Tecnología
Lámparas de inducción magnética
Las lámparas de inducción magnética son lámparas fluorescentes sin electrodos. La eliminación de electrodos y filamentos da como resultado una lámpara que tiene una vida útil de entre 60000 y 100000 horas. Esta tecnología, además de reducir costos de mantenimiento con respecto a instalaciones de iluminación convencionales, supone un ahorro energético aproximado del 60% respecto a las lámparas sodio. Esto permite que la inversión de su instalación sea amortizada dentro del periodo de garantía del producto.

También conocidas como lámparas de inducción electromagnética, sin electrodos o electrodless, basan su funcionamiento en el principio de gas de descarga de las lámparas fluorescentes convencionales y en el principio de inducción electromagnética de alta frecuencia y su característica principal es que no poseen filamentos ni electrodos.

La eliminación de electrodos y filamentos da como resultado una lámpara que tiene una vida útil de entre 60000 y 100000 horas.

 

 

Causas de fallas en lámparas

La mayor parte de los sistemas de iluminación que se utilizan actualmente tienen algo en común: los electrodos metálicos. Estos generalmente están ubicados en los extremos de la lámpara y se utilizan para que la corriente eléctrica fluya desde la fuente hacia el interior de la cámara de la lámpara. Como es de suponer, los principales motivos de fallas de este tipo de lámparas son los siguientes:

 

• El fallo de los filamentos, debido al agotamiento del material del filamento con por los átomos que va extrayendo el fluir de la corriente eléctrica (las bandas oscuras que se ven en los extremos de las lámparas fluorescentes usadas son causados por la evaporación de los filamentos de metal que se depositan en el interior de la capa de fósforo).

• Las vibraciones que rompen el filamento, sobre todo cuando se encuentra caliente, ya que se encuentra cerca de su punto de fusión y por lo tanto es más frágil.

• Fallas en la integridad del sellado de la lámpara, generalmente causadas por el estrés térmico en el área donde los electrodos pasan a través de las paredes de cristal. La ruptura del sello puede ser repentina y completa o presentarse como una fuga lenta, permitiendo la entrada de gases atmosféricos que contaminan el interior de la ampolla.

 

El sueño de los inventores de sistemas de iluminación ha sido producir una lámpara sin electrodos internos para eliminar este tipo de fallas comunes. En una lámpara sin electrodos el tubo está completamente sellado y por lo tanto no hay posibilidad de contaminación atmosférica por fallas del sellado y, por no utilizar electrodos ni filamentos, estos no se desgastan con el tiempo, ni ennegrecen el interior de la lámpara.

Esta tecnología, además de reducir costos de mantenimiento con respecto a instalaciones de iluminación convencionales, supone un ahorro energético aproximado del 60% respecto a las lámparas sodio.

En una lámpara sin electrodos, las principales causas de fallas son los siguientes:

 

• El agotamiento de la amalgama de mercurio dentro del bulbo. Cuando los iones de mercurio se excitan y bombardean las sales de fósforo, un pequeño porcentaje de ellos es absorbido por el revestimiento de fósforo. Una vez que los iones de mercurio en el interior del bulbo se agotan, la lámpara emite una luz más tenue y debe ser reemplazada.

• El fallo de la electrónica del balasto o equipo auxiliar utilizado para hacer funcionar la lámpara. La alta calidad de los componentes electrónicos producidos y empleados hoy en día permiten garantizar la longevidad de estos balastos. De todos modos, al producirse una falla, en el equipo auxiliar, su reemplazo es sencillo ya que se encuentra instalado en el exterior de la lámpara.

 

 

Lámparas sin electrodos

En la actualidad existen en el mercado dos tipos de lámparas sin electrodos: las lámparas de microondas y las de inducción magnética. Una lámpara de microondas bombardea con energía de radiofrecuencia una cápsula de azufre, esto hace que el azufre se caliente hasta convertirse en un plasma que emite luz. La cápsula debe girar para evitar el calentamiento desparejo y además debe ser refrigerada por un ventilador. Por ello estas lámparas contienen partes mecánicas móviles. Estas lámparas no han encontrado aceptación fuera de las instalaciones de investigación, debido a su costo y sus requisitos de mantenimiento.

