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Cammesa, al borde del desfinanciamiento
08/06/2009

Si Cammesa no tuviera suficiente con su deuda total, en los últimos meses se le agregó un motivo más para que la misma crezca. Desde abril, como anticipó El Cronista, algunas distribuidoras dejaron de pagarle la energía mayorista, en un quebranto que supera $ 60 millones.

Según un informe oficial al que accedió este diario, algunas de las que había dejado de pagar se pusieron al día, pero otras ingresaron al club de los deudores. Se trata de distribuidoras, muchas cooperativas, que no pueden aplicar aumentos, y en consecuencia interrumpen la cadena de pagos con Cammesa.

Entre los que saldaron se encuentran la estatal cordobesa EPEC, que canceló casi el 100% de una deuda que, a principios de año, ascendía a $ 24,5 millones; la Secheep del Chaco, que bajó de $ 17 millones a poco más de $ 15,5 millones; y la santacruceña SPSE, que cubrió la totalidad de una deuda de $ 1.300.000. A pesar de que este ingreso representa casi el 50% del pasivo total, la recuperación financiera no se sintió en las cuentas de la administradora mixta que preside el ministro de Planificación, Julio De Vido: el mismo detalle de cobranzas registra mayores deudas en la formoseña Edefor (antes $ 5 millones, hoy $ 6.400.000), y la catamarqueña Edecat (antes $ 13.500.000, hoy casi $ 15.700.000); sumado esto a la aparición de dos nuevos morosos, la Cooperativa de Puerto Madryn, $ 2.300.000; y la compañía eléctrica de Corrientes, DPEC, con casi $ 9 millones. Además, según confirmaron desde Cammesa, “se está empezando a acumular morosidad de buena parte de las cooperativas de todo el país” que sumaría cerca de $ 4 millones. El escenario es aún más complejo si se tiene en cuenta que la distribuidora de Tucumán, EDET, que volvió atrás los aumentos por pedido de la Justicia, no resolvió aún su situación y le sigue pagando a Cammesa el precio mayorista previo a las subas.

Esa acumulación de deuda de las distribuidoras con el mercado afecta, por sobre todo, a los generadores, que no reciben el dinero correspondiente por la energía entregada. Hoy, el rojo que la administradora mantiene con el sector por esta cuestión asciende a más de $1.800 millones (la deuda total es de $18.000 millones). “Les damos la llave y que ellos (el Estado) operen”, señalaron disgustados empresarios de la generación privada, para inmediatamente aducir que, “con estos costos, es imposible trabajar”. Hasta octubre último, el Gobierno nacional cubrió con fondos propios lo que no pagaban los usuarios a través de la tarifa, pero ante el vaciamiento de la caja dejaron que el sistema se hiciera cargo, logrando el efecto contrario de incrementar la deuda. Entre los empresarios hay otro miedo: lo que pueda suceder luego del 28 de junio. Cada vez son más generalizadas las modificaciones sobre las excepciones a los aumentos, lo que descarta gente que podría pagar una tarifa más acorde a su consumo y que, por todo esto, no lo hace.

Además de controlar la compra y venta de energía mayorista, Cammesa regula la adquisición de combustibles para las centrales, pero no absorbe dinero por esas transacciones. Según fuentes del sector, informalmente se sabe que esas partidas, que ya suman u$s 5.600 millones, “se dan por perdidas, porque nunca el Gobierno las consideró cifras reintegrables”.

El otro foco importante de mora es el fuel de Venezuela: la deuda con PDVSA asciende a u$s 740 millones, aunque, según explicaron desde la compañía, “es un tema confuso, porque la cifra se empezó a acumular cuando, antes de la crisis energética, llegaban barcos con fuel que no necesitábamos, se quedaban igual y pretendían cobrarlo”.

 



Fuente: El Cronista

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