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Estiman que la demanda de energía de América Latina crecerá un 75% en los próximos 30 años

Se estima que la inversión mundial en energías renovables rompió el techo de los 100.000 millones de u$s en 2007, con un incremento del 40% con respecto al año anterior. Esta tendencia promete consolidarse en un contexto de imparables alzas en los precios del petróleo e intensos esfuerzos para el fomento de las renovables por parte de las naciones industrializadas comprometidas con la reducción de sus emisiones de CO2.

 

De acuerdo con las estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo, la demanda de energía en América latina crecerá en un 75% para el año 2030. Frente a esta progresión y sus potenciales impactos económicos, sociales y ambientales, el modelo energético latinoamericano está siendo en los últimos tiempos objeto de evaluaciones internas y críticas a diferentes niveles

El crecimiento del volumen de negocio se está viendo acompañado por una no menos dinámica transformación de la estructura del sector, que está asistiendo a una progresiva concentración de la propiedad de compañías antes independientes en manos de grandes multinacionales. Un mayor tamaño de los participantes en la industria de las energías renovables impulsa a su vez la búsqueda de nuevas oportunidades en tecnologías y mercados emergentes. Destacan el mercado asiático y el latinoamericano, en la generación eólica y los biocombustibles. Fuera de los países emergentes, el mercado estadounidense también se muestra muy atractivo, con un marco legislativo estable y crecientemente comprometido con las renovables, que ofrece abundantes incentivos fiscales a nivel federal para su promoción.

 

América latina debería aprovechar la expansión del negocio de las renovables y el escenario mundial abierto tras Kioto como una oportunidad para desarrollar estas fuentes, transformar su modelo energético y con ello asegurarse un mejor futuro económico, social y ambiental.

En el rally de la inversión mundial en renovables hacia estos destinos, las grandes compañías energéticas españolas no se quedan ni mucho menos a la zaga. El plan estratégico 2008-2010 de Iberdrola contempla una consolidación de su posición en América Latina, aunque afirma no perder de vista las oportunidades que puedan surgir en la región, fundamentalmente en México y Brasil. En este último país planea inversiones por 600 millones de euros para poner en marcha 150 megavatios (MW) hidráulicos antes de 2010. Mucho más voraz se muestra en EE.UU., donde se ha establecido en tiempo récord como segundo productor de energía renovable, gracias a la adquisición de Scottish Power. A reforzar este liderazgo prevé dedicar 4.600 millones de Euros, más de la mitad de su esfuerzo inversor en renovables durante el período. El plan de expansión en América latina en energías renovables de Unión Fenosa, que actualmente cuenta con 950 MW de ese origen en la zona, prevé inversiones hasta 2011 por 1.650 millones de Euros. Concretamente en México, Costa Rica, Panamá, Colombia y Brasil, para poner en marcha 1.400 MW, el 55% de origen eólico y el 45% restante hidráulico. Endesa por su parte anuncia en su plan estratégico 2005-2009 inversiones 1.900 millones de Euros hasta 2009 en el desarrollo 2.505 nuevos MW para su parque de generación de energías renovables. En América latina prevé desarrollar nuevas iniciativas en los países en los que ya opera e incide en la oportunidad de los mecanismos de flexibilidad para cumplir con el Protocolo de Kioto. Acciona, con una cartera de proyectos de 12.500 millones de Euros, espera que la buena posición de Endesa le abra las puertas en la región.

 

El crecimiento del volumen de negocio se está viendo acompañado por una no menos dinámica transformación de la estructura del sector, que está asistiendo a una progresiva concentración de la propiedad de compañías antes independientes en manos de grandes multinacionales

De acuerdo con las estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo, la demanda de energía en América latina crecerá en un 75% para el año 2030. Frente a esta progresión y sus potenciales impactos económicos, sociales y ambientales, el modelo energético latinoamericano está siendo en los últimos tiempos objeto de evaluaciones internas y críticas a diferentes niveles. En particular, se critica la falta de aprovechamiento del enorme potencial de la región para desarrollar energías renovables, la insuficiencia de sus marcos regulatorios y apoyos públicos, e incluso el desconocimiento por parte de los propios países de los recursos con los que cuentan. La principal limitación se encuentra en el escaso volumen de los proyectos, que con frecuencia presentan elevados costes de inversión y escasos incentivos. Encontramos notables excepciones en Brasil, uno de los líderes mundiales en biomasa, o Chile, cuya generación de energía hidráulica cubre el 7% del consumo energético nacional. México por su parte ha establecido un Foro de Evaluación de las Energías Renovables dentro de su Comisión Nacional de Ahorro de Energía. En cualquier caso, resulta evidente que América latina debería aprovechar la expansión del negocio de las renovables y el escenario mundial abierto tras Kioto como una oportunidad para desarrollar estas fuentes, transformar su modelo energético y con ello asegurarse un mejor futuro económico, social y ambiental.

 

Encontramos notables excepciones en Brasil, uno de los líderes mundiales en biomasa, o Chile, cuya generación de energía hidráulica cubre el 7% del consumo energético nacional. México por su parte ha establecido un Foro de Evaluación de las Energías Renovables dentro de su Comisión Nacional de Ahorro de Energía.


Fuentes: BID Electroinstalador Wikipedia

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