Energías alternativas
El hombre solar

Su casa, su lancha y su moto funcionan con energía proveniente del sol. Tiene un auto de carreras a punto de terminar, pero le faltan paneles fotovoltaicos para completarlo. Acaba de estrenar un catamarán con el que quiere viajar a Uruguay. Dice que el Estado no brinda el apoyo suficiente a las energías no contaminantes.
No hay forma de confundir la casa de Pedro Amando Vallejo, el hombre solar, con cualquier otra. Está ahí sobre la calle Junín, en la ciudad de Lobos, a 100 kilómetros de Buenos Aires, a metros del parque municipal, y es la única de toda la cuadra que ha sido enteramente pintada de un amarillo, para decirlo de algún modo, soleado. “Si esto te parece amarillo, no sabés cómo estaba antes. Ahora la pintamos de ocre”. Como es de suponer para alguien que trabaja en el rubro, poco antes de hacerse las fotos para esta nota, el hombre que vive del sol se preguntó: “¿Te parece hacerla hoy, vos decís? ¿No lloverá, che?”.

Vallejo tiene todo activado en la casa por la energía solar: la moto, la bici, el calefón, la cocina, una lancha y un auto de carreras casi listo.


Vallejo tiene todo activado en la casa por la energía solar: la moto, la bici –que funciona casi sin pedalear–, el calefón, la cocina, una lancha y un auto de carreras casi listo –le faltan 200 mil dólares para completarlo. Aunque dice que, de chico –ahora tiene 59 años–, ya cuidaba el agua, evitaba dejar luces encendidas y se fijaba cómo crear una energía que no contamine, el tema estrictamente solar, empezó veinte años atrás, en 1990, cuando se recibió de técnico por correspondencia con diploma de la Universidad de Sevilla, y hoy es uno de los grandes expertos en energía solar de la región. Su verdadero oficio es el de “técnico instalador proyectista en energía solar y eólica”, así lo dice su tarjeta-. Por año, les da energía a más de cuarenta casas rodantes –“están en medio de la nada, y pueden tener hasta la tele encendida”–, doscientos cercos electrificados solares. Hizo la instalación solar de agua caliente en la hostería de Anillaco La Amistad, donde los dueños habían dispuesto una suite especial para el ex presidente Menem. Vallejo, gracias al sol, puso en funcionamiento las maquinarias de una papelera en Lanús. Y proveyó de paneles a residencias en Parque Leloir, Lobos, San Antonio de Giles. En los 90, presentó un proyecto para iluminar con faroles solares los puentes de las rutas 41 y 205. La inversión, concluyó, sería de 250 mil dólares. “Como no había plata para pagar la luz, los puentes estaban siempre apagados”, dice hoy Vallejo desde su casa, delgado y debidamente bronceado, segundos después de entregar un papelito de letra apretada con todas las aplicaciones de la energía solar. “Mi proyecto contemplaba amortizar los gastos en seis meses como máximo. Pero no me dieron bola”.
No sólo no le dieron bola sino que la suerte nunca fue lo suyo. Cuando tenía el 80 por ciento de su auto de carreras solar terminado, alentado por el gran Yayo Maldonado, el sponsor, que también auspiciaba a Daniel Scioli, cuando tuvo el accidente el futuro gobernador y perdió un brazo con su catamarán, Maldonado decidió dejar de invertir en deporte, y Vallejo se quedó con el coche a mitad de hacer, es decir, parcialmente nublado. “Me faltan los paneles, una bronca me dio. Los autos a energía solar ya son una realidad. Hay más de 200 en Estados Unidos y Europa. Empresas grandes como General Motors, Toyota y Mercedes están detrás de su fabricación. Es el futuro, pero acá no le prestan atención”.

