Ahorro de energía
Datacenters en Islandia para ahorrar energía

La isla busca posicionarse como un país ideal para recibir cientos de miles de servidores, al contar con energía geotérmica sin impacto ambiental y un clima frío adecuado para la refrigeración de los equipos.
Desde la crisis financiera, Islandia se ha visto forzada a retirarse de la burbuja en que vivía, y volver a la naturaleza. Afortunadamente, hay mucho de esa naturaleza en donde encontrar refugio.
Islandia es un mundo impresionante de volcanes, praderas sin fin y panoramas invernales etéreos.
No es, uno pensaría entonces, el sitio más obvio para poner millones de los servidores de computadoras del mundo que son, pese a su utilidad, un poco menos atractivos.
Pero ahora ese país está buscando exactamente eso: convertirse en la capital mundial del poder de cómputo.

Islandia es un mundo impresionante de volcanes, praderas sin fin y panoramas invernales etéreos.


Detrás de todas las grandes empresas de internet hay enormes y crecientes centros de datos llenos de servidores trabajando.
Se cree que Google, por ejemplo, tiene cerca de un millón de servidores, pero incluso operaciones informáticas menos intensivas, como por ejemplo los bancos, necesitan cientos de miles de servidores para almacenar toda su información.
El problema es que, mientras estas computadoras parecen inocuas, utilizan bastante energía.
Está por supuesto la energía que se necesita para los servidores mismos, pero casi tan importante es la energía que se usa para refrigerarlos.
"Por cada vatio que se gastan operando los servidores" dice el doctor Brad Karp de la Universidad de Londres, "las mejores empresas, las que son más cuidadosas acerca de la optimización de la eficiencia típicamente encuentran que gastan entre 40 y 60% de energía extra en refrigerarlos".

Atractivos

¿Es un centro de datos, cerca del Polo Norte malo o bueno? Con una energía barata, la refrigeración y los incentivos económicos para estimular su economía en crisis, Islandia ha incrementado su atractivo para empresas intensivas en información que requieren un gran número de servidores.
Jeff Monroe, CEO de Verne Global, una compañía de centros de datos al por mayor, ha recorrido el mundo en busca de lugares donde poder ofrecer costes de energía reducidos, disponer de una fácil de refrigeración y de comunicaciones fiables. Mientras en Estados Unidos los costes energéticos son una incertidumbre, Islandia, con su energía renovable, aparentemente ilimitada, frías temperaturas y tres (que pronto serán cuatro) cables transoceánicos encaja a la perfección.

Islandia ha estado ocupada tendiendo cables de fibra óptica para conectar el país con América del Norte y Europa.


