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Cultivar hierbas perennes para biocombustibles es más eficaz contra el cambio climático que el maíz
27/01/2009
Incluso la eliminación de los restos vegetales del cultivo de maíz que se destinan a la producción de biocarburantes contribuye en mayor grado al cambio climático que el cultivo de determinadas hierbas perennes. Son algunas de las conclusiones a las que ha llegado un equipo de investigadores de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos. 

Evan DeLucia, profesor de biología de las plantas en la Universidad de Illinois, e investigador principal del estudio que apareció el mes pasado en la revista Global Change Biology Bionergy, analizó junto a su colegas estimaciones ya publicadas sobre los cambios en el carbono orgánico de los suelos en áreas que dejaron de ser tierras naturales o campos agrícolas convencionales para ser convertidas en zonas de cultivo de vegetales bioenergéticos.

Los estudios se concentraron en cultivos de maíz, caña de azúcar y en especies de hierbas nativas de Estados Unidos típicas de las praderas, como las del género Miscanthus o de Panicum virgatum. También evaluaron los impactos derivados de la recogida y uso, para la fabricación de biocombustibles, de los desechos vegetales que habitualmente se dejan sobre el campo cuando se cosecha el maíz.

Un siglo para restituir los niveles de carbono originales

La conclusión más relevante del estudio advierte de que la conversión de tierras originales de praderas y bosques a cultivos de caña de azúcar redujo sustancialmente el contenido de carbono orgánico en el suelo, generando un déficit que podría tardar mucho en corregirse. Por el contrario, las hierbas perennes añaden y fijan carbono al suelo cada año. Según DeLucia, “puede pasar todo un siglo antes de que la caña de azúcar restituya a la tierra los niveles de carbono que existían antes de su siembra en suelos vírgenes”.

Recoger los residuos de maíz para la producción de etanol a partir de materias lignocelulósicas redujo igualmente el contenido de carbono en el suelo. Cuantos más desechos vegetales se recogieron, más disminuyó el contenido de carbono en la tierra. Por este motivo, DeLucia concluye que “sembrar hierbas perennes en tierras de cultivo existentes tuvo los efectos más beneficiosos sobre el carbono del suelo”.

Fuente: www.energias-renovables.com

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