Vehículos eléctricos
Un taxi solar recorre el mundo contra el calentamiento global

Otro transporte es factible. El Taxi Solar demuestra que se puede dejar de depender del petróleo y que es posible frenar con algo de voluntad el calentamiento global.
Louis Palmer es un profesor suizo que salió de Luzerne a bordo de un coche muy peculiar con el objetivo de dar la vuelta al mundo. El vehículo es un taxi propulsado exclusivamente con energía solar.
"La energía solar es el futuro. Si todas las tejas se cambiasen por paneles solares, desaparecerían las centrales de energía y dejaríamos de consumir petróleo. El sol es un recurso magnífico que estamos desperdiciando", dijo Palmer.

 

El Taxi Solar  demuestra que se puede dejar de depender del petróleo y que es posible frenar con algo de voluntad el calentamiento global.


El coche "limpio" de Palmer ofrece, efectivamente, los servicios propios de un taxi y en su periplo por el mundo ha transportado a más de 400 personas, desde vagabundos hasta un príncipe árabe y un presidente de Gobierno, que han salido del curioso biplaza con el convencimiento de que puede uno viajar sin contaminar ni contribuir al calentamiento global.
El Taxi Solar, que arrastra un remolque con paneles solares y alcanza 90 kilómetros por hora sin utilizar ningún tipo de combustible fósil, ha tenido un coste de producción equiparable a la compra de dos Ferraris, pero su creador asegura que costaría sólo 6.000 euros si se fabricase a gran escala.

"Todo este proyecto empezó en realidad cuando yo tenía catorce años. Era un niño que tenía un sueño: quería viajar por todo el mundo. Pero ya entonces me preguntaba cómo podría disfrutar de la belleza del planeta sin contribuir a estropearlo", explicó este intrépido suizo, en un correcto español.
Las ansias aventureras de Palmer le han llevado a atravesar África en bicicleta, América Latina en ultraligero y Australia como observador de la "carrera solar".
"En mis viajes he sido testigo de los efectos catastróficos del cambio climático: en África y Afganistán he visto terrible sequías y en América Latina, inundaciones. Me preguntaba qué podía hacer una persona sencilla como yo para ayudar; para divulgar el mensaje, y entonces recordé mi sueño de la infancia y me empeñé en construir el Taxi Solar", indicó.

El plan de Louis Palmer es completar la vuelta al mundo en 16 meses, recorriendo una distancia total de 60.000 kilómetros. Aunque ya tiene una ruta programada, Palmer está dispuesto a improvisar sobre la marcha e introducir cambios en su itinerario. En particular, ha declarado que le gustaría visitar Hispanoamérica, que en estos momentos no se encuentra en su ruta.


El maestro suizo de 37 años, declaró que ha construido el coche "con la ayuda de 200 personas" y sin ningún conocimiento previo porque "en la vida he aprendido que se puede conseguir todo lo que uno se proponga, sólo hace falta no rendirse nunca".
"Tenemos a nuestra disposición la tecnología necesaria para frenar el calentamiento global, sólo hace falta voluntad", apuntó Palmer.
"Si yo puedo recorrer el mundo sin usar una sola gota de petróleo, qué no podrán hacer los ministros", se preguntó este conductor ecológico.

Louis Palmer, en una conferencia antes de iniciar su viaje


El plan de Louis Palmer es completar la vuelta al mundo en 16 meses, recorriendo una distancia total de 60.000 kilómetros. Aunque ya tiene una ruta programada, Palmer está dispuesto a improvisar sobre la marcha e introducir cambios en su itinerario. En particular, ha declarado que le gustaría visitar Hispanoamérica, que en estos momentos no se encuentra en su ruta.

El plan de Louis Palmer es completar la vuelta al mundo en 16 meses, recorriendo una distancia total de 60.000 kilómetros. Aunque ya tiene una ruta programada, Palmer está dispuesto a improvisar sobre la marcha e introducir cambios en su itinerario.


Además, Palmer acepta acompañantes. Su solartaxi va acompañado de un autobús con un equipo técnico en el que hay varias plazas libres; quién lo desee, puede unirse durante un periodo máximo de tres semanas. La única condición que exige Palmer es que el acompañante ayude durante el viaje, ya sea haciendo de traductor, de técnico o de fotógrafo.
Todavía no está confirmado si la vuelta al mundo del Taxi Solar incluirá América Latina y Palmer está a la espera de ver el interés que hay en esos países y recibir invitaciones de gente normal que le quieran ayudar a recorrer esa parte del continente americano.
Allá donde va, el profesor suizo visita escuelas, instituciones científicas y a todo aquel que esté dispuesto a escucharle, para animar al mundo a unirse a su sueño y demostrar entre todos que podemos construir uno mundo más sano.

"En mis viajes he sido testigo de los efectos catastróficos del cambio climático: en África y Afganistán he visto terrible sequías y en América Latina, inundaciones. Me preguntaba qué podía hacer una persona sencilla como yo para ayudar; para divulgar el mensaje, y entonces recordé mi sueño de la infancia y me empeñé en construir el Taxi Solar"


El vehículo

Las baterías del coche son cargadas con energía solar. De muy sencilla construcción, el panel del vehículo integra los elementos de control más necesarios para la seguridad: luces, bocina, estado del sistema electrónico, limpiaparabrisas y nivel de carga de las batarías. Incluso tiene una salida de 220 voltios que utiliza para su afeitadora eléctrica, la aspiradora o para el taladro (si tuviera que utilizarlo en el camino).

Las baterías del coche son cargadas con energía solar. De muy sencilla construcción, el panel del vehículo integra los elementos de control más necesarios para la seguridad: luces, bocina, estado del sistema electrónico, limpiaparabrisas y nivel de carga de las batarías.

Casa con energía solar

Palmer también utiliza energía solar en su casa, y hasta suministra fluido eléctrico de su producción a la red pública de la comunidad. Este visionario suizo calcula que durante el viaje empleará toda la energía que entrega anualmente con su sistema fotovoltaico: 6.000 kilovatios/hora. Con esta energía cargó una parte de las baterías de su coche. La otra parte de los acumuladores se cargará directamente con energía solar durante el viaje.
"Esto equivale al consumo de 0,8 litros de gasolina por cada 100 kilómetros de un automóvil convencional" movido por carburantes de origen fósil, indicó Palmer.
"Lo que quiero demostrar en este viaje es que es posible alcanzar una movilidad neutral para el clima del planeta, y estoy dispuesto a visitar todos los países (gobiernos e instituciones) que quieran ver este adelanto", afirmó el ecologista suizo.

El coche "limpio" de Palmer ofrece, efectivamente, los servicios propios de un taxi y en su periplo por el mundo ha transportado a más de 400 personas, desde vagabundos hasta un príncipe árabe y un presidente de Gobierno, que han salido del curioso biplaza con el convencimiento de que puede uno viajar sin contaminar ni contribuir al calentamiento global.


Quienes se encargan de diagnosticar los distintos modelos energéticos, concluyen que una tercera parte del consumo de la energía lo absorbe el sector de transporte y de ahí una gran parte pertenece a transporte publico; esto es importante saberlo debido a que si deseamos generar cambios en los hábitos de consumo integrando a las economías unas fuentes primarias renovables debemos tener siempre presentes que algo estratégico puede ser los transportes públicos.


La energía solar es el futuro. Si todas las tejas se cambiasen por paneles solares, desaparecerían las centrales de energía y dejaríamos de consumir petróleo. El sol es un recurso magnífico que estamos desperdiciando.



Fuentes: EFE – www.solartaxi.com



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