Las lámparas de inducción magnética son, básicamente, lámparas fluorescentes con bobinas de inducción magnética envolviendo una parte del tubo. La energía de alta frecuencia del equipo electrónico se envía a través de cables que forman una espiral alrededor del anillo inductor de ferrite. La bobina de inducción produce un fuerte campo magnético que viaja a través de las paredes del tubo de vidrio, induciendo una corriente eléctrica en el interior del tubo, así excita los átomos de mercurio, haciendo que emitan luz ultravioleta, que es convertida en luz visible por el recubrimiento de fósforo en el interior del tubo.

El sistema puede ser considerado como una especie de transformador, donde el inductor es la bobina primaria mientras que los átomos de mercurio dentro del tubo forman una única espira de la bobina secundaria, por lo tanto la energía eléctrica es acoplada a través de la pared de vidrio de la lámpara para excitar los átomos de mercurio.

El sistema puede ser considerado como una especie de transformador, donde el inductor es la bobina primaria mientras que los átomos de mercurio dentro del tubo forman una única espira de la bobina secundaria, por lo tanto la energía eléctrica es acoplada a través de la pared de vidrio de la lámpara para excitar los átomos de mercurio.

Una variante primitiva de esta tecnología, una ampolla de vidrio en forma de lamparita tradicional, tiene un tubo de vidrio en la cavidad central, su interior está recubierto con fósforo y se llena con gas inerte y un poco de mercurio. La bobina de inducción se enrolla alrededor de un eje de ferrita que se inserta en el centro del tubo de ensayo y es excitado con energía de alta frecuencia proporcionada por un balasto electrónico externo.

Las ventajas de las lámparas de inducción son: una vida útil muy larga, ausencia de electrodos internos y un muy alto factor de conversión de energía en luz, debido a la alta eficiencia de los balastos electrónicos de alta frecuencia, que es cercana al 98%. Estos beneficios se traducen en un considerable ahorro de costos de energía superiores al  55% y costos de mantenimiento mínimos, en comparación con los otros tipos de lámparas que sustituyen.

 

 

Como funcionan las lámparas de inducción

Al igual que en las lámparas fluorescentes comunes, la variación de la composición de las partículas de fósforo del recubrimiento interior de las de inducción, permite obtener lámparas con diferentes temperaturas de color e incluso con diferentes colores.

Las lámparas de inducción magnética requieren un emparejado correcto con el equipo auxiliar electrónico para su buen funcionamiento. El balasto tiene una entrada de corriente alterna que se rectifica a corriente continua. Los circuitos de estado sólido, posteriormente, la oscilan y convierten esta corriente continua en corriente alterna de alta frecuencia de alrededor de 250 kHz, dependiendo del diseño de la lámpara. La corriente de alta frecuencia alimenta la bobina de inducción que envuelve el núcleo de ferrite del inductor. La alta frecuencia crea un fuerte campo magnético en el inductor, que acopla la energía a través del vidrio a los átomos de mercurio que se hallan dentro del tubo o la lámpara.

La lámpara de inducción comienza su encendido entregando aproximadamente un 85% de la intensidad luminosa nominal, al minuto alcanza el 90% y a los cinco minutos de su encendido alrededor del 100%.

Los balastos cuentan con circuitos de control que regulan la frecuencia y la corriente de la bobina de inducción para asegurar el funcionamiento estable de la lámpara. Además disponen de un circuito que produce un gran pulso de inicio de corta duración (de unos 50 milisegundos), que ioniza los átomos de mercurio inicialmente y enciende la lámpara. Las lámparas de inducción magnética no se inician con el 100% de intensidad de luz, ya que necesitan unos segundos para que el contenido de mercurio de la amalgama entre en calor y libere átomos de mercurio, después de esto la lámpara comienza a brillar.