“Estamos encontrando los puntos de la Tierra que están optimizados para la operación de servidores – Islandia cumple todos los aspectos”, dice Monroe.
La valoración es una buena noticia para un país que sigue sufriendo una profunda recesión provocada por la crisis económica mundial de 2008 y la nacionalización de sus tres mayores bancos en octubre de ese año. La economía del país probablemente no ha alcanzado aún su punto más bajo, con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la estimación de desempleo al 10% este año y el producto interno bruto con una caída del 7%.
Para las empresas que buscan un buen lugar para poner sus centros de datos, sin embargo, el declive económico de Islandia es una buena noticia.
“A causa del golpe que Islandia asumió (económicamente), el gobierno podría estar dispuesto a presentar algunos incentivos muy saludable para las empresas”, dice Nik Simpson, analista senior de estrategias de centro de datos para el Burton Group.
Verne se ha establecido en un área que el gobierno de Islandia está desarrollando activamente (la antigua base aérea de Keflavik) , en el que ha convertido a dos depósitos de almacenamiento de armamento en centros de datos.
La infraestructura del país es relativamente nueva y construido para la industria pesada de fundición de aluminio y dispone de fuentes de energía tan abundantes y fiables que los precios se puede predecir con 20 años. Mientras que áreas en Estados Unidos donde han comenzado a atraer centros de datos, tales como Carolina del Norte con la reciente instalación de Apple, los precios de energía en el futuro son siempre una preocupación. No es así en Islandia, donde la actividad geotérmica puede alimentar los centros de datos, así como el calor de las aguas termales.
“Puede encontrar lugares en Estados Unidos donde la energía tiene un coste relativamente bajo, pero la volatilidad (de los precios) es el problema”, dice Monroe. Mientras algunos estados, como Iowa, están apostando en sus proyectos de energías renovables”, si el coste es de 20 centavos de dólar por kilovatio-hora, nadie va a ir porque es demasiado caro”, dice.
Verne estima que empresas que requieren de 20.000 a 25.000 servidores podrían ahorrar $100 millones en una década, al pasar a Islandia.
Encontrar la combinación adecuada de condiciones, sin embargo, no es fácil. Por ejemplo, su vecina Groenlandia no tiene comunicaciones redundantes, es demasiado fría, y no dispone de profesionales técnicos como Islandia.
“Islandia se llama la tierra del hielo, pero es verde; Groenlandia se llama la tierra verde, pero es blanca, y hay que tener en cuenta la humidificación, porque es demasiado seca. Por lo que no es interesante un lugar donde hace demasiado frío”.
Sin embargo, aun con sus ventajas, la ubicación de Islandia convierte en un destino de nicho, sostiene Simpson Burton. Sólo aplicaría a las grandes empresas de alojamiento o corporaciones con enormes centros de datos. ”La cuestión es la escala de los centros de datos”, dice Simpson. “Cuando usted está construyendo centros de datos que gigavatios de consumo, entonces hay un enorme potencial de ahorro”.
Además, los tres cables submarinos que conecta Islandia al resto del mundo no son suficientes, dice el analista. Mientras que el último proyecto, Danice, conectará Islandia con Europa a través de un cable de 5.1 terabits por segundo, tener pocas opciones reduce la competencia y puede aumentar los costes de comunicaciones. Además, la distancia puede causar problemas en aplicaciones sensibles a la latencia. “No es exactamente el centro de comunicaciones del mundo”, dice Simpson.
De todas formas, Verne sostiene que Islandia puede ofrecer algo para todos. Almacenamiento de datos distribuidos, tales como la red de Akamai, y el mayor uso de la fibra han reducido los problemas de latencia. Otras locaciones en la Tierra tal vez se encuentran demasiado lejos para servir con rapidez datos a la parte oriental de Estados Unidos y a Europa occidental, pero Islandia no es uno de esos lugares.
“Hay una banda de cierta tolerancia a la latencia, que desaparecerá (para lugares distantes), creemos que, en décadas”, dice Monroe. “Pero no hay ninguna aplicación que no puede residir en Islandia, a día de hoy”.
Al final, Islandia permite a las empresas cuidar el ambiente y ahorrar dinero al mismo tiempo, dice Monroe. “En Islandia, no hay ningún coste por ser green IT“, dice.


Clima frío

En Islandia, con su clima frío todo el año y su agua fría y fresca, se necesitaría apenas una fracción de esa energía. Eso representaría un ahorro importante.
A las afueras de la capital, Reykjavik, los trabajos están avanzados en la construcción de un primer sitio cuyos dueños esperan que de inicio a una fiebre de construcción de edificios para servidores.
En cerca de un año, si todo sale bien, las primeras empresas comenzarán a rentar espacio en este centro de datos.
Y si este resulta exitoso, se planean otros centros.
La empresa promotora espera que la demanda sea enorme porque a medida que aumenta el número de servidores en todo el mundo, se avecina una gran nube ambiental: toda esa energía quiere decir un aumento en la producción de CO2 e Islandia tiene más energía de la que puede usar internamente.
"La industria de los centros de datos está a la par con la industria de las aerolíneas en cuanto a su huella de carbono", dijo Jeff Monroe, jefe de Verne Global, una empresa de centros de datos trabajando en Islandia.

En Islandia, con su clima frío todo el año y su agua fría y fresca, se necesitaría apenas una fracción de esa energía. Eso representaría un ahorro importante.


"Pero, si se piensa acerca del crecimiento de esas dos industrias, el crecimiento de la industria de centros de datos es exponencialmente mayor a la de las aerolíneas por lo que ya producen tanto CO2 como las aerolíneas.
Verne Global piensa que pronto la huella de carbono del mundo digital se volverá "inaceptablemente alto".
Y ahí es cuando los recursos naturales de Islandia pueden ser todavía más importantes.

