba), Malargüe y Sierra Pintada (Mendoza), hay 720.000 toneladas de residuos de uranio acumulados que emiten radiación, lo que produce daños severos en la salud, como cáncer y malformaciones", advirtió Juan Schroeder, presidente de la ONG Red de Emergencias Ambientales.

"Durante su actividad las centrales eliminan derivados del uranio como el estroncio 90, celsio 137, yodo 131 y plutonio 239, que son cancerígenos y con horizonte de riesgo de 200.000 años. Una falla humana equivale a varios Chernobyl juntos", indicó el presidente de la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam), Raúl Montenegro. También preocupan los residuos. En sus 35 años de vida útil, Atucha I acumuló 10.000 columnas de combustible en piletas de agua pesada, que todavía no tienen destino definido porque no se cuenta con la tecnología para tratarlos.

Sin embargo, para el director institucional de la CNEA, Gabriel Barceló, el impacto ambiental es nulo. "Bajo sistemas de control, la energía nuclear es segura y ayuda a disminuir las emisiones de dióxido de carbono. Lo demuestra la tendencia a recuperar lo nuclear, después de años de mala prensa", afirmó.

 

 

 

 

Fuente: La Nación

 

 

 

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