La lámpara de inducción comienza su encendido entregando aproximadamente un 85% de la intensidad luminosa nominal, al minuto alcanza el 90% y a los cinco minutos de su encendido alrededor del 100%. Este tiempo de calentamiento no es necesario cuando se produce un microcorte o un corte breve, dado que el interior de la lámpara permanece a temperatura de trabajo. Por ello, otra ventaja de este tipo de lámparas es que produce una iluminación aceptable en todo momento sin que se produzcan los apagones ni los parpadeos de los otros tipos de lámparas.

El control y la regulación de la corriente de la lámpara por el balasto, y el uso de circuitos controlados por microprocesador, permiten a los balastos funcionar con una eficiencia cercana al  98%, entonces sólo alrededor del 2% de la energía se pierde en el equipo auxiliar de la lámpara de inducción. Las pérdidas en balastos de lámparas tradicionales está entre el 12% y el 20%.

 

Mantenimiento del flujo luminoso

La rapidez con la que la emisión de luz disminuye con el tiempo, es otro factor importante en los sistemas de iluminación. A medida que envejecen las lámparas, la cantidad de luz que producen disminuye, así como su eficiencia de conversión de energía. Esto se debe a varios factores, como el agotamiento del filamento, la pureza del gas de relleno, la absorción de las moléculas del gas en la estructura de la lámpara a lo largo del tiempo, los cambios en la presión interna entre otros.

El siguiente gráfico muestra la vida útil esperada y la tasa de decaimiento del flujo luminoso de diversos tipos de lámparas, incluyendo las lámparas de inducción magnética. Aquí se aprecia que las lámparas de inducción, tienen la tasa más alta de mantenimiento del flujo luminoso, esto es consecuencia de la falta de electrodos internos o filamentos.

Las lámparas de inducción, tienen la tasa más alta de mantenimiento del flujo luminoso, esto es consecuencia de la falta de electrodos internos o filamentos.

 

 

 

Eficiencia de los balastos

Cuando los fabricantes hablan de la potencia de las luces, se refieren, por lo general, únicamente a la potencia consumida por la lámpara. Esta cifra no incluye generalmente la potencia perdida en el balasto, que es la cantidad de energía consumida por el balasto. Al medir la energía consumida por una lámpara, el resultado será siempre un número superior al que indica la lámpara (con excepción de las lámparas incandescentes, ya que no tienen balasto).

Por lo general, los Balastos tienen unas perdidas de entre el 10 y el 20% de la energía consumida por la luminaria. Así, una lámpara de halogenuros metálicos de 400 W con un balasto de bobina con unas perdidas del 16% consume 464 W. A medida que la edad de la lámpara se incrementa, esta cifra aumenta debido a la energía extra necesaria para alimentar las lámparas. Los balastos electrónicos son mucho más eficientes que los bobinados, por lo general las pérdidas de estos están en el rango del 8%. Así, una lámpara de halogenuro metálico de 400 W con reactancia electrónica incrementa su perdida en un 8%, luego el consumo total será de 432W.

Los balastos electrónicos de alta frecuencia en las lámparas de inducción magnética tienen unas perdidas en el balasto de alrededor del 2%.

Los balastos electrónicos de alta frecuencia en las lámparas de inducción magnética tienen unas perdidas en el balasto de alrededor del 2%. Por lo tanto, una lámpara de inducción de 200W consume unos 204 watts en total. Mientras que la diferencia entre lo que consume una lámpara de 216W y lo que consume una lámpara de 204 vatios (12 W) puede parecer pequeña, cuando se multiplica por decenas o incluso cientos de lámparas instaladas en un edificio, y teniendo en cuenta las horas que funcionan las luminarias, esto puede representar un significativo ahorro anual de energía.