"En Israel si uno hace una casa y no pone el equipo solar no le habilitan el plano"


Si bien existe una ley provincial que establece que si uno pone energía solar o eólica en su casa el Gobierno se hace cargo de sus impuestos, a Vallejo, que tiene la suya en marcha a puro sol, las boletas le siguen llegando –le siguen lloviendo– religiosamente. “Evidentemente, lo mío no es el apoyo del Estado”.
Para invertir en sus primeros paneles y empezar a dedicarse a las instalaciones, el hombre solar se dedicó durante veinte años a vender galletitas hasta que tuvo dinero suficiente para comenzar. Los paneles los trae de China: cuestan 600 dólares y, para poner en funcionamiento una casa de dos ambientes, se necesitan 10 mil dólares en paneles. “Esto se amortiza rápido. Lo único que no conviene es usar la energía solar para calefacción. Porque, cuando más necesitás la energía en invierno, es cuanto menos intenso da el sol. Tenés que invertir en diez paneles para mantener apenas cuatro radiadores. No conviene”.
La pregunta que todo el mundo le hace a Vallejos es bastante sensata: porque, de algún modo, ¿cuántos días nublados seguidos bastan para que una casa se quede sin energía y uno empiece a maldecir el día en que se puso paneles de sol? El hombre solar tiene la respuesta. “El diseño de paneles está pensado para abastecer una casa durante quince días nublados seguidos. No te olvides de que por más que haya nubes siguen habiendo rayos ultravioletas que son captados por el panel. No está a tope, pero funciona a un 40 por ciento. La gente me pregunta si la energía solar funciona, ¿pero si viene funcionando desde hace muchos años? En España, el 70 por ciento de la energía viene del sol y del viento. Cuba tiene en Olguín una planta de energía eólica increíble. Una vez, vinieron unos ingenieros norteamericanos a la Argentina y concluyeron que si desde Río Negro a Ushuaia se llena todo el desierto de molinos de viento, generaría energía suficiente para abastecer dos veces a Estados Unidos”.

La cabina del catamarán es el resultado del reciclado de una cabina de un sulky que estaba abandonado en un hangar y que Pedro consiguió pagando 300 pesos.


Pero Vallejo, que ya tiene su propia marca registrada –Vallejo, cuál iba a ser– acaba de estrenar su invento más reciente, un catamarán que culminó en diez años y con el que proyecta hacer una travesía histórica: unir el Puerto de Buenos Aires con el de Colonia sin usar una gota de nafta, sólo con energía solar. “Esto no se hizo nunca. Hoy estrené el catamarán, no sabés lo silencioso que es. Estaba rodeado de pescadores. Y los pesces no se daban por enterados”.
Más que obstáculos con cumulus nimbus, Vallejo teme que el impedimento más fuerte de su hazaña por el río que pondrá su nombre grande en la historia venga de parte de su familia. “Ellos me apoyan en todo, pero tienen miedo de que me quede a mitad de camino. Es un riesgo. Yo estoy seguro de que voy a llegar, no te quepa ninguna duda”. “Pero que vaya si quiere”, dice su mujer de toda la vida, “y si se queda en el río y no puede volver”, le agarra una ataque de risa, “¡por mí mejor!”.

Desde Lobos
Cuando en los albores de la década del 80 Pedro comenzó con su apuesta a la energía solar, algunos pensaron que estaba loco y otros que no llegaría a ningún lado. Con su convicción como bandera y trabajando mucho generando nuevas y revolucionarias ideas, Vallejos se fue haciendo un camino que hoy lo tiene como un autodidacta en la cuestión, reconocido aún fuera de los límites de Lobos y de la Argentina, ya que en Estados Unidos se han asombrado con sus invenciones.
Y a modo de celebración de estos 30 años, nos sorprende con su última criatura. “Es un catamarán, que un poco corona los 30 años de lucha con la energía solar. La idea era hacer esto para cruzar el Río de la Plata este año que justo venía con el bicentenario. Pero con los cambios climáticos el río está muy peligroso hoy así que postergamos ese anhelo y se dio la chance de probarlo casi inesperadamente en la Laguna de Lobos porque un amigo mío, Oscar León, interesó a la gente del diario Crítica en lo que yo hacía y vinieron a hacer la nota y participaron de la prueba de la embarcación.

El diseño de paneles está pensado para abastecer una casa durante quince días nublados seguidos.