Enorme ahorro

Las fuerzas volcánicas que forjaron el terreno también le han dado al país grandes cantidades de energía geotérmica. El 100% de la electricidad del país viene de fuentes renovables y es básicamente libre de carbono, la mayoría de ella generada de agua calentada bajo la superficie.
Monroe explica lo que pasaría si una empresa mudara su sede a Islandia: "El ahorro de carbono sería enorme".
"Por ejemplo, si una empresa grande de internet operando miles y miles de servidores los reubicara en Islandia, esa empresa ahorraría más de medio millón de toneladas métricas de carbono al año".
Así que se tiene un clima más frío y una abundancia de energía verde.
Pero uno no quisiera mover su centro de datos a un sitio que efectivamente queda en la mitad de ninguna parte, a menos que tenga buenas conexiones al resto del mundo.
Islandia ha estado ocupada tendiendo cables de fibra óptica para conectar el país con América del Norte y Europa.
Los cables ofrecen una capacidad de más de cinco terabytes por segundo. Viajando por esta tubería, los datos almacenados en Islandia podrían estar en Londres en apenas 17 milisegundos.
Al estar en casa mirando Youtube uno no lo sabría, pero incluso eso es demasiado lento para algunos.

Una gran industria 

Gudmundur Gunnarson, jefe de la empresa de comunicaciones Farice, explica algunos de los problemas.
"Hay servicios financieros muy sensibles que no pueden salir más allá de la autopista periférica que rodea a Londres", dice.
"Por eso, todo tiene que estar dentro de ese círculo, pero para aproximadamente el 70% del resto del tráfico, esa demora no es un problema grave".
Incluso cuando la velocidad no es un problema, sin embargo, el atractivo de Islandia no es para todos.
Las empresas tendrán que superar sus tendencias naturales a pedir más y más servidores, y algunos pueden tener temores relativos a la seguridad de almacenar sus datos en un lugar remoto.
Pero Islandia espera que en los próximos cinco a diez años, esta será una de sus mayores industrias.
Y, en un giro irónico que no pasará desapercibido en una nación empobrecida por el colapso de la industria financiera, se rumorea que uno de los primeros clientes en firmar un acuerdo para mudar sus servidores a Islandia es precisamente uno de los mayores bancos de inversión de Estados Unidos.

La informática piensa en verde

Cientos de miles de centros de datos en todo el mundo albergan los millones de servidores y sistemas de almacenamiento necesarios para mantener la actividad en la era de Internet. Millones de personas con sus computadoras encendidas permanentemente. Máquinas trabajando 24 horas al día que consumen una enorme cantidad de energía tanto para su funcionamiento, como para su refrigeración. La factura energética se dispara y también la medioambiental: las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) son responsables del 2% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del mundo, según Gartner. “Nos enfrentamos a un crecimiento exponencial de la infraestructura tecnológica, pero es necesario que su coste no aumente a la misma velocidad porque sería inviable”, explica Angels Moreu, directora de la división de hardware de IBM.

Ecoeficientes

Los fabricantes de tecnología se han puesto a pensar en verde para ofrecer tecnologías ecoeficientes. “Permiten un gran ahorro de energía, lo que repercute tanto en la cuenta de resultados, como en la protección del medio ambiente”, explica Pedro Montarelo, director de RSC de Sun Microsystems.
Si se consigue que la tecnología consuma menos, habrá menos energía que producir y, consecuentemente, un nivel más bajo de emisiones contaminantes a la atmósfera. La corriente del green IT no es una moda. Pero las empresas, más que por conciencia medioambiental, se mueven por la promesa de los ahorros económicos.
Los centros de proceso de datos, en continuo crecimiento, son grandes devoradores de energía. Su utilidad es innegable: “Sólo con entrar en una página web, un usuario puede haber enviado señales a hasta 7.000 servidores”, afirma Enrique Valer, director general de Schneider Electric España. Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente estadounidense, los centros de datos consumen aproximadamente el 1,5 % de la electricidad que se utiliza en todo el país.

