Seguridad
Denuncian que en Capital aún hay transformadores con PCB

En la Ciudad de Buenos Aires todavía hay transformadores eléctricos con altas concentraciones de PCB, aunque todos deberían haber sido eliminados, de acuerdo a la normativa vigente. Así lo denunció el defensor del porteño adjunto, Atilio Alimena, en base a datos oficiales de la Dirección de Política y Evaluación Ambiental del Gobierno porteño.

"La eliminación o descontaminación prevista por la ley no es el resultado de una acción caprichosa, pues están largamente comprobados internacionalmente los efectos contaminantes y especialmente cancerígenos del PCB", escribió Alimena en una resolución que fue notificada a la Secretaría de Ambiente de la Nación, a la Agencia Ambiental de la Ciudad y a la Auditoría General de la Nación. También fue advertida la Subsecretaría de Emergencias porteña, "en virtud del riesgo ambiental que la situación planteada puede implicar".

El PCB era muy utilizado como refrigerante en transformadores eléctricos hasta la década del 70, cuando se descubrió que podía ser perjudicial para la salud y que también contamina el medio ambiente, porque tarda mucho en degradarse.

 

En la Ciudad de Buenos Aires todavía hay transformadores eléctricos con altas concentraciones de PCB.



De acuerdo al decreto 217/03, en Buenos Aires se estableció el 31 de diciembre de 2005 como fecha límite para eliminar los transformados que contengan PCB en concentraciones superiores a 500 partes por millón.

Sin embargo, superan ese techo los equipos que están en la Ciudad Universitaria de la UBA, en Canal 7 de televisión y en la planta de AySA que queda en Figueroa Alcorta y La Pampa. Los tres pertenecen al Estado nacional y por eso interpretan que no están alcanzados por la ley porteña, según relata la resolución de la Defensoría.

Sucede que la legislación nacional da plazo hasta fines de 2010 para la eliminación de transformadores con PCB, concentrados en más de 500 ppm. Es decir, 5 años más que la normativa porteña.

El defensor del pueblo adjunto ya le envió dos notas a la secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, pero no obtuvo respuesta. Frente a esa situación, pidió a la presidenta de la Agencia Ambiental de la Ciudad, Graciela Gerola, que "arbitre todos los medios necesarios" para hacer cumplir la ley porteña vigente.

El debate que se plantea sobre si corresponde aplicar la normativa nacional o local es, para Alimena, "trivial" y posterga la atención oficial sobre "un potencial daño ambiental que puede implicar afectación grave de vidas humanas y de todo elemento natural circundante".


¿A qué se denomina PCB?

La sigla PCB deriva del término en inglés “PolyChlorinated Biphenyls” que significa Bifenilos Policlorados (ó Difenilos Policlorados, con la sigla DPC). Se la usa en forma genérica la sigla en inglés - en casi todos los idiomas - no sólo para los bifenilos sino también para otros compuestos halogenados aromáticos relacionados con ellos, como por ejemplo los Terfenilos Policlorados, Difenilos Policlorados, etc.
Los PCB son una clase de compuestos químicos orgánicos clorados (organoclorados) de muy alta estabilidad, no corrosivos y muy baja inflamabilidad, que se comenzaron a elaborar por primera vez en 1929 a escala comercial.

Debido a estas características, fueron ampliamente usados durante décadas en una amplio rango de aplicaciones industriales, tales como aceites de corte, selladores, tintas, papel carbónico, aditivos para pinturas, y en particular, refrigerantes y lubricantes en equipos eléctricos cerrados, tales como transformadores y capacitores.
A partir de 1970 comenzó a ser preocupante el impacto de los PCB en el ambiente, fundamentalmente por su persistencia. Esto condujo a decidir un cambio de tecnología y el reemplazo de este tipo de sustancias, a tal punto que ya en 1977 Estados Unidos de América (uno de los mayores productores) prohibió su elaboración, importación y muchas aplicaciones no eléctricas de PCB.

 

El PCB era muy utilizado como refrigerante en transformadores eléctricos hasta la década del 70, cuando se descubrió que podía ser perjudicial para la salud y que también contamina el medio ambiente, porque tarda mucho en degradarse.



También en dicho país se comenzó a regular estrictamente su uso, manipulación, almacenamiento y disposición final para las aplicaciones eléctricas. Similar actitud fue adoptada por otros países elaboradores de estas sustancias, tales como Alemania, Japón, Inglaterra, Canadá, por mencionar algunos.



¿Cuáles son los efectos en la salud de la población?

La mayor parte de los efectos conocidos de los PCB en la salud humana, se relacionan con altos niveles de exposición, tales como los ocupacionales o exposiciones accidentales con ingesta de estas sustancias. Los efectos adversos a la salud incluyen formas severas de acné (cloracné), hiperpigmentación de uñas y piel, debilidad, espasmos musculares, bronquitis crónica y una variedad de efectos neurológicos subjetivos. Es importante destacar que estos efectos se han producido por exposiciones a niveles mucho mayores que los que pueden encontrarse en el ambiente.
Los animales de laboratorio alimentados con altas cantidades de PCB durante períodos breves, manifestaron daños hepáticos de distinta gravedad alcanzado incluso la muerte. En tanto los que fueron alimentados con dosis bajas por varias semanas, manifestaron anemia, efectos dérmicos tipo acné, daños en hígado, estómago y tiroides. Algunos incluso sufrieron alteraciones en el sistema inmunológico, alteraciones en la conducta y en la función reproductiva.

 

A partir de 1970 comenzó a ser preocupante el impacto de los PCB en el ambiente, fundamentalmente por su persistencia. Esto condujo a decidir un cambio de tecnología y el reemplazo de este tipo de sustancias, a tal punto que ya en 1977 Estados Unidos de América (uno de los mayores productores) prohibió su elaboración, importación y muchas aplicaciones no eléctricas de PCB.



Monitoreos realizados en trabajadores expuestos a los PCB arrojaron alteraciones en sangre y orina que podrían predecir daño hepático. No obstante ello, los estudios sobre población expuesta en general no presentaron evidencia de efectos dérmicos o hepáticos.

Los estudios científicos han coincidido que, por lo general, las exposiciones cortas a niveles bajos de PCB no tienen impacto significativo en la salud. Sí en cambio se especula sobre la posibilidad de efectos adversos asociados a exposiciones prolongadas a niveles bajos. Algunos estudios preliminares habrían indicado una posible asociación entre tal tipo de exposición y efectos físicos y neurovegetativos en recién nacidos e infantes. No obstante, se requieren estudios más avanzados para establecer fehacientemente la relación mencionada y la extensión de la misma, así como descartar efectos de exposición simultánea a otros contaminantes.




La mayor parte de los efectos conocidos de los PCB en la salud humana, se relacionan con altos niveles de exposición, tales como los ocupacionales o exposiciones accidentales con ingesta de estas sustancias.





Fuentes: Clarín - Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable



La gestión de los PCB en Argentina

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