 

El factor de potencia

El factor de potencia o (coseno φ) en sistemas eléctricos de corriente alterna es la relación entre la potencia activa y la potencia aparente. La potencia activa es la capacidad del circuito para realizar un trabajo en un momento determinado. La potencia aparente es el producto de la corriente y el voltaje del circuito. Los dispositivos resistivos puros, como las lamparitas incandescentes no afectan el factor de potencia, mientras que cualquier dispositivo que contenga transformadores o capacitores afecta al factor de potencia (la bobina de los balastos es un tipo de transformador). Debido a que pequeñas cantidades de energía son almacenadas en la carga y luego devueltas a la fuente, o debido a una carga no lineal, que distorsiona la forma de onda de la corriente debido a las bobinas, transformadores o capacitores, la potencia aparente será siempre igual o mayor que la potencia activa. Los dispositivos con bajo factor de potencia producen un aumento de las pérdidas en el sistema de distribución de energía y por lo tanto producen un incremento en los costos del uso de energía eléctrica.

Cuando una lámpara de halogenuros metálicos de 400W intenta reencenderse después de un apagado corto, esta consume una potencia aparente de unos 540 VA y su factor de potencia es de 0,01 (no se trata de ningún error, el factor de potencia desciende hasta 0,01), esta situación se suele prolongar más de quince minutos. Las lámparas de inducción magnética se reencienden instantáneamente sin producir picos de tensión ni corriente, consumiendo en todo momento su potencia nominal, o menos si necesita recalentarse, con un factor de potencia entre 0,98 y 1.

El factor de potencia se expresa como el Cos φ de un dispositivo. Cuanto más se acerca a 1 el valor del Cos φ el dispositivo utiliza más eficientemente la potencia suministrada y por lo tanto el aparato es más eficiente energéticamente. Los balastos electrónicos de las lámparas de inducción tienen un Cos φ, regulado por un circuito integrado de Control del Factor de Potencia, superior al 0,98, con valores que van típicamente de 0,99 a 1, lo que significa que menos del 2% del total energía consumida por el aparato se deberá a energía reactiva no productiva.

 

 

La carga térmica

La perdida de energía en los balastos y lámparas se manifiesta generalmente en forma de calor. Este es un costo adicional oculto debido a la ineficacia de algunos de los sistemas de iluminación. Además, el exceso de calor debe ser eliminado del ambiente por el sistema de aire acondicionado. Con la instalación de lámparas de inducción magnética se reduce la carga térmica y por lo tanto la cantidad de la energía que necesita el aire acondicionado para eliminar el exceso de calor. Esto es especialmente importante en las luminarias utilizadas en los recintos de almacenamiento refrigerado y en armarios de alimentos. Nuevamente, la cantidad de energía que se ahorra puede ser pequeña, pero el efecto multiplicador de los muchos aparatos de un edificio la convierte en importante.

Las lámparas de inducción magnética producen mucho menos calor que los tipos convencionales a los que sustituyen.

La reducción de la carga térmica permite otra manera de ahorrar energía y dinero. Las lámparas de inducción magnética producen mucho menos calor que los tipos convencionales a los que sustituyen, con el consiguiente ahorro en costos de aire acondicionado. El amplio margen de temperaturas de funcionamiento y la baja producción de calor de las lámparas de inducción, las convierte en una opción ideal para los ambientes refrigerados, tales como áreas de refrigeración de alimentos y de almacenamiento de flores.

 

 

La calidad de la luz

Calidad de la luz es un concepto difícil de definir, ya que en este momento, no existe una manera científica y objetiva de medir o cuantificar la calidad de la luz. Sino que se trata de un juicio subjetivo de las personas que perciben que ciertas luces tienen una calidad de luz diferente de otras.

Las personas en un ambiente iluminado por lámparas incandescentes de bajo Kelvin, ya sean fluorescentes o de otro tipo, percibimos la luz como más cálida. Mientras que un ambiente iluminado con lámparas de alta temperatura de color expresada en grados Kelvin (Como los fluorescentes de color blanco frío) se percibe como más luminosa o fría. Otros factores, como el casi imperceptible parpadeo de las lámparas que usan balastos de bobina, el resplandor de las luces puntuales y una mala distribución de la luz por parte de los accesorios, contribuyen a una percepción de luz ambiente de mala calidad.