La factura energética se dispara y también la medioambiental: las tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) son responsables del 2% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) del mundo.


Según Jonathan Koomey, profesor de la Universidad de Stanford, la energía necesaria para el funcionamiento y la refrigeración de los millones de servidores del mundo es equivalente a la que requirieron catorce estaciones eléctricas de mil megavatios en 2005. IDC prevé que el gasto en suministro de energía y refrigeración de los centros de datos supere este año el presupuesto destinado al hardware.

Impacto

Un centro de datos mal configurado pueden consumir cien veces más electricidad por metro cuadrado que un edificio de oficinas normal, según Accenture. Por eso, un centro de datos verde puede tener un gran impacto en las cuentas de resultados, y es donde se centran hasta ahora más iniciativas. Pero hay inhibidores.
“El departamento de tecnologías de la información de una empresa no paga la factura eléctrica de una empresa. Hasta ahora, no se habían fijado en el ahorro que puede suponer” asegura Montarelo. Se calcula que la factura eléctrica supone cerca del 22% de los costes de un centro de datos.
Según un estudio de IBM presentado hace un año, el 42% de los ejecutivos de TI del mundo afirma que su empresa no hace un seguimiento del gasto energético originado por los sistemas tecnológicos. “Requiere un compromiso de la alta dirección y no buscar resultados cortoplacistas”, explica Moreu.
Los fabricantes de tecnología están trabajando en los últimos años en servidores que consuman menos energía y disipen menos calor, lo que también reduce la necesidad de refrigeración de los centros de datos. Por ejemplo, Sun desarrolló un microprocesador, el UltraSPARC T1, que consume lo mismo que una bombilla doméstica, unos 70 vatios.

Virtualización

Otra tendencia es la virtualización, que permite consolidar las cargas de trabajo en menos computadoras incrementando el uso de las mismas. Además, hay software que permite poner automáticamente los servidores en modo de espera cuando no se necesitan.
Y hay formas más eficientes para refrigerar los centros de datos, por ejemplo, con aguas subterráneas. También es posible refrigerar sólo zonas estancas donde están los equipos y no toda la habitación. IBM tiene unas puertas de refrigeración que reducen la salida de calor de los servidores de los centros de datos en hasta un 60%.
Mientras, Google ha preferido trasladar su centro de datos a Siberia.

Detalle del consumo eléctrico de los servidores.

La ola verde no es exclusiva del centro de datos. Los PC de las oficinas consumen también mucha energía, puesto que como término medio tienen 300 vatios de potencia. Por ejemplo, Sun propone sustituir estos equipos por terminales conectados a la red, con consumos de cuatro vatios. Por su parte, los expertos recomiendan alargar la vida útil de las computadoras, puesto que la energía utilizada para fabricar un PC suele suponer las cuatro quintas partes de la que esa computadora empleará a lo largo de su vida.

Recomendaciones

Accenture aconseja a los departamentos de TI ir más allá del centro de proceso de datos. Así, pueden promover prácticas verdes entre los empleados, como desconectar sus equipos en vez de dejarlos en reposo, reducir el volumen de impresión, utilizar equipamiento de oficina más eficiente (por ejemplo, impresoras multifunción y de doble cara). Obviamente, el responsable de TI debería comprar verde: exigiendo la acreditación Energy Star en los equipos o, incluso, favoreciendo a los proveedores que tengan políticas para reutilizar o reciclar sus embalajes.
Sólo una cuarta parte de las firmas encuestadas por Forrester ha puesto por escrito criterios verdes en sus procesos de compra.
“Pasará tiempo antes de que se puedan elaborar unas buenas prácticas verdes. Hasta ahora, las cuestiones medioambientales han sido una preocupación secundaria para las empresas, así que a los directores de sistemas les ha resultado fácil posponer el momento de abordarlas o desentenderse”, explican en Accenture.
“Es básico que la estrategia verde no sea una iniciativa independiente o puntual dentro de una empresa, sino una estrategia global de toda la compañía”, recuerda José Andrés Sánchez, vicepresidente de Capgemini España.

Central geotérmica de Hellisheidi



Fuentes: BBC MundoGreen TI



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