Fue un miércoles, la noche antes terminamos de armar la dirección, no sabíamos si esto iba a doblar siquiera, si iba a flotar siquiera pero salió andando lo más bien por suerte”, relató Pedro mientras nos enseñaba cada una de las partes que componen esta joyita.
A la hora de precisar cómo funciona el catamarán, Vallejos explica que “el equipo está hecho con un string de módulos de última generación y lleva una batería que la utilizamos solamente para electrónica, con 10 años de garantía, con expectativas de 20 años de vida y los paneles tienen 40 años de vida útil de garantía. La propuesta es que esta embarcación pueda utilizarse para paseo pero también sirva para rescate y turismo porque son estructuras muy seguras para navegar en ríos, lagos y lagunas”.
Otra curiosidad es que la cabina del catamarán es el resultado del reciclado de una cabina de un sulky que estaba abandonado en un hangar y que Pedro consiguió pagando 300 pesos.
Desarrollar este proyecto le llevó 10 años, a partir del rescate de los pontones que encontró en la Laguna tirados en un terreno donde estaba haciendo una obra de gas. “El dueño del lugar los había comprado para los hijos pero ellos se fueron a Estados Unidos y ahí quedaron tirados y yo los rescaté”, relata. Y respecto del nombre de “Querandíes 2”, explica que “yo soy nacido en Norberto de la Riestra y he vivido más de 40 años en Lobos. O sea que he nacido en una margen del Salado y vivo en la otra, y los Querandíes fueron los que habitaron antiguamente el Salado y en honor a ellos las embarcaciones llevan ese nombre”.
Reconoce Pedro que ha ideado esta embarcación para comercializarla aunque admite que posiblemente la que ha terminado quede para su pequeño museo de colección.

Sus creaciones
Cuando le pedimos un repaso de las invenciones desarrolladas a lo largo de estas tres décadas, destaca con orgullo que “primeramente puse mi casa funcionando con energía solar y la mantengo desde hace más de 20 años. Después hice la cocina solar con parabólicas concentrando un foco de luz, luego la moto que fue la tercera en el mundo en el año 90, vino después la lanchita pequeña a la que probé en el Salado en la inundación del 91 porque siempre sostuve que estas creaciones hay que probarlas en lugares de riesgo para que la gente valore y compruebe su funcionamiento, hice más tarde una bicicleta eléctrica, y también incursiono en electrificación de alambrados desde 5 kilómetros para cercos de residencias hasta 100 kilómetros para la zona rural. Y también bombeo de agua con tecnología muy avanzada que no necesitan batería ni inversor, van directamente de panel a bomba y sacan desde 5.000 a 500.000 litros”.

“Primeramente puse mi casa funcionando con energía solar y la mantengo desde hace más de 20 años. Después hice la cocina solar con parabólicas concentrando un foco de luz"


Al preguntarle si resulta complicado ingresar estos sistemas en el mercado, reconoce que “yo he trabajado mucho más en el norte que acá, creo que se necesitan decisiones gubernamentales serias y no las tenemos. Acá he hecho trabajos chicos aunque no reniego de eso, todo lo contrario”.
“Con el silicio que nosotros tenemos podemos energizar toda la Argentina. Hay pequeñas intenciones que se muestran pero falta el impulso intenso. En Israel si uno hace una casa y no pone el equipo solar no le habilitan el plano, y si es un matrimonio jovencito que se casa le dan un crédito a 60 meses por lo menos. Generan un ahorro en el cliente y también en el estado”, asevera sumamente convencido.

El auto, el sueño pendiente
“Ahí atrás está todavía guardado el auto que es lo que me está quedando pendiente porque lleva mucha plata”, admite Pedro mostrando aún entusiasmo para poder llegar a concretar ese sueño.
Y recuerda que “cuando Yoyo Maldonado me presentó en Alba cuando la empresa sponsoreaba a Maldonado y a Daniel Scioli en motonáutica, con los diseños de Policelo en pintura, yo tenía ya el proyecto aprobado, el sponsor aprobado, pero cuando se accidentó Scioli bajó la publicidad Alba y quedé afuera, en aquel entonces lograba hacer todo. No estoy lejos porque solo llegué a avanzar hasta el 80 por ciento, cosa que en Estados Unidos fue muy valorada, pero me faltaría ese aporte de un sponsor para el 20 por ciento restante”.

Haciendo del futuro algo de todos los dias




Fuentes: Crítica de la ArgentinaLobos News


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