Las personas en un ambiente iluminado por lámparas incandescentes de bajo Kelvin, ya sean fluorescentes o de otro tipo, percibimos la luz como más cálida.

Las lámparas de inducción magnética son una fuente radiante de gran superficie (fuente extensiva) por lo que deslumbran menos. Ofrecen un alto factor S/P, lo que conduce a una mejor agudeza visual y a una reducción de la fatiga ocular y de las quejas relacionadas con la fatiga. La distribución de luz de las lámparas de inducción, con mayor temperatura de color, con una buena distribución espectral y sin parpadeo contribuye a una percepción de alta calidad de la iluminación.

 

 

Ahorro de energía

La sustitución de las lámparas por otras que sean energéticamente más eficientes permite ahorrar dinero y energía. El ahorro de energía es importante no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde la perspectiva de la reducción de consumo de combustibles fósiles utilizados para generar la electricidad y de la reducción de las emisiones de CO2, contribuyendo a reducir el cambio climático y el calentamiento global.

Si un almacén, por ejemplo, tiene 20 lámparas de halogenuros metálicos, con una potencia nominal de 400 W cada uno y usa balastos bobinados, con pérdidas en el balasto del 16%, entonces el consumo total de energía es de 9280 W o 9,28 kW. Si estas luces se encuentran en funcionamiento 8 horas por día, entonces la energía consumida sería de 74,24 kWh por día.

El reemplazo de estas 20 lámparas con inducción magnética de 200 W nominales, que utilizan balastos electrónicos con un 2% de perdidas, produce un consumo de energía de 4080 W (4,08 kW), con un consumo de energía de solo 32,64 kW/h por día. Esto representa un ahorro de energía eléctrica superior al 50%.

Los 41,6 kWh de energía que se economizan, no sólo contribuyen a ahorro en los costes, sino que representa 1,04 kilogramos de CO2 menos emitidos por cada kWh de electricidad no consumido, luego reduce las emisiones de CO2 en 43,26 kilogramos por día de servicio.

El ahorro de energía es importante no sólo desde el punto de vista financiero, sino también desde la perspectiva de la reducción de consumo de combustibles fósiles utilizados para generar la electricidad y de la reducción de las emisiones de CO2, contribuyendo a reducir el cambio climático y el calentamiento global.

Otro ahorro aun mayor puede provenir del encendido instantáneo en frío y de las impresionantes características de reencendido de lámparas de inducción descritas anteriormente. En algunos ambientes, iluminados por las lámparas convencionales, y que no estén en uso continuo, las lámparas convencionales permanecen encendidas durante todo el día, ya que el tiempo que se debe esperar a que las luces proporcionen una iluminación adecuada cada vez que alguien debe entrar en la zona, representa una gran cantidad de horas-hombre perdidas. Mientras que las luces de inducción magnética producen alrededor del 85% de su emisión total recién conectadas, se calientan muy rápidamente (entre 60 y 90 segundos) y la iluminación inicial suele ser más que suficiente para que los operarios tengan una iluminación suficiente mientras llegan al lugar en el que han de realizar su actividad y el total de iluminación para realizar esta. Por lo tanto se produce un ahorro adicional mediante el uso de las lámparas de inducción sólo cuando el ambiente está ocupado.

 

 

Costos de mantenimiento

Los costos de mantenimiento también se reducen significativamente con la instalación de luminarias de inducción. Las lámparas de sodio y de halogenuros metálicos normalmente deben ser reemplazadas cada 8000 a 15000 horas, ya que se estropean. En algunas aplicaciones deben ser reemplazadas en ciclos de mantenimiento más cortos, cuando la emisión de luz se reduce por debajo del 70%. Esta tarea requiere que una persona monte andamios, grúas o escaleras para llegar hasta el aparato y cambiar la lámpara. Si las lámparas están ubicadas en áreas ocupadas, esto también puede suponer una interrupción de las tareas.

