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El desafío de la energía limpia en la Antártida
01/07/2009
El autor comenta la necesidad de desarrollo de fuentes alternativas ante el impacto medioambiental que se observa en los polos. La oportunidad y el potencial de la conversión de Hidrógeno.

El continente antártico se mantiene relativamente a salvo de la depredación humana. Sin embargo, la presencia de una importante cantidad de bases militares o científicas hace que la integridad del ecosistema antártico comience a degradarse sensiblemente. La energía necesaria para sostener la calefacción continua de viviendas y otras dependencias se obtiene a partir de combustibles fósiles que son contaminantes (gasoil, gas licuado, etc.). Los factores ambientales y económicos, sumados a la presión internacional, hacen que la búsqueda de una solución sustentable para el problema energético en la Antártida sea urgente.

En la Antártida existe un gran potencial de energía eólica que puede ser aprovechado con mínimo impacto ambiental. Pero ésta, como otras formas de energía renovable, tiene la característica de estar disponible intermitentemente, lo cual se vuelve indispensable contar con un sistema de almacenamiento de energía: tradicionalmente bancos de baterías que almacenan energía. Este esquema, sin embargo, posee algunos inconvenientes. Por ejemplo, no es viable cuando se trata de abastecer grandes consumos de energía, pues se requerirían enormes, costosos y poco prácticos bancos de baterías, que por otra parte contienen normalmente importantes cantidades de metales y sustancias potencialmente contaminantes. 

Producir Hidrógeno

En las baterías la energía eléctrica se transforma en energía química y viceversa, es un sistema de transformación y contención de energía al mismo tiempo. Si se pudiera almacenar la energía química fuera de las máquinas donde se produce la transformación, se podría entonces acumular y transportar la energía sin limitaciones. Este esquema es el que se ha desarrollado intensamente en los últimos años en torno al Hidrógeno como portador o “vector” energético. La idea es producir Hidrógeno mediante energía eléctrica a partir del agua, almacenarlo, transportarlo si es necesario y utilizarlo para generar nuevamente electricidad, calor o aplicarlo directamente en motores de combustión interna. En todos los casos, el producto final del proceso es solo agua, cerrándose así el ciclo con contaminación casi nula. Este plan requiere para su implementación, desarrollar las tecnologías para la producción, almacenamiento y uso seguro y eficiente del Hidrógeno.

En el ITBA se está trabajando desde hace varios años en el estudio y desarrollo de las tecnologías del Hidrógeno. Por esta razón, la institución fue convocada por la Fundación Hidrógeno Santa Cruz para participar del proyecto MAEL (Módulo Argentino de Energía Limpia), cuyo primer objetivo fue construir un sistema experimental para producción, almacenamiento y usos del Hidrógeno, a partir de energía eólica. El ITBA se comprometió a desarrollar y construir el electrolizador del MAEL I. El electrolizador es el corazón del sistema, es el equipo donde se produce la electrólisis que separa el Hidrógeno y el Oxígeno contenidos en el agua.

Para construir el electrolizador, se armó un equipo de trabajo formado principalmente por ingenieros egresados del ITBA y alumnos. A principios del año 2008, el electrolizador estaba cursando sus primeras pruebas y en abril de ese año se pudo integrar el MAEL I. En diciembre se embarcó todo el material en el Buque Canal de Beagle de la Armada Argentina y posteriormente partió el equipo que tendría la misión de instalar el MAEL I en la Base Esperanza. El grupo que realizó la instalación estuvo compuesto por tres profesionales del ITBA bajo mi coordinación, un integrante de la Asociación Argentina del Hidrógeno y un oficial del Ejército Argentino.

Proteger la biósfera

Desde un principio la concreción del objetivo de la misión se mostró como muy difícil de alcanzar. El trabajo contra reloj fue la constante durante toda la misión. Pero finalmente se logró instalar completamente el MAEL I, compuesto por un aerogenerador de 5 kW ubicado a 400 m del resto de la instalación, un contenedor que alberga el electrolizador, el grupo electrógeno a hidrógeno, baterías, electrónica de potencia y sistemas de seguridad. El contenedor se ubicó a pocos metros de la “casa laboratorio”, destinada a la experimentación con sistemas de energía alternativa, donde se instaló un horno y una hornalla a Hidrógeno, un equipo de soldadura a Hidrógeno y Oxígeno y los sistemas de ventilación y detección.

Así, una máquina de casi 800 kilogramos de peso, que involucra componentes electroquímicos, mecánicos y electrónicos, completamente desarrollada, diseñada y construida en el ITBA, abre una nueva etapa de energía limpia en la Antártida. Creemos que es posible que con estas acciones estemos contribuyendo a dar pasos hacia un desarrollo más consistente de sistemas de aprovechamiento de fuentes de energía renovables en la Argentina, para la protección de la biosfera y el bien de toda la sociedad.

 

 

 

Fuente: El Cronista

 

 

 

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