Las lámparas de inducción tienen una vida útil de entre 60000 y 100000 horas, luego la frecuencia de cambio de la lámpara y sus costos asociados se reducen considerablemente.

Las lámparas de inducción tienen una vida útil de entre 60000 y 100000 horas, luego la frecuencia de cambio de la lámpara y sus costos asociados se reducen considerablemente.

 

 

Eficiencia lumínica

Una de las características que transforman a las lámparas de inducción en una excelente alternativa a las luminarias tradicionales es que tienen la mayor eficiencia en lo que se refiere a conversión de energía, una vez que el factor de corrección es aplicado (tienen un alto rango S/P de 1.96 a 2.25), lo que les permite producir una luminosidad que es mejor aprovechada por el ojo humano, y utilizando para ello menos energía eléctrica.

Una de las características que transforman a las lámparas de inducción en una excelente alternativa a las luminarias tradicionales es que tienen la mayor eficiencia en lo que se refiere a conversión de energía.

 

 

Beneficios para el  medio ambiente

Además del ahorro de energía eléctrica y la consiguiente reducción de las emisiones de CO2 producido en la generación de esta energía, las luces de inducción magnética ofrecen otro importante beneficio del medio ambiente.

Casi todas las tecnologías de iluminación moderna dependen del uso de mercurio en el interior de la ampolla de la lámpara para su funcionamiento. Al considerar el impacto ambiental del mercurio usado en la iluminación, hay que tener tres factores principales en consideración:

 

• El tipo de mercurio (sólido o líquido) que está presente en las lámparas.

• La cantidad de mercurio presente en un determinado tipo de lámpara.

• La vida útil de la lámpara que va a determinar la cantidad de mercurio utilizado por hora de operación.

 

El mercurio líquido es la forma más común de mercurio utilizado en la iluminación y representa el mayor peligro. Si una lámpara se rompe, el mercurio puede encontrar su camino dentro de las grietas en los suelos de cemento o en los resquicios en otro tipo de revestimientos. Con el tiempo, el mercurio líquido volátil se evapora en la atmósfera provocando una situación de bajos niveles de contaminación. Cuanto mayor sea la cantidad de mercurio líquido presente en el interior de una lámpara, mayor será la contaminación resultante y su duración.

El mercurio puede ser aleado con otros metales en una forma sólida llamada amalgama. Este es el tipo de mercurio usado en las lámparas de inducción. Es similar a la amalgama usada en relleno de piezas en cirugía dental. Esta forma sólida de mercurio representa mucho menos riesgos ambientales que el mercurio líquido, de hecho, muchos la hemos llevado en nuestras propias piezas dentales. La pequeña pieza de amalgama se puede recuperar fácilmente en el caso de una rotura de las lámparas de inducción y por lo tanto puede ser reciclada adecuadamente, con poco o ningún riesgo de crear un área contaminada en el local contaminado. La amalgama de mercurio sólido es también más fácil de recuperar para su reciclado al final de la vida de la lámpara.

Las lámparas de inducción utilizan una menor cantidad de mercurio de cualquier otra tecnología de lámparas.

La amalgama de mercurio de las lámparas de inducción magnética agotadas, se debe almacenar separada de otros residuos y puede ser reciclada de manera segura por empresas especializadas. El mercurio se puede recuperar de los residuos de amalgama a través de un proceso de destilación y así puede ser retirado de la circulación o bien reutilizado en nuevos productos para los que resulte indispensable.

Las lámparas de inducción utilizan una menor cantidad de mercurio de cualquier otra tecnología de lámparas, cuando se consideran sobre la base de la cantidad inicial y la cantidad utilizada por 20000 horas de vida útil. El uso de las lámparas de inducción resulta mucho más beneficioso para el medio ambiente, ya que usa muy poca cantidad de mercurio comparado con su vida útil. Además, el mercurio se encuentra en una forma de amalgama sólida, esto reduce la contaminación en el caso de rotura accidental y hace la recuperación para el reciclaje al final de su vida útil mucho más simple.

La tabla que se encuentra a continuación introduce la información en forma visual del consumo de mercurio por cada 20000 horas de operación de los tipos de lámparas más empleadas para usos industriales, comerciales y domésticos.

Consumo de mercurio por cada 20000 horas de operación de los tipos de lámparas más empleadas para usos industriales, comerciales y domésticos.

 

 

Conclusión

Las lámparas de inducción magnética ofrecen una manera económicamente viable de mejorar las condiciones de iluminación, contribuyendo además a la reducción del consumo de energía y otros costos de operación y mantenimiento. Las personas que trabajan en sitios iluminados con las lámparas de inducción destacan lo luminosas que parecen y en la mejora de la calidad de la luz.

Las personas que trabajan en sitios iluminados con las lámparas de inducción destacan lo luminosas que parecen y en la mejora de la calidad de la luz.

Las lámparas de inducción magnética ofrecen altos índices Escotópicos/fotópicos. Los estudios científicos han demostrado que tener un alto factor S/P es beneficioso, ya que mejora la agudeza visual, reduce el esfuerzo y la fatiga ocular y por tanto mejora las condiciones de trabajo. Los estudios han demostrado que el trabajo con una iluminación que emplea luz escotópicamente mejorada puede tener beneficiosos efectos psicológicos que conducen a mejoras en la productividad.

Las ventajas de las lámparas de inducción magnética son:

 

• Muy larga vida útil en comparación con las tecnologías de iluminación convencionales, entre 80000 y 100000 horas para las lámparas de inductor externo.

• Alta eficiencia de conversión de energía que van desde 80 L/W en los modelos de baja potencia a los más de 95 L/W en los modelos de alta de potencia.

• Proporciona un ahorro sustancial de energía de entre el 40% y el 60%, en la mayoría de las aplicaciones.

• Por lo general, las lámparas de inducción tienen una garantía de 5 años, con una vida útil de entre 60.000 y 100.000 horas (entre 6,8 y 11,5 años de funcionamiento 24 horas), además reducen sustancialmente los costos de mantenimiento.

• Las lámparas de inducción magnética tienen excelentes características de mantenimiento del flujo luminoso, produciendo un mayor flujo de luz durante un tiempo mucho más largo que el resto de las tecnologías.

• Las lámparas de inducción son instantáneas. Iniciandose en el 85% de la emisión y alcanzando la potencia máxima al cabo de entre 60 y 90 segundos. Esta característica las hace ideales para su uso en aplicaciones con baja tasa de ocupación u operadas por sensores de movimiento.

• Las lámparas de inducción proporcionan un reencendido instantáneo, con la eliminación de los largos tiempos de espera asociados con otras tecnologías de iluminación convencionales.

• Las lámparas de inducción operan a frecuencias altas y sin parpadeos, reduciendo la fatiga visual y mejorando la seguridad en el trabajo.

• Las lámparas de inducción tienen un alto factor Escotópico/fotópico (S/P), que mejora la agudeza visual, reduce la fatiga y el esfuerzo ocular, mejorando así las condiciones de trabajo.

• Las lámparas de inducción son más beneficiosas para el medio ambiente, ya que contienen una fracción del mercurio que el resto de tipos comerciales y además es totalmente reciclable. El resto de tipos de iluminación contienen mercurio líquido mucho más peligroso para el medio ambiente.

 

 

Las lámparas de inducción magnética ofrecen una manera económicamente viable de mejorar las condiciones de iluminación, contribuyendo además a la reducción del consumo de energía y otros costos de operación y mantenimiento.

 

 

Fuentes

American Green Technology - AGT induction overview

Axoled - Inducción magnética y visión humana

Karee Lighting India - Technology

AR-TE – Inducción magnética